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Francisco Gutiérrez Sanín 18 Oct 2012 - 11:00 pm

Mitos y metas de la paz

Francisco Gutiérrez Sanín

Comienzan las conversaciones en Oslo, bajo el doble signo de síntomas positivos y de aprehensiones. Por una parte, los protagonistas —el Estado y la guerrilla— han dado señales en la dirección correcta.

Por: Francisco Gutiérrez Sanín
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 Por otra, hay mucho camino por recorrer y una confusión notable rodea al proceso. Hay toda una colección de mitos que circulan sobre la paz, que de generalizarse pueden convertirse en serios obstáculos para conseguirla.

Al primero lo bautizaría la panacea participativa. Desde el ministro del Interior hasta el último de los periodistas deportivos responde, si se le pregunta, que la paz necesita más participación. Pero la participación ciudadana es demasiado importante como para banalizarla de esa manera. Ella puede generar muchos bienes sociales, pero implica también diversos costos, comenzando por los de coordinación. Y también tiene prerrequisitos institucionales y materiales. Acordar cosas entre muchos es difícil, a partir de cierto umbral exponencialmente complejo. De hecho, si ustedes miran a la delegación del Gobierno se darán cuenta de inmediato que hay opiniones, agendas y matices distintos: los temas de coordinación comienzan antes de llegar a la mesa. Sobrecargar a la paz con demandas comprensibles, acaso legítimas, pero interminables de participación y de voz, es hacerla inviable.

Al segundo, sobre el que tendré aún mucho más que decir en el futuro inmediato, lo llamaré el giro melancólico. El giro melancólico consiste en reaccionar a las conversaciones recordando los errores, los horrores, y los desamores, en que han estado involucrados los dos protagonistas. Sobre el tema hay sin duda mucha tela que cortar. Pero en política uno nunca ataca un curso de acción en abstracto. Se ataca si se encuentra una mejor alternativa. En Colombia, hay dos. O la victoria militar del Estado, o la permanencia del statu quo. Creo que se puede argumentar con muy buenas razones que la paz negociada es la mejor opción de estas tres (menos costos, menos riesgos, más beneficios). Si tal premisa es correcta, entonces la pregunta es cómo hacer que el proceso sea viable y óptimo, dadas sus restricciones.

Si no hubiera sido tan horrible... Pero fue horrible, duró 50 o más años, y aquí estamos, parados sobre este relajo. La pregunta es si podemos salir civilizadamente de él, es decir, conversando. Uno puede hacer ante las dificultades, limitaciones y aristas antiestéticas del esfuerzo un mohín de desencanto; pero eso es un gesto, no un argumento. Alguna vez un notable personaje de la generación de centenaristas del siglo XX, creo que Nicolás Esguerra —esto lo leí en una de las páginas inolvidables de LENC—, dijo que a los colombianos se nos olvidaba con frecuencia que la melancolía era un estado de ánimo y no una profesión. A esta tradición se suma, por supuesto, la cantidad de esfuerzos fallidos en los últimos lustros. Pero no se puede olvidar que, así como hay una credibilidad ingenua, hay un escepticismo ingenuo, tan proclive a lo inverosímil como aquella (“los gringos no llegaron a la Luna, fue un complot de la CIA”).

Aún tengo otros mitos en el tintero; esos tendrán que esperar para después. Pero digo esto porque la paz necesariamente pasa por el mundo de las ideas (también, por supuesto, por el de los corazones). Y, como a la historia le encanta embromarnos con sus ironías duras, podría suceder que preciso ahora cuando la cosa parece verosímil —no, ni siquiera probable: sólo creíble— a nuestra sociedad se le haya olvidado apostar y pensar por la paz.

