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Santiago Montenegro 17 Feb 2013 - 11:00 pm

Más de lo mismo

Santiago Montenegro

Muy crítico de los gobiernos y de los presidentes del PRI, en quienes veía la continuación de los usurpadores aztecas y de los virreyes españoles, Octavio Paz argumentó que, aunque siendo muy imperfecto y extremadamente corrupto, el sistema político mexicano que emergió después de la revolución fue, pese a todo, superior al modelo político de otras partes de América Latina.

Por: Santiago Montenegro

Se refería a los Rosas, a Porfirio Díaz, en el mismo México; a Cipriano Castro, a Perón, Juan Vicente Gómez, Somoza, Trujillo, entre tantos otros. Paz murió en 1998, sin alcanzar a ver el fin de la hegemonía del PRI y, por supuesto, tampoco alcanzó a ser testigo de la transformación política del resto de América Latina.

Si analizara lo que ha ocurrido en los últimos años, quizá argumentaría que, después de todo, seguía teniendo razón. Porque, excepto en unos pocos casos (Chile, Perú, Brasil, Colombia y Costa Rica), en América Latina el modelo político predominante sigue siendo el caudillismo. Claro, ya no se ven las extravagancias de antes, como la de un Santana que celebró un funeral de Estado para enterrar su propia pierna, pero en muchos aspectos el patrón es el mismo. Es la concentración personal del poder, la extensión indefinida del mandato, las cortes y el poder electoral de bolsillo, el cierre de los medios de comunicación críticos, entre otras características. En lo que sí hay una gran diferencia es en el proceso de toma del poder.

Se acabó el cuartelazo, el golpe de Estado, los tanques rodeando y los aviones bombardeando el Palacio Presidencial. Ahora el caudillo moderno hace campaña electoral, grita, camina por las calles, habla por las emisoras y llega al poder por medio del voto popular. Y, por supuesto, una de las primeras cosas que hace es instaurar la reelección indefinida. En las elecciones de ayer en Ecuador, el gobernante local recitó, al pie de la letra, el guión del moderno caudillo latinoamericano. Es más de lo mismo. Para quienes creemos en la democracia liberal y en la noción de que el poder debe estar limitado en el tiempo y en el espacio, este es un modelo no sólo repelente, sino inadecuado y peligroso. Pero eso es fácil decirlo. Lo que es más difícil es explicarlo qué hace que en América Latina los caudillos sean populares. Ni los científicos políticos, ni tampoco los economistas, nos han podido dar una respuesta adecuada.

El autor de El laberinto de la soledad tampoco la dio, pero sí la intuyó. Al llegar a nuestras sociedades los vientos del Estado moderno, de la ética del trabajo y el ahorro individual, de la economía de mercado y de la industria manufacturera, se comenzó a romper el control que ejercieron los antiguos dioses, mitos y tabús, se resquebrajaron las viejas cadenas del despotismo, del hambre, de la sujeción de la mujer. Pero también se rompió el viejo orden social que daba seguridad física y síquica, hacía el mundo predecible, proveía respuestas a las pocas preguntas que era posible formular. Y nos quedamos solos, inseguros y ansiosos. Ganamos en libertad negativa, pero no supimos qué hacer con nuestra libertad positiva. El caudillo moderno crea la ilusión de restaurar los viejos vínculos primarios, reconforta, da seguridad, castiga a los indeseables. Como en el viejo mundo de los aztecas, el tiempo vuelve a ser circular. 

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manamuisca

Lun, 02/18/2013 - 23:44
El populismo y el caudillismo nacen en el mismo tipo de credo inculcado dewsde la conquista , de la idea de un padrer infinitamente bondadoso como castigador, de un mesias y de una especie de acuerdo de la guerra de invistiduras donde el representante del pueblo o poderosos se alia al clero para ejercer permenemente su poder sea desde u sindicato hasta un grande páis con hombre débiles, donde los falsos superhombres se erigen en sus pedestales de barro cubiertos de dorados areniscas simulando oro a lño lejos pero de cerca huelen a cloaca
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sarcasmo1

Lun, 02/18/2013 - 19:21
Es increíble lo que dice este columnista, para entender lo que pasó en Ecuador es necesario averiguar como se está transformando ese país bajo la dirección de Correa, poco se cuenta por parte d ellos medios colombianos lo que Correa esta haciendo por su país y su gente, está creando un Estado de bienestar, hay que viajar y preguntarles a los mismos ecuatorianos lo que los medios no quieren mostrar, que ese país pequeño si va para adelante y que es definitivamente la visión de un Economista con una buena orientación la que está gestando el cambio. Si tienen amigos en Ecuador pregunten como es la cosa realmente.
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Germinación

