Mejor Obama

En plena crisis mundial de la economía, que se ha hecho extensiva a los gobiernos, la disputa en las elecciones norteamericanas se produce entre dos modelos: el que ha sido responsable de la crisis y el que propone herramientas probadas para salir de ella.

La coincidencia entre el inicio de Obama 1 y la crisis financiera en 2008 condicionó el futuro de la política en Norteamérica pero también en el mundo, poniendo, otra vez, sobre la mesa, la discusión acerca de si el mercado puede ajustarse a sí mismo o si, por el contrario, la participación de los gobiernos en la orientación de los recursos de la sociedad importa y hasta donde. El gobierno Obama, avocado desde su inicio a su solución, ha optado por el incremento del gasto y el estímulo de la economía. Sin que se trate de una tarea sencilla, su esfuerzo comienza a mostrar resultados, observables en la reducción de los niveles de desempleo (7.8%vs 11.4 en la zona del Euro) y el crecimiento (1.7%vs – 0.3% en la zona del Euro) aun moderado, de la economía.

Pero, a estas alturas, nadie puede olvidar que la crisis comenzó por falta de controles al sector financiero, como proponen los republicanos, y no por exceso de ellos. Es el origen de la burbuja y la desconfianza que pone condiciones a la inversión y al empleo. Ya en 2007, sin Obama, las cifras de ahorro de los Estados Unidos mostraban una tendencia descendente. Obama no ha sido responsable de la crisis sino un bombero que, en su tarea, ha debido afrontar obstáculos como la cerrada oposición republicana que en el pasado reciente casi paraliza las actividades del gobierno, en el debate sobre el techo de la deuda pública, con consecuencias mundiales difíciles de pronosticar. Gasolina para apagar el incendio.

Las acusaciones republicanas a Obama, en el desarrollo de una campaña negativa, están centradas en su responsabilidad en los niveles de empleo y el déficit fiscal. Veamos.

A pesar de una crisis de características mundiales, el gobierno Obama tiene cifras, diferente a los discursos, para mostrar: 5 y medio millones de empleos creados contra 800.000 que perdía mensualmente al asumir el gobierno, como se ha destacado en el más reciente debate. Las propuestas de Romney no son muy esperanzadoras; al solicitar “nivelar el campo de batalla” para conseguir competitividad, no solo está proponiendo desregular, como en el origen de la crisis. Su “nivelación” está relacionada, ineludiblemente, con los bajos salarios que se pagan en China y con el irrespeto a las mínimas normas ambientales, como hacen sus propias empresas que operan allí. ¿Son esos los empleos que propone el señor Romney?

El incremento del gasto público es una consecuencia natural del esfuerzo descomunal para expandir la economía, el cual ha debido combinarse con las reducciones de impuestos vigentes, no decretadas por Obama, que no han sido capaces de generar los empleos necesarios y que, el señor Romney no explica, aplicando su misma fórmula, de que manera, si no los han creado en el pasado, lo harán en el futuro, tal y como lo propone. ¿Es el déficit fiscal una consecuencia de los bajos niveles de impuestos que pagan empresas como las de Romney, proporcionalmente inferiores a lo que paga una secretaria, como lo denunciara Warren Buffett, o del incremento del gasto público en que ha incurrido el gobierno para salir de una crisis generada por falta de regulación? En los dos casos pierde el señor Romney.

El candidato republicano fundamenta su discurso en el supuesto falso de que con Obama los siguientes cuatro años serían iguales que los primeros. Ello no es así porque ni el gobierno ni la economía fue inventado por él. La herencia que recibe no es la misma. Tiene la experiencia y el conocimiento necesarios. Es responsable, aunque eso le costara perder el primer debate por respeto y compostura propios de su dignidad presidencial, que, momentáneamente, se impuso a su condición de candidato.

Los norteamericanos en pocos días deben escoger entre un ilusionista que, palabras más palabras menos, propone sentarse a esperar a que un mercado desregulado se ajuste autónomamente, con empresas que volverán a producir solo sí los impuestos y los salarios son bajos, y un gobernante ahora maduro, que plantea utilizar las herramientas de que el gobierno dispone para salir de la crisis. ¿Gobernante o mago? Esperemos que acierten en esa crucial elección.

@herejesyluis

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