Por: Nicolás Rodríguez

Mamando gallo

LAS DISCULPAS QUE DIO EL CAN-tante vallenato Silvestre Dangond tras ser filmado pellizcando los genitales de un menor de edad son más escandalosas que el propio escándalo con el que se supone que todos debiéramos indignarnos.

Lo primero es la excusa, la excusa típica y en la que todo cabe, desde la ablación del clítoris, que nada tiene que ver con esto, hasta la colada en la fila: “esto viene de cultura”. Pese a que no está claro si con “esto” el cantautor se refiere al acto mismo de tocar niños en público o a “esto” otro de brindarles unos cuantos billetes para después, y ahí sí, darles el saludo de despedida (“Este se merece un aguinaldo doble”, gritó Dangond en el escenario), tampoco es evidente de qué cultura es que estamos hablando. ¿De la de la Costa Caribe, diversa y rica en complejidades, o de la del simple y obvio mal gusto que hay en toda la escena que se puede ver en el video?

Complicado, no son nada obvias las honduras teóricas a las que nos invita el señor Dangond, quien también explicó que a uno le jalan “la cosita y le preguntan que cómo amaneció el pirulín” para después reiterar que “esto es una cosa normal” (que “esto viene de cultura”). Una cultura que, no obstante lo arraigada, el cantante prometió no volver a practicar, “ni con los hijos”.

Una cultura, pues, que es contracultura. O simple papayazo, como se deduce de la presencia de la autodenominada embajadora de la niñez, la senadora Gilma Jiménez, quien una vez más nos recordó la importancia de la cadena perpetua para violadores, así, sin mayores justificaciones.

Al final, quedó claro en el programa radial en el que Dangond se disculpa (sin disculparse) que una segunda teoría podría explicar su acto cultural (o de contracultura, o de lo que sea que es “esto” que viene de “cultura”): la famosísima teoría del complot. Y esta sí que es una práctica, una costumbre, una cultura ya no sólo de la Costa, sino eminentemente nacional, como nacional es la presencia de los políticos que la suelen invocar: el origen de la mala leche está en las manos de los interesados en hacer daño (a él, el “artista revelación del año”, según palabras de uno de los entrevistadores).

nicolasidarraga@gmail.com

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