Por: Hernán Peláez Restrepo

Más afición que equipo

Es increíble, pero es la verdad. Millonarios cuenta con más afición que equipo de fútbol. Sus hinchas lo acompañan masivamente, lo alientan, lo empujan y terminan amargados, porque más allá de la derrota 1-2 ante Júnior, quedan múltiples preguntas sin respuesta.

La defensa de por sí es lenta, y así se confirmó en el gol de Chará, quien en velocidad combinada con freno dejó en el camino a Cadavid y no le dio tiempo a Vikonis para que intentara impedir la anotación.

Los laterales azules no mostraron claridad ni determinación para subir a la zona de ataque. En la etapa inicial, Domínguez quiso convertirse en organizador de juego, que no lo es, y sólo en la complementaria, cuando apareció Henry Rojas, alguna claridad se palpó. Pero Núñez olvidó lo poco que siempre aportó, hacer buenos centros.

Mosquera con algunos chispazos, sin continuidad. Y Riascos con constante obstrucción de los zagueros centrales de Júnior. Otros, como Koufatti, sin ofrecer nada positivo para el grupo.

A todas esas observaciones sobre jugadores de Millos habría que añadir la seguridad y los reflejos de Sebastián Viera, a quien sólo superó el golazo de su paisano De los Santos, cuando ya quedaba poco tiempo.

Júnior ganó por ser ordenado, claro en sus intenciones y con tres piezas fundamentales: Viera, Chará, que con espacio sabe aprovechar, y Escalante, que de todos los nuevos es quien mejor pinta para el futuro: zurdo, veloz y con mejor presentación física atlética. Antes parecía más gordito. Además, Júnior superó la ausencia de Teo Gutiérrez y ganó los tres puntos.

Miguel A. Russo debe estar preocupado, o tal vez resignado, porque las aparentes rotaciones que muestra, y eso lo anotó hace poco Lavolpe, un técnico en México, a propósito de las ejecutorias de Osorio, “se hacen cuando no ha podido descubrir quiénes deben ser los titulares”.

Millos aparentemente dispone de unos 20 jugadores, pero los buenos se cuentan con los dedos de una mano. Esa me parece una realidad probablemente cruel, aunque cierta.

El juez, cuyo apellido desconozco, al igual que tantos de esta nueva camada, no aplica el sentido común. Debe entender que cuando le cometen faltas sucesivas a un delantero, como Riascos, lo menos que ocurre es una reacción y una protesta al rival. El árbitro no se pone en los pantalones del jugador y con tarjeta amarilla cree solucionar la situación. No piensa que, como cualquier ser humano, tiene derecho a reaccionar cuando arrecian las faltas.

Millonarios cuenta con gran afición, pero el equipo no parece estar a su altura.

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