Por: Antonio Casale

Manejar el miedo

El tío Toni, el entrenador de toda la vida de Rafa Nadal, lo escribió en su columna habitual del diario El País de España durante el Abierto de Estados Unidos. Su sobrino había sentido más nervios de lo normal durante los primeros partidos, y en la cancha se notó. El propio Nadal lo aceptó en alguna rueda de prensa.

Aun los más grandes deportistas, al más alto nivel, después de haberlo ganado todo, sienten miedo. Es un sentimiento natural que debemos entender a la hora de hacer un análisis.

El tío Toni, el entrenador de toda la vida de Rafa Nadal, lo escribió en su columna habitual del diario El País de España durante el Abierto de Estados Unidos. Su sobrino había sentido más nervios de lo normal durante los primeros partidos, y en la cancha se notó. El propio Nadal lo aceptó en alguna rueda de prensa.

Estamos hablando de uno de los mejores deportistas de los últimos años. Son tipos que a pesar de haber competido durante más de una década al más alto nivel y bajo niveles extremos de presión, todavía sienten miedo.

En los deportes colectivos es peor porque en los individuales finalmente se trata de gestionar ese miedo, no hay más remedio, estás solo en medio de la nada y sólo tú lo puedes arreglar. En cambio en una cancha de fútbol cuando el miedo aparece se impregna a todos los jugadores por inercia. Son 11 personalidades diferentes que cuando pierden la sincronización pierden los papeles. Las piernas se paralizan y pareciera que no quieren correr.

Pero hay maneras de convivir con el miedo. De hecho, ese sentimiento es necesario para activar las alertas en todas las materias del juego. Canalizarlo positivamente pone en mejores condiciones a un deportista miedoso que a uno relajado.

Lo primero está en la preparación para la competencia. Si se hizo de manera correcta, tanto en lo físico como en lo técnico y en lo táctico, bastará con confiar en ese trabajo. Los movimientos serán naturales y dejarse llevar por el instinto será lo ideal. Esto a partir de lo individual, pero todas las piezas deben encajar, de ahí que el trabajo de la semana deba hacerse consciente y consistentemente para que todos los seres humanos que salten a la cancha sean capaces de activar el chip natural.

Esa es la parte más difícil, activar el chip de la naturalidad, que consiste en no pensar y dejar que el cuerpo actúe en consecuencia con la preparación. En no permitir que los factores externos minen la confianza adquirida. Ahí es donde el entrenador debe privilegiar la parte mental. Hoy en día el trabajo de un técnico de fútbol debe ser integral. Los tres componentes básicos son lo físico, lo técnico y lo emocional. Los dos primeros se adquieren con el trabajo diario, pero lo tercero requiere un don especial que sólo algunos tienen. Para algunos es un tema menor, pero en algo coinciden Mourinho, Pékerman, Guardiola, Lippi, Osorio, Conte, entre otros: lo mental es lo más importante.

 

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