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Francisco Gutiérrez Sanín 1 Nov 2012 - 8:17 pm

Más partidos que nunca

Francisco Gutiérrez Sanín

La honda fractura que se presentó en el reciente cónclave del Partido de la Unidad Nacional, y la subsiguiente declaración del director del liberalismo en el sentido de que Santos es “su jefe natural” muestran a las claras que estamos en pleno “período telúrico” de nuestro sistema de partidos. El viejo bipartidismo explotó en 2002, pero no se ha estabilizado alguna configuración de fuerzas alternativa.

Por: Francisco Gutiérrez Sanín
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En el evento de la U quedó claro que estaban compitiendo dos formas de hacer política y dos programas de gobierno: digamos, el centro y la derecha. Con muchas conexiones orgánicas entre sí, pero claramente diferenciados. Este no es un asunto de personalidades ni de amigables componedores, sino de programa. El problema que tienen los uribistas dentro de la U es cómo administrar su descontento. Para salir, tienen dos escollos. Primero, el presidente tiene cómo bloquear, como en efecto probablemente lo hará, la ley de tránsfugas que les permitiría escapar del partido manteniendo sus curules. Segundo, el aún grandísimo capital político de Uribe no es endosable. Uribe es un campeón del boxeo electoral. El uribismo es un enclenque. El energúmeno expresidente no se ha cansado de ver perder a sus consentidos. Arias fue derrotado en las internas conservadoras antes de dar con sus huesos en la cárcel, Peñalosa cayó frente a Petro, y así sucesivamente. Hasta en Antioquia los uribistas han mordido el polvo de la derrota. Y no se me ocurre qué clase de presidencia pueda ganar Óscar Iván Zuluaga (¿alguien tiene ideas al respecto? ¿la de un club de filatelia?).

Así que una posibilidad es que la U siga existiendo, aunque muy dividida, con una mayoría pro Ejecutivo y una minoría con una ideología de derecha militante, menos pragmática y orientada contra la restitución de tierras y contra las conversaciones de paz con las Farc. La otra posibilidad, a la que me imagino apuesta Simón Gaviria, es a una reunificación liberal en gran estilo (con la U y con Cambio Radical), es decir, a la convergencia de todas las vertientes rojas que fueron separadas, como por una máquina centrífuga, por el fenómeno Uribe. La idea, en principio, no es insensata y ha estado flotando en el ambiente durante estos años. Al fin y al cabo, Santos, Vargas Lleras y el propio Uribe son todos de origen liberal, y la U se parece mucho al viejo oficialismo de ese partido. Pero su realización está plagada de dificultades. Mi primera intuición es que ellas son insalvables (pero la vida se encarga de desbaratar todas las conjeturas de escritorio). Primero, porque los votantes jóvenes y urbanos se sienten cada vez más lejanos de los partidos tradicionales (es verdad que tampoco les entusiasman los nuevos). ¿Hace cuánto el liberalismo no gana una elección en las grandes ciudades? No parece haber grandes incentivos para volver al viejo toldo, si el proverbial trapo rojo ya no agita las viejas pasiones. Segundo, porque dentro del propio liberalismo podría haber oposición a la maniobra.

Pero la tercera razón es la más importante. El Partido Liberal no fue barrido del mapa —como sí le pasó a otros partidos históricos del mundo andino—: implosionó. Se desagregó bajo el peso de sus problemas de acción colectiva, de sus conflictos por asignación de puestos y recursos, de sus escándalos de corrupción, de sus incoherencias. Todos estos fenómenos son más o menos inevitables para un partido gigante que intenta ocupar todo el espectro político. “Reducido a sus justas proporciones” —creo que el aforismo turbayista es apropiado para el tema—, el liberalismo se volvió más manejable y sobrevivió a su crisis. Pero la soñada reunificación de la cofradía liberal podría iniciar un nuevo ciclo al estilo del oficialismo de los 80. Lo dicho: estamos lejos, muy lejos, de una estabilización de nuestros mecanismos de representación.

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manamuisca

Dom, 11/04/2012 - 10:50
El frente nacional quebró el bipartidismo, luego la Constitución del 91 abrió la puerta al multipartidismo, sin embargoel bajo desarrollo político democrático suplantó a los grupos carismáticos por las maquinarias corruptas y empresas de intereses mezquinos, carentes de ideas e ideologías, manejadas por familiares de expoliticos presidiarios o inhabilitados, que ni técnócratas , ni demócratas son, a duras penas son burócratas en el peor de los sentidos -Veblen-por ello esos partidos de apoyo al gobierno de turno son periódicos mientras que el discrso convocante para los propósitos coyunturales mantengan lailusión popular y lalcance la capacidad de oscuros financiamientos.
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zarcuchita