Lun, 02/18/2013 - 21:22
La infraestructura en carreteras, calles, puertos está mucho mejor que Colombia... se nota el progreso por todas partes. Hace 10 años Ecuador era un país sucio, muy pobre, con pésimos servicios, comida hedionda... En relación con la persecución a los opositores - tal vez cierta- ¿acaso Colombia puede escupir al vecino del sur?
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Germinación

Lun, 02/18/2013 - 17:32
Este soplapollas del uribismo es una vergúenza para los sufridos y nobles hijos del Sur, sur en donde "el verde es de todos los colores", que dijera al poeta.... Soplapollas Montenegro dice ser partidario de la "democracia liberal", ¡precisamente un gusano que estuvo al servicio del gobierno más criminal en toda la historia de Colombia, incluídos los de Rojas Pinilla. Turbay y el Bojote Samper. No sólo eso: pone a Colombia a salvo del "caudillismo", un país miserable que acaba de salir de ocho años de mierda, en el que la ley, la decencia, la Constitución, las buenas maneras importaron valieron menos que el papel higiénico usado.
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Germinación

Lun, 02/18/2013 - 17:32
Gusano Montenegro, hijo bastardo del Sur, define así el caudillismo: "Es la concentración personal del poder, la extensión indefinida del mandato, las cortes y el poder electoral de bolsillo, el cierre de los medios de comunicación críticos, entre otras características. ... el caudillo moderno hace campaña electoral, grita, camina por las calles, habla por las emisoras y llega al poder por medio del voto popular. Y, por supuesto, una de las primeras cosas que hace es instaurar la reelección... " ¿SERA IDIOTA? ¿Qué si no ésto precisamente fue lo que hizo el Paraco Salgareño... paraco al que este pastuso indigno sirvió diligentemente?
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Oscar Buitrago

Lun, 02/18/2013 - 14:48
"el poder debe estar limitado en el tiempo y el espacio" ja ja ja, lo dice quien fue parte del gobierno de Uribe.
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carlos mendoza

Lun, 02/18/2013 - 10:43
Al autor le repele el poder popular y acepta la corrupción como el aceite del engranaje del capitalismo. Solo basta mirar con nuevos ojos la trasformación del Ecuador bajo el supuesto "caudillismo", para dar por tierra sus interpretaciones de tecnócrata al servicio del capital.
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suesse

Lun, 02/18/2013 - 08:50
Hay lugares donde el tiempo, efectivamente, pasa pero no deja nada, salvo lo mismo de siempre, con distinto maquillaje y ropaje...nada mas ni menos.
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Eduardo Saenz Rovner.

Lun, 02/18/2013 - 07:29
"Es más de lo mismo. Para quienes creemos en la democracia liberal..." ¡Ja! La "democracia" de los Pinochet, los Cavallo, y los saqueadores de las pensiones de los colombianos. ¡Hipócrita!
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judijasa

Lun, 02/18/2013 - 04:01
¿Realmente ganamos en libertad negativa con la llegada del Estado moderno? Si algo ha caracterizado a Latinoamérica ha sido la exclusión social, su (neo)colonialismo. Las estructuras políticas pierden significado cuando son impuestas, cuando no son fruto del consenso social. En latinoamérica hemos bailado por demasiado tiempo un vals ajeno. Se nos prohibió bailar canciones paganas. ¿Y cuales canciones paganas? Bueno, ese es parte del "problema", somos una "nación" diversa. Y, hay qué decirlo, rezagada con la locomotora anglosajona. Nuestro gran dilema ha sido el de sacrificar nuestra identidad para estar a tono con los tiempos, tiempos dictados por relojes anglosajones. Algunos caudillismos han dado lugar a una incipiente modernidad popular.
Opinión por:

judijasa

Lun, 02/18/2013 - 03:28
¿Realmente ganamos en libertad negativa con la llegada del Estado moderno? Si algo ha caracterizado a Latinoamérica ha sido la exclusión social, su (neo)colonialismo. Las estructuras políticas pierden significado cuando son impuestas, cuando no son fruto del consenso social. En latinoamérica hemos bailado por demasiado tiempo un vals ajeno. Se nos prohibió bailar canciones paganas. ¿Y cuales canciones paganas? Bueno, ese es parte del "problema", somos una "nación" diversa. Y, hay qué decirlo, rezagada con la locomotora anglosajona. Nuestro gran dilema ha sido el de sacrificar nuestra identidad para estar a tono con los tiempos, tiempos dictados por relojes anglosajones. En el caudillismo también hay brotes de una modernidad auténtica, propia, pero a ritmo lento, como lo verdadero.
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