Por: Francisco Gutiérrez Sanín

¿Qué MIDE el Ministerio?

En cuanto el mineducación sacó su indicador de calidad, MIDE, le llovieron las críticas. Después de leer la información que ofrece el propio Ministerio en la página web respectiva (http://goo.gl/xnTZt1) llegué a la conclusión de que en efecto le hace un flaco servicio a la calidad educativa en nuestro país.

Me apresuro a separarme de algunos de los reproches que se le han hecho al instrumento. No tiene en cuenta la desigualdad: no debería (la primera afirmación es algo inexacta: la incluye, pero clandestinamente y por error, ver más abajo). No hay que meter todo en un solo saco. No está mal que se haya hecho público: los indicadores sociales no son sólo mediciones sino sistemas de incentivos. Estas cosas no se hacen para tenerlas escondidas.

La pregunta que me parece crucial es si el Ministerio está midiendo lo que es. Y en cuanto uno trata de responderla aparecen muchísimos problemas. Por pura falta de espacio doy sólo unos ejemplos de muchos posibles. En el apartado de estudiantes se incluye una sección de egresados, que a su vez se desagrega en empleabilidad y salario de enganche. La interfaz entre universidad y mercado laboral es muy importante, pero no es claro por qué cabe como criterio de calidad. Depende de manera obvia de muchas variables extra-universitarias: región, disciplina científica. Yo puedo tener un magnífico departamento de matemáticas o música, muy respetado en el exterior y de altas calidad y relevancia, pero sus egresados no van a ganar tanta plata como mis abogados o mis MBAs.

Pero el peor caso es el de internacionalización. Aquí sólo hay dos criterios. Uno es el de inglés en las pruebas saber PRO y el otro es el de coautoría con extranjeros. Con respecto del inglés, habría que capturar cuánto mejora la universidad la situación del alumno, es decir, recurrir a mediciones en el momento de entrada y en el de salida. De lo contrario, se está en realidad estableciendo un proxy de estrato social. Esto contamina al indicador, metiéndole precisamente una medición de desigualdad como si fuera de calidad. Con respecto a lo de coautoría, me parece una extravagancia inverosímil. Publicar con buenos coautores es práctica loable. Pero no veo bien por qué diablos si Pedro Pérez publica solo en una excelente revista, o en coautoría con su colega colombiana Pepita Martínez, eso no valga como internacionalización, y en cambio sí cuando saca un texto de combate en una revista del quinto círculo concéntrico con un “extranjero”.

Tampoco acierta el MIDE en el campo de la producción intelectual. Qué bien que se le dé peso a los artículos. ¿Pero por qué desaparecieron como por arte de gracia los libros? Esto no afecta sólo a las ciencias sociales sino a muchas disciplinas, y es en realidad oscurantismo puro y duro. Tan sorprendente como el hecho de que no haya referencia alguna a las actividades de extensión que, en un país en proceso de paz y en búsqueda de una modernidad vivible, son claves: no sólo son un criterio esencial para evaluar el papel de la universidad, sino una potencial fuente de conocimientos vitales en las disciplinas aplicadas.

Habría más que decir. La razón detrás de la asignación de los pesos a cada variable es un misterio…Y mientras algunas de ellas tienen criterios de medida más o menos fáciles de entender (porcentaje de docentes con doctorado), otras son cajas negras (¿cómo se miden los artículos? ¿los “investigadores Colciencias”?). Mineducación parece ignorar que pequeños cambios en estos parámetros pueden alterar sustancialmente el desenlace del escalafón, y que hay una profusa literatura internacional, y fuertes debates, sobre el tema (a quien se divierta como yo con estas cosas le recomiendo: http://goo.gl/0NmiQI).

Por el momento, MIDE se raja en calidad y en internacionalización…

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Francisco Gutiérrez Sanín