Vie, 11/02/2012 - 16:33
El traidor, mentiroso y hasta ahora ineficiente Santos deberia desocupar el partido de la U y hacer tolda aparte con los liberales para que se reuna con los otros bandidos como Samper, Teodora , Serpa, Gomez Mendez y cia, Vamos a ver como le va a Santos y a los traidores de la U, en las elecciones legislativas y en la reeleccion si la hubiere. Seremos muchos los que no votaremos por ellos. Eso de que los votos de URIBE NO SON ENDOSABLES SE CAE POR SU PESO,A SANTOS LO ELIGIO URIBE .
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blackcreek

Vie, 11/02/2012 - 13:19
El titulo de esta columna debio haber sido, "Más perdidos que nunca".
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nvx

Vie, 11/02/2012 - 12:23
esta columna no dice nada, no tiene argumento central ni una tesis o hipótesis que argumentar. Aparte de que al señor no le gusta Uribe, no dice nada concreto.
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salvenalduende

Vie, 11/02/2012 - 11:21
Oscar Iván Zuluaga, Presidente!!! 1. De la junta de acción comunal de un barrio de Pensilvania. 2. Del consejo de administración del edificio. 3. De la junta de padres de familia del colegio de los hijos. Tiene un futuro bien promisorio, no?
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Ewar Gordillo

Vie, 11/02/2012 - 08:49
El partido unico de los colombianos es el de la corrupcion, alli convergen todos gobernantes, los directivos, los empresarios, los sindicalistas, nadie esta en desacuerdo, un solo fin: hacer plata a costa del resto.
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juamel

Vie, 11/02/2012 - 06:48
Uribe desbarató lo poco que quedaba de los partidos tradicionales y ahora enfrenta la incapacidad de sus huestes e imagen para ordenar y dirigir lo propio ... como está, uribe no puede elegir a su antojo, como esperaba, al sucesor de santos ... ? A qué apelará ? ...
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Boyancio

Vie, 11/02/2012 - 06:25
Vamos en un bus barranco abajo, y nadie se preocupa que no tiene frenos, se preocupan por la calor, que llevamos las ventanillas cerradas, que el conductor va hablando con su hembra. Sea que vamos sin autonomía y nadie ni nadies, dicen algo al paparapeto republicano, será dar el debate en la tienda entre trago y trago, namá.
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Boyancio

Vie, 11/02/2012 - 06:19
Nene, los partidos que han mantenido a la republiqueta en el primer lugar regional de la iniquidad billetal, sea repleta de maldad, se cambian de nombre para engañar, nomá. Son operativos seudodemocráticos reunidos para sacarle mejor jugo al presupuesto nacional, sea la tajá, y de los entes territoriales, que hasta muchas guerras sopesamos en pasados almanaques Bristol, diga usted manejados por ambisiones personales de los gamonales, namá. Eso por eso y otra cosa, sumercé, que la gente por puchos no se acerca a la boca de la urna para penetrar su voto en raja de cartón. ¿Te das de cuenta?
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blackcreek

Vie, 11/02/2012 - 00:53
Mientras en Venezuela los otrora partidos que se compartian el poder y la corrupcion, como Adecos y Copeyanos, el pueblo cansado les dio la espalda y eligieron una alternativa diferente que fue el Socialismo Bolivariano de Chavez o un giro hacia la izquierda. En Colombia sucedio algo similar, los partidos politicos que se alternaban el poder y la corrupcion, como era el liberalismo y el conservatismo, desaparecieron y fueron reemplazados por un partido de la ultraderecha neoliberal denominado el partido de la U con un presidente que goberno durante 8 anos con un alto numero de funcionarios y politicos huyendo o en la carcel por corruptos y criminales.
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andamu

Vie, 11/02/2012 - 08:40
D' accord.
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Eduardo Saenz Rovner.

Vie, 11/02/2012 - 06:25
Gaviria dió el golpe de muerte con su gobierno del Partido Neoliberal Colombiano. Con Uribe y Santos se confirmó el carácter reaccionario de millones de narcolombianos, individualistas y tramposos. Los argumentos fundamentados -no especulatorios- de Charles Bergquist en el capítulo sobre Colombia en su libro "Los trabajadores..." dan muchas luces al respecto. El Uribismo no es un accidente.
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solesporventanilla

Jue, 11/01/2012 - 23:59
Sinceramente no entendí lo de los programas, pues es evidente que aparte de la mención de una concepción de devolución de tierras; atada a un contexto complejo que parece en la mayoría de las ocasiones más negativo que positivo (aún dentro de la política de tierras y víctimas, existen grandes incoherencias como lo expone el columnista Gustavo Gallón a propósito de un proyecto de ley que ya al parecer fue aprobado para atar a las víctimas a la vía administrativa). Y las charlas con las farc. Más allá de estas dos cuestiones, digo, no hay mención alguna a otro aspecto estrictamente político, o de política pública. Como se puede advertir, fuera de las clásicas rencillas políticas de una clase política impresentable, políticamente hablando existen demasiadas simpatías. Ni la gran minería, ni la salud, ni la infraestructura, ni la educación, ni la defensa, ni la corrupción, ni el sistema tributario, ni la política salarial, ni las políticas contracíclicas, parecen distanciar a ambas facciones.
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