  • Francisco Gutiérrez Sanín | Elespectador.com

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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 21:56
Otro mito -colombiano, demasiado colombiano- desciende del ethos católico: "el que no tiene más, con su mujer se acuesta". Dicho está por la santamadreiglesia: ñaca-ñaca sólo con la mujer, lo otro es pecado. Más que un mohín de desencanto: ¿Por qué, señor Guitérrez, este conformismo tipo Bolillo Gómez Mundial-98: "No nos hagamos ilusiones, ya clasficamos, no pidan más... eso es lo que tenemos, contentemonos con la primera ronda". Nada en su planteamiento reconoce la urgente redefinición de la academicamente llamada "Public Sphere" (Esfera Pública), que por académica no es menos real. Una cosa es que el 'relajo' esté sembrado de las dificultades teóricas propias que toda delimitación práctica de un proceso conlleva, otra cosa es despachar de manera tan peregrina, como Usted lo hace, la ne-
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:14
cesidad de consultar honestamente quiénes tienen (no deben) sino TIENEN que estar en representación y participación de la Esfera Pública. Nace muerto -como lo dice con lucidez otro forista- un nuevo pacto de Benidorm firmado entre autistas. Lo otro, es el concepto limitado de Melancolía (apenas una de sus aristas). Hay otras fuentes diferentes a las de Nicolás Esguerra. Se que es tirar el chorro muy alto si nos remontamos a Alberto Durero y al concepto renacentista que dio origen a la secular idea de Melancolía
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:11
Quien diría que Esguerra despotricaba de la Melancolía porque ésta se asociaba a uno de los siete pecados capitales, la Pereza. Pero Durero cambia la Pereza por la inactividad, no por desidia sino por otros motivos. Sumida en una intensa actividad intelectual, el trabajo aparenta quietud no por pereza sino porque comprende el sinsentido de la proclividad pragmática. Si, es verdad, sucede entre los colombianos inteligentes excluidos para siempre del circulo cerrado del poder: en decenas de intelectuales proscritos por el Establecimiento, la melancolía denostada por Esguerra es inteligencia que paraliza su energía.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:07
Porque el espectáculo de la propuesta del gobierno a la subversión armada sugiere una perversa raíz del Establecimiento –otra más- que apunta a que la división entre Estado e Iglesia no se ha dado a cabalidad: sorprende ver como en política se manifiesta la lógica pragmática de la iglesia medieval: la compraventa de indulgencias; entre Estado y subversión el pacto de compraventa de figuras alternas a las indulgencias: indultos, negociación de penas… lo que la jerga actual llama: “tragar sapos”.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:06
Esta práctica ancestral dañó seriamente la credibilidad de la jerarquía eclesiástica, algo que para los melancólicos jamás puede pasar inadvertido. En especial, porque aquí no se trata de la inútil suspicacia que se ahoga en el affaire “Apollo según Disney”. El melancólico comprende que tienen también cabida (debe tener) en la proscrita Esfera Pública a pesar de la superficial interpretación de sus mohines inmovilizadores.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:04
Si, de veras que si estorba, una esfera pública en la que los comprometidos manifiesten claras diferencias contra este tipo de comportamientos (lo siniestro freudiano sin resolver) de compraventas de indulgencia, inauguradas en 1958 en el bus de la esfera pública conducido por Alberto y Laureano, cuyos excluyentes culos mayores no dejaron asiento a nadie más.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:03
No eran tontos los melancólicos -por maluco que suene la palabra-. Puede que engreídos porque pensaron que la” esfera humana” podría sustituir la “esfera divina”. Pero que hoy entienden que arrancada de su pertinencia, la esfera pública devine otra vez a “esfera privada” (los esfera en la que solo caben los benidormistas) silencioso sucedáneo de la “esfera divina”.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:02
Qué tan raro que se olvide lo aprendido alguna vez en la universidad; el triunfo eterno del temperamento diletante del académico colombiano. No es carreta, a través del paso de la Modernidad, el arduo trabajo intelectual verifica que la negra melancolía ya no lo es tanto. "El pésimo temperamento del melancólico pasará a ser su mayor virtud, que permitirá ascender a las más altas cimas, aunque bajo la permanente amenaza de caer en la locura o en la muerte", según el critico Rafael Argullol, quien añade que en los melancólicos se adivina el signo de del genio creativo.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 23:00
Está bien. Quizás el concepto de Nicolás Esguerra condena a los melancólicos por su exceso de autocritica: reconocer la gravedad del dilema de sentirse incapaz de resolver un problema, al mismo tiempo que parecen incapaces tampoco de desecharlo, pero si bien eso no tiene porqué desencadenar, finalmente, en la inacción, es bien diferente de este resignado pragmatismo que se abandona a "lo que hay" para salir con un chorro de babas, todo porque es menos melancólico llegar al fin del conflicto armado con las Farc pactando con sus matones, y no por construir la paz es con los ciudadanos.
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Enzo Mountain

Vie, 10/19/2012 - 22:58
Lo del chorro de babas no es carreta, es el írrito resultado del criterio pragmático–minimalista: “menos (negociadores), es más”. Oigamos a Claudia, que Usted bien conoce: “Negociar desarmes y desmovilización con el ilegal de turno… pero después de cada negociación la paz no llega. No llegó cuando nos anunciaron el fin del narcotráfico con el desmantelamiento del Cartel de Medellín, no llegó cuando se desmovilizaron los seis grupos guerrilleros que negociaron con Barco y Gaviria, y tampoco llegó luego de la negociación con las AUC.”
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aquiyalla

Vie, 10/19/2012 - 18:25
Don Francisco,creo que el primer mito de este proceso es el que señala Nueva fuerza, no se está en disposición de discutir el modelo social (nono están los industrialesni las clases oligarcas dueñas de todos losprivilegios) sino apenas - y es lo que tal vez las Farc no han sopesado bien- de un desarme y una amnistía por parte del Estado y el Gobierno.Creo que es a lo único que aspiran para conceder en esos hipotéticos acuerdos.Las declaraciones de Humbertico de la Calle, representante más de esas castas que del pueblo, así lo indican. ¡Amanecerá y lo confimaremos!
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aquiyalla

