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Para serle franco 28 Oct 2012 - 11:00 pm

Crítico de restaurantes

Mercado

Para serle franco

Entrar a este lugar significa transportarse emocionalmente a restaurantes o bares de tradición en Buenos Aires, São Paulo o Río de Janeiro, en sitios atractivos para reunirse con los amigos.

Por: Para serle franco

Un formato nuevo, sin duda resultado de un trabajo inteligente y serio de investigación sobre el ocio y la gastronomía en Bogotá. Arquitectura fresca y artística en sus pisos, lámparas, ventanales, mesones y techos altos, con un menú de platos ligeros para todos los gustos pero con calidad gourmet; una vez más un acierto de su chef Leo Espinosa. Coctelería creativa y acertada, un DJ con buena música, precios razonables, muy buena atención, en suma, un ambiente cálido y placentero.

El aroma del frío y el relajamiento nos llegó con el gin tonic de eucalipto, con cohombro y albahaca, y el vodka con peras, jengibre y limón. Aunque no pudimos encontrar el jengibre, estos cocteles merecen un aplauso por su gusto y presentación.

El aroma del calor y de la satisfacción vino con el envuelto de tilapia, un maravilloso filete de pescado caldoso y de color rojo intenso servido dentro de una hoja de plátano, sello que caracteriza a su chef. La cazuela de arroz, con guiso criollo y carne molida, es un “calentao” servido en vasija honda con tapa y sabor de almuerzo campesino envuelto en hoja de plátano, de esos que nuestros padres llevaban a los paseos a la sombra de un árbol al lado de una quebrada, y que ahora muchos quisiéramos llevar en una canasta de picnic y disfrutar al aire libre.

El arroz con pollo es muy diferente de la tradicional receta casera, pues esta versión es orientalizada y de color oscuro, muy grata, aunque la cantidad servida es francamente pequeña. El pollo campesino braseado, con adobo a escoger entre salsas de pesto, frutas o especias, servido en una olla esmaltada con tapa, resultó magnífico. Escogimos la salsa de especias, con un picante suave y un ave tierna de cuero crocante, rojizo y cautivador. Un tesoro dentro de la olla.

Una delicia las gaseosas naturales servidas en jarras, licuados estupendos de mezclas de frutas, y también la limonada endulzada con panela, bebida frecuente en cientos de miles de hogares colombianos.

En definitiva, un sitio muy placentero e integral para todos los gustos. ¡Que viva el Mercado, con su comida orgánica fresca y sana y su carrito de ceviches!

Muy buena relación CLAP: calidad-atención-recinto-inversión.

 *Para serle franco

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Opiniones

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darojas53

Sab, 11/24/2012 - 18:48
Para serle franco, esta es una de las pocas columnas sin gazapos que se pueden leer en EE. A doña Leo la he visto en El Gourmet, en la caja boba; prepara unas cosas deliciosas.
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Monseñor Bla Bla

Sab, 11/03/2012 - 12:43
Hasta hace poco la historia de la comida se dividía en antes Ícaro y después de Ícaro, porque no se concebía cocina sin fuego. En el siglo pasado apareció el refrigerador y tuvimos entonces frutas, verduras y hortalizas frescas toda la semana. Ahora viene Para serle franco con su índice de cocción y completa el panorama. ¿Para calificar un restaurante no sería bueno agregar este indicador al CLAC? ¿Y en vez de "caldoso" no sería bueno cambiar este término por suculento que viene de jugo, succo?
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María Molinera

Sab, 11/03/2012 - 12:51
Antes de la nevera, Monseñor, existía la huerta casera. Y hay sitios como "La Niebla", en el Mortiño, yendo para Venezuela, que tienen sus propios sembrados
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María Molinera

Sab, 11/03/2012 - 12:08
¿Gaseosas naturales? Desde niña he soñado con salirme de la Cocacola y dedicarme a componer bebidas sodas. Pero ¿cómo se hace para insuflarles el gas? Esa, y la dirección del sitio de Leo (que no se sabe si es Leónidas o Leonor) son dos inquietudes que me quedaron. Igual que hace Ricardo Bada en su columna, PARA SERLE FRANCO debería aparecerse en los bajos con el fin de sacarnos de esas y otras dudas que contrae su apetitosa crítica. Y si quiere conservar su anonimato, como debe ser para evitar sobornos y tratos especiales de parte de sus cocineros elegidos, pues podría ponerse un seudónimo y chatear con nosotros como otro mortal.
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El maestro dice

Sab, 11/03/2012 - 13:15
Como reciprocidad por lo del mestizaje, querida señora de los Molinos, os cuento que no hay necesidad de insuflar el gas. Ese oficio lo hace con mucha eficiencia, desde la antigüedad, la levadura de champaña. De todas formas, ahí tiene vuesa merced el enlace: http://haganegocios.com/como-hacer-tu-propia-gaseosa-en-tu-casa-para-ahorrar-dinero-o-quien-sabe-como-idea-de-negocios.html
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El maestro dice

Sab, 11/03/2012 - 12:04
Ahí vamos aprendiendo, Para serle franco: veo, por el arroz con pollo orientalizado, que es un hecho que allí y en otros restaurantes de renombre, como el que reseñas, se está cocinando la comida fusión, como ocurre en la música. Cada país va adquiriendo para sus platos autóctonos un algo universal que lo acerca al gusto –literalmente– de todo el mundo. Lo de las hojas de plátano (y aquí también las de bijao) son parte natural de la cocina y de la decoración. Hay que ver servidos los tamales santandereanos que son envueltos con un cuidado digno de japoneses y que, al partirse por la mitad, se sirven en su propio continente. Y hay que ver los manteles y los individuales y los arreglos de heliconias, platanillos y hojas de plátano, lo frescos y naturales que ve ven. Los paseos al río, cuyas aguas de entonces (medio siglo atrás) eran potables, se servían, como en los cuadros de Manet, sobre la hierba, con mantel natural de una frescura que ninguna porcelana podrá igualar. Volviendo a lo de la fusión, no falta nada para que algún gourmet se invente el sushi con hormigas culonas. Como los buenos platillos, estaríamos hechos.
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María Molinera

Sab, 11/03/2012 - 13:01
Busqué en Internet, Maestro, y encontré que Leonor Espinosa abrió un restaurante en el norte. Lo bautizó "La Leo". A la cocina que usted llama de fusión, ella la llama mestiza. Para la información general, transcribo de Vive.in las señas: La Leo. B.O.G. Hotel: Carrera 11 No. 86-74. Horario: lunes a viernes, 6 a 10 a.m., 12 m. a 3:30 p.m. y 7 p.m. a 11:30 p.m. Cena fuera de estos horarios, en la terraza del hotel, hasta las 2 a.m. Reservas: (1) 639- 9975 y (1) 639-9999, ext. 5559.
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María Molinera

Sab, 11/03/2012 - 12:46
El India, Maestro, vi cocinar pescado en la arena. Lo envuelven en hojas, lo entierran y del resto se encarga el sol.
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