Por: Iván Mejía Álvarez

Lo mismo que ayer

Esta temporada tampoco cambiarán las cosas en las grandes ligas europeas, ya casi todas en movimiento desde este fin de semana.

Los grandes y poderosos lo son cada día más por el efecto del poderoso caballero que es don Dinero y los demás llegan a la repartición de las migajas, llámese participación en Champions o Liga de Europa, un aterrizaje en las copas nacionales y alguna que otra aventurilla en el camino ganándole al favorito de turno. Excepciones que confirman la regla.

El Cholo Simeone, técnico del Atlético de Madrid, fue brutalmente franco cuando dijo hace dos días que su equipo no esperaba nada en la Liga y que en España el asunto era entre dos, lo que hacía muy aburridora la competición. Ya es así, desde la primera jornada, cuando el Barcelona arrasó con siete tantos al modestísimo Levante, un equipo que más parecía de segunda división, dejando algunos patrones interesantes: el Barcelona recupera la presión alta, subiendo defensa y recuperando bien arriba, lo cual lo convierte otra vez en la formidable máquina de jugar y golear que fue hace dos y tres temporadas. Por ahora, Neymar es suplente dado el nivel de los “amigos de Messi”, Cesc-Pedro-Alexis.

El Real Madrid sufrió para ganarle al Betis, un rival mucho más calificado que el Levante, y todavía se le notan facetas “mourinhescas”, mucho pelotazo, mucha velocidad, poco entendimiento en el medio y lagunillas defensivas. Ancelotti marcó su terreno al imponer a Diego de portero y enviar a Casillas al banco. Izco es un magnífico jugador y en la superpoblación de volantes blancos, Khedira, Xabi Alonso, Modric, Di María, Ilarramendy, Kaká, Casemiro, Ozil tendrá que buscar la titularidad con su fútbol.

También en Inglaterra está claro que el tema estará entre muy pocos. El United de Moyes es tan parecido al de Fergusson que nadie vio cambios profundos en el juego y el accionar del rey inglés. En cambio la primera etapa del Chelsea fue muy buena, con elaboración, toque, llegadas, precisión a alta velocidad, muy a lo Mourinho. Golazo de Lampard, uno de los consentidos del técnico portugués para manejarle el vestuario. El fin de semana vimos un apasionante Manchester United-Chelsea para ir aclarando cómo es el baile inglés.

No es gran cosa el Mónaco, donde juega Radamel Falcao García. Muy al estilo del italiano Ranieri, un técnico gris, que gusta del contragolpe en velocidad y de jugadores con transiciones rápidas, poco manejo y espectacularidad. Le faltó el talento de James y de Moutinho, que pueden darle una identidad diferente al elenco monegasco.

Esto apenas empieza, pero como decían los abuelos, “desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”...

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