Vie, 10/19/2012 - 18:27
Corrijo: ... en donde están las castas,los industriales, los oligarcas, los palmicultores, etc, todos los que financiaron el proyecto de Uribe desde 1982
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Ar mareo

Vie, 10/19/2012 - 12:57
Curioso, pero yo creia q los protagonistas eramos todos los colombianos y el tema de fondo de las negociaciones es modelo de pais. Si el asunto es entre Policias y ladrones, buenos y malos, indios y cowboys, entonces es un asunto de sometimiento a la justicia no una negociacion. Razon tienen cuando unos hablan de paz light y otros responden con el niagara en bicicleta
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paisacoraje

Vie, 10/19/2012 - 18:41
De acuerdo con ustedes. Es curioso que los representantes del gobierno y los francotiradores del proceso, empezando por los comentaristas del canal RCN Eastman y Rangel, que actúan más como peones del establecimiento, eperaran que la guerrilla iba a llegar a Oslo preguntando dónde hay que firmar.
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nuevafuerza

Vie, 10/19/2012 - 13:07
Estoy de acuerdo Ar mareo, acá lo que quiere el gobierno es un pacto como el de Benidorm, a espaldas del pueblo. Respecto al modelo, es rídiculo que salga Humbertico de la Calle a decir que el modelo económico no se va a discutir porque no estaba entre los puntos de la agenda, como si lo económico pudiera desligarse de todo lo demás. Cómo si fuera posible hablar de desarrollo rural -el primer punto de la agenda- sin tocar el modelo de desarrollo, más teniendo en cuenta que la tierra es un medio de producción.
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Johann Kaspar Schmidt

Vie, 10/19/2012 - 08:27
Maestro Gutiérrez: Brillante, como siempre, su columna. Otros columnistas, como el señor Juan Gabriel Vásquez, deberían tomar nota de su seriedad para tratar un tema como este. Definitivamente, en Colombia sobran los "intelectuales" y hacen falta muchos profesionales de las ciencias sociales como usted.
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Eduardo Saenz Rovner.

Vie, 10/19/2012 - 08:19
Lindo espectáculo. Los violentólogos de ayer se convierten en "pazólogos". Los carretólogos pululan.
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Ar mareo

Vie, 10/19/2012 - 12:59
Don E pa q vea, este es un ejemplo de como evolociona la academia
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Johann Kaspar Schmidt

Vie, 10/19/2012 - 08:28
Profesor: ¿qué entiende por "carretólogos"? ¿Por qué los "violentólogos", especia a la que no pertenece Gutiérrez, no podrían hablar de paz?
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juamel

Vie, 10/19/2012 - 07:48
? Y cual Pekerman nos va a meter en el optimismo por la paz ? ... necesitamos, a igual que con la selección, meternos en el cuento de la realidad que iremos a Brasil, los pesimistas ya se subieron al bus de ida al mundial ... ? Por qué no la mayoría al de la paz ...?
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arturoarmenia

Vie, 10/19/2012 - 07:26
Por lo dicho es necesario considerar NO QUE LA GUERRILLA PIENSE y DEFINA como dice Uribe. No. Se debe aprovechar la COYUNTURA para poner a pensar al país el porque se mueren de hambre los pobladores, porque los jóvenes no tienen oportunidades y quedan expuestos a la delincuencia que los absorbe fácil y continuamente, porque el sistema electoral elige solo a los que INVIERTEN en política. No podemos asustarnos pensando que la paz debe hacerse apresuradamente con el fin único de evitar la confrontación. Esta seguira sea con guerrilleros o paramilitares o sino analicen las cifras de participación delicuencial de los reinserttados paramiliares del proceso reciente. Al gobierno anterior no le importaba sino la "SEGURIDAD DEMOCRATICA" así fuera por unos días y se publicara sufientemente.
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arturoarmenia

Vie, 10/19/2012 - 07:20
Cuando la guerrilla y todos los estamentos estudiantiles sindicales y en general plantean temas para el debate, debe tomarse estos como esfuerzos de poner sobre el tapete las coyunturas politico administrativas que son necesarias para poner un orden que no quiere establecer la clase política. No puede negarse que los politicos en su mayoría son corruptos y neglientes en todo PLANEACION EJECUCION y CONTROL de todas las acciones ejecutivas y legislativas. Ahora mismo tienen PROCURADOR Y FISCAL con trabajo ralentizado convenientemente. LA CONTRALORIA Y EL SISTEMA JUDICIAL no operan por que le entregan poco dinero (lógico bien lógico) para que así no los controle. La justicia para la población no interesa sino al sector mismo donde saben la causa real de su problema,
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