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Pascual Gaviria 6 Nov 2012 - 11:00 pm

Rabo de Ají

Es mejor la seguridad

Pascual Gaviria

La Policía debe ser siempre una opción para el peor de los casos. Los cañones de algunos viejos imperios tenían una inscripción: “El último argumento de los Reyes”.

Por: Pascual Gaviria

En las democracias que se pretenden tales los policías deberían tener una leyenda parecida en sus cascos: “El último argumento del Estado”. Pero cada vez gana fuerza una idea según la cual los policías deben ser una especie de cuerpo para el adiestramiento social y la tutoría forzada. La idea no es sólo peligrosa sino estúpida. La intención del Estado de ponerse por encima de los padres y los individuos frente a comportamientos que se deben decidir en la convivencia diaria y en los “manuales” que se dictan en la familia y los colegios, constituye siempre un riesgo. Y, de otro lado, cuando todavía no se pueden controlar los peores comportamientos sociales —el asesinato, los secuestros—, es sólo una broma pretender regular el respeto a la vida privada en los hogares, la buena educación en los buses y el juego limpio de los amos de las mascotas. Desde hace 25 años hemos capacitado a nuestros policías para pelear contra carteles sanguinarios, no es hora de convertirlos en prefectos de disciplina.

El proyecto de Código de Policía que presentó hace unos días el Gobierno está plagado de esas intenciones escolares. El consejero para la Seguridad, Francisco Lloreda, dijo que trabajaron durante 18 meses en su redacción. Se confirma la regla según la cual, cuando un funcionario no tiene trabajo decide inventarse una ley. No me quiero imaginar la suerte de ese catálogo en manos de la imaginación del Congreso. Pero dejemos que el código en ciernes y sus 280 artículos se presenten por cuenta propia. El proyecto pretende ser liberal en sus enunciados, pero terminará siendo un repertorio de comodines para que los agentes apliquen sus criterios. Un primer ejemplo: uno de sus capítulos entrega un amplio sermón sobre los derechos de las putas y la necesidad de salvarlas de la discriminación. A renglón seguido se dice que no se puede ejercer la prostitución cerca de colegios, hospitales, iglesias, zonas de recreación, cárceles, unidades militares o centros históricos. Las putas deberán trabajar en los potreros. Y Medellín estará en problemas, sus zonas rojas más reconocidas están al pie de sus iglesias más clásicas: en la culata de La Catedral y en el atrio de la Veracruz.

Cuando habla de menores y adolescentes, el código muestra su peor cara. Pretende decir a qué edad se puede entrar a una sala de juegos de video, prohíbe a los menores participar en manifestaciones públicas, una manera de supeditar el ejercicio de la ciudadanía a la mayoría de edad, prohíbe su entrada a cualquier sitio donde se vendan bebidas embriagantes. ¿Restaurantes incluidos? Además de su colección de tonterías y su redundancia con leyes serias en aspectos serios, lo más grave del código es el desconocimiento sobre cómo funciona nuestra sociedad. La pretensión de hacernos limpios, respetuosos, solidarios y amables con la amenaza de una multa. Habrá cobros para quienes no recojan los paquetes de los ancianos, para los indigentes que duerman de cara al cielo en las aceras, para quienes nieguen información sobre métodos anticonceptivos a los homosexuales. Parece decir, con el tono solemne de las enumeraciones legales, dadme un bolillo y moveré el mundo.

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emachado

Mie, 11/07/2012 - 23:58
Pascual, no se que es más peligroso, un político desocupado u ocupado. Discutir boberías como este código tal vez es donde menos daño hacen. Suficiente con el "concejal de la familia" que pretende hacer un censo de homosexuales a través de las hojas dé vida, un tipo que plagio documentos. La ventaja es que muy pocos saben leer, peor sería que se sintieran capacitados. Ese código parece que no otorga contratos ni puestos y eso no es del interés de ellos.
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andaje

Mie, 11/07/2012 - 20:34
Este pobre bobalicon es lo mas reaccionario contra las clases trabajadoras y lo mas malo como periodista politico de la luciernaga, comentarios sesgados y mal intencionados, hasta alla no llega la libertad de prensa.
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leftright

Mie, 11/07/2012 - 15:40
Exccelente critica,como si no fuera un pais de bandidos,cafres,corruptos ,putas y borrachos.
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nvx

Mie, 11/07/2012 - 14:27
El Estado debe abstenerse de dictar las reglas como nos debemos comportar. http://deafan.blogspot.com/2012/11/el-estado-en-la-sala-de-tu-casa.html
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Patecaucho Cibernético

Mie, 11/07/2012 - 10:40
No es contradictorio que El Consejero para la Seguridad, Francisco Lloreda, tenga tío y primo prófugos de la justicia?.
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darojas53

Mie, 11/07/2012 - 09:17
"... para quienes nieguen información sobre métodos anticonceptivos a los homosexuales". ¿En verdad dice eso o es un chiste?
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Indoamericano

Mie, 11/07/2012 - 08:59
Bueno, no sea desconsiderado con el pobre Lloreda, que a duras penas se recupera de su largo peiplo vacacional como Mineducacion y luego como embajador en esa "aburrida " Europa. si usted lo sigue molestando a lo mejor se va de asesor a Cuba ¿y quienes perdemos?
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Pietrobareta

Mie, 11/07/2012 - 07:25
Pascual cuando un burro tiene poder quiere imponer sus burradas y casi siempre surge la necesidad de prohibir y reprimir, nada mas fácil de resolver la pobreza y la prostitución es prohibirle que salgan a la calle....
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Boyancio

Mie, 11/07/2012 - 05:08
Pero ese código, sumercé, no aplica para los que se premian así mismos con medallas y billete corrido cuatro veces en menos de lo que canta un gallo, tal como lo hizo Riaño el general de generales, ejemplo y casta de una dinastía que se aplaude en carne propia y deja la ética guardada en las carteras de su mujer que le regalaron sus amigotes, y si no, pues pior, porque valen más de seis millones de pesos cada bolso de esos.
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