Por: Esteban Carlos Mejía

¿Maldito o bendito olvido?

¡Qué año tan hostigoso, por Dios! Bisiesto, maya, 12/12/12, Benedicto XVI en Twitter, ¿el apocalipsis? Y todo, todo tan fugaz, esquivo, incomprensible y cándido. A punta de memoria, sin libreta de apuntes y en desorden, repaso algunas cosas del 2012 y me estremezco.

Los micos a la justicia. Los exmares de San Andrés. ¡Uribe go home! La antirreforma tributaria. La reelección del sacristán Ordóñez: ¡eso se le devuelve!

Obama, el emperador anodino. O sea, insignificante, ineficaz, insustancial.

El sexo excremental, el bollo perfumado, el rufián de esquina, Escobar, el patrón del mal.

Las transnacionales que nos dejan sin minerales ni vegetales ni animales.

Los noticieros siameses de televisión.

España, Grecia y Portugal en la ruina. “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.

¿El fin de la eterna primavera árabe? ¿Siria a la parrilla? ¿Gaddafi sodomizado? ¿Mubarak catatónico?

El ministrico Pinzón y sus brazos en jarra, a lo Tirofijo.

Los diálogos en La Habana: mímica, cinismo, procrastinación.

El antígeno de próstata. La agonía de Chávez. La seriedad de Dilma. El carisma de Lula. Los berrinches de Uribe. El coraje de Cristina. La frente fruncida de Rafael Correa. El consenso de Santos, digo, de Washington. La telenovela de Peña Nieto. La resurrección de Daniel Ortega. ¡La voz Colombia!

Mr. Bean y James Bond, medallistas sin medalla.

Marianita de Colombia.

Rigoberta Menchú en Ulibro Bucaramanga.

El catre de Dania Londoño en Cartagena. La subversión uribista. Colombia: ¿bisagra entre el neoliberalismo de Estados Unidos y el pragmatismo sostenible de Brasil? El aventurerismo de Petro, al relleno sanitario. Fajardo, ni fu ni fa. Jorge Enrique Robledo, vertical, inquebrantable, la dignidad no se compra ni se vende.

El Tiempo , sin José Obdulio. RCN Radio, sin Pachito. El Tiempo, otra vez, sin el padre Llano. Y Fernando Londoño, ahí.

La jubilación de Philip Roth e Imre Kertész. El incendio de abril, de Miguel Torres. Oh, Madona. Los enamoramientos, de Javier Marías. Mamá Shakira. Los sinsabores del verdadero policía, de Roberto Bolaño. Los cuentos de Natalia Jiménez Cardozo, Una cosa a la vez, ay, mi madre.

¿Entonces? ¿Reír o llorar? Mejor gozar que sufrir, según recomienda Epicuro de Samos desde hace más de veinte siglos: “El placer es el principio y el fin de una vida feliz”.

Rabito de paja: Y a propósito del fuero militar: “Usted no se imagina el espíritu que anima a nuestros jefes militares. No son los mismos hombres que usted conoce. Son hombres que no conoce, hombres que han luchado durante mucho tiempo, que creen haber reunido muchos méritos y que ahora se sienten humillados, miserables y desesperanzados de recoger alguna vez los frutos de sus esfuerzos. Son hombres que nunca se consideraron iguales a otros que saben más y que tienen mejor aspecto que ellos. Yo mismo, que siempre he sido su jefe, no sé todavía de cuánto son capaces”. Simón Bolívar, alias El Libertador, 1821.

Rabillo: ¡Ya no más, Uribe, ya no más!

 

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