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Alberto Donadio 15 Nov 2012 - 11:00 pm

Mentiritas

Alberto Donadio

En los bares de Miami los cubanos del exilio no piden un Cuba Libre sino un Mentiritas. Para ellos, la isla es una dictadura, no un país libre. Los 50.000 clientes de Interbolsa deben estar sintiéndose cubanos en el exilio.

Por: Alberto Donadio
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En una entrevista publicada en La República el 22 de septiembre, el presidente de la comisionista, Rodrigo Jaramillo, reveló que estaba vendiendo el Grupo Interbolsa por 430 millones de dólares. El 1º de noviembre el caricaturista Vladdo señaló en un twitter que la firma andaba mal. Interbolsa reviró, pero el 2 de noviembre fue intervenida. Interbolsa dijo que era apenas una “restricción temporal de liquidez”. La Superfinanciera afirmó que en dos meses definiría si era posible que la firma pudiera “desarrollar adecuadamente su objeto social”. Cinco días más tarde el ministro de Hacienda señaló que “la viabilidad de Interbolsa está cuestionada”. El Gobierno ordenó una liquidación forzosa.

En este proceso en que se ha ido devaluando la verdad de los hechos, la Superfinanciera afirma ahora que los ahorros de los clientes “se encuentran separados patrimonialmente de los de la firma comisionista”. Que los clientes toquen madera para que esto último sí sea cierto y mañana no les digan que hubo faltantes o malos manejos o desviación de fondos. Porque aun si se cumple lo que promete la Superfinanciera (que los clientes pueden pedir al liquidador “el traslado de los valores o recursos a otra firma comisionista”), es innegable que en el caso de Interbolsa el gobierno Santos no cumplió la ley. Según el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, el Gobierno interviene en la actividad financiera para que “se tutelen adecuadamente los intereses de los usuarios... y preferentemente el de ahorradores, depositantes, asegurados e inversionistas”. Era obligación del ministro de Hacienda y del superfinanciero evitar que el primer comisionista de bolsa del país tuviera que ser intervenido. No se tomaron las medidas preventivas de control. La vigilancia falló.

Pero quiero tranquilizar al presidente Santos, al ministro Mauricio Cárdenas y al superintendente Gerardo Hernández. Nadie les va a pedir que rindan cuentas y expliquen su responsabilidad en este totazo financiero. Al fin y al cabo en Colombia no hay hoy un Guillermo Cano, un Hernán Echavarría Olózaga, un Hernando Agudelo Villa, un William Jaramillo Gómez que tengan el conocimiento de la materia y la urticante independencia para penetrar en el mundo de las trapisondas financieras. Don Hernán no se levantará de la tumba para preguntar si ante las entidades vigiladas la Superintendencia ha obrado como guardián escéptico o como parejo de baile. ¿Otra ronda de Mentiritas?

 

  • Alberto Donadio | Elespectador.com

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