Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Medellín, la diferencia

Las últimas noticias nacionales sobre Medellín han estado relacionadas con la guerra de pandillas en Robledo, en la Comuna 13, donde resultaron asesinados dos jóvenes estudiantes.

Por desgracia siempre lo que nos llega es lo negativo y no nos cuentan lo bueno de Medellín y la pujanza de su gente y su gobierno por hacer una ciudad mejor, más atractiva para la inversión y más humana para su población. No es un hecho al azar que Medellín haya quedado entre las tres ciudades más innovadoras del mundo junto con Tel Aviv y Nueva York.

En un viaje académico de observación la semana pasada tuve la oportunidad de constatar en teoría y en práctica el empuje de la ciudad. En una reunión con la EDU nos mostraban todos los planos y programas que quieren desarrollar y es importante decir que sueñan y lo convierten en realidad.

Y es que en Medellín, a diferencia de Bogotá, hay una continuidad de gobiernos y la inversión pública se ve en todos los sectores de la ciudad sin importar estratos sociales. Vías, parques, zonas verdes, arborización, equipamientos educativos y deportivos, parques bibliotecas y programas sociales para jóvenes, mujeres y niños. La gente en general se ha apropiado de la ciudad y participan distintos actores de lo público y de lo privado, como empresas, cajas de compensación, ONG y las mismas comunidades. Hay, finalmente, un propósito común.

La comuna nororiental fue uno de los destinos y lo más grato fue ver los cambios en la actitud de la gente frente al Estado. He ido en numerosas oportunidades en el tiempo y miraba cómo se había transformado físicamente pero, a la vez, cómo la gente era otra. La presencia del Estado ha sido de gran importancia en este proceso a través de la construcción del parque biblioteca España, la estación del metro, la conexión del metrocable, las estaciones y los espacios públicos y deportivos, la pavimentación de las vías. Igualmente, interesantes las intervenciones de mejoramiento y mitigación de riesgos en la quebrada La Herrera y Juan Bobo, donde se hicieron edificios y canalizaron la quebrada. Con el mejoramiento la gente, especialmente la de La Herrera, se ha organizado, protegen su barrio, lo cuidan y lo mejoran. Y no digo tampoco que todo sea perfecto. Todavía queda mucho recorrido en educación ciudadana y en el canal de la quebrada Juan Bobo se ven desechos tirados y hay suciedad. Pero en general la presencia de las autoridades ha permitido generar un cambio.

Los parques bibliotecas y los colegios, que fueron tomados del ejemplo de Bogotá, han tenido continuación como estrategia de cohesión social, integración comunitaria y de mejoramiento del entorno... En Bogotá hay un rezago en toda ejecución. En Medellín cada alcalde quiere salir mejor que el otro y en Bogotá cada alcalde sale peor que el anterior. Y esa es la diferencia.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria