Por: Ernesto Macías Tovar

Moralista, de la mata de mora

La moral son reglas o normas por las que se rige la conducta o el comportamiento de una persona en relación a la sociedad; rezan los textos que refieren la materia. Sin embargo, en la política hay personajes que les da igual la moral que “el” moral.

Aquellos, cuya idea de la moral tienen distorsionada pero que se jactan cuando dicen profesarla, muy seguramente no saben de qué se trata a la hora de discutir el tema. Y la verdad que no encuentran ninguna diferencia con lo referente al nombre de un lugar o a la fruta mora, o a las plantaciones de morera o el moral, es decir, aquel conjunto de plantas robustas de tronco corto y de ramas espinosas. Y, para el caso colombiano, es una coincidencia que al dulce de esa fruta le llamen “mermelada de mora”.

En la realidad colombiana aquellos políticos moralistas son fácilmente identificables porque suelen andar con el dedo acusador rígido, señalando a sus contradictores de inmorales, cuando tienen un rabo de paja bien largo y despeinado; como quien dice, no conocen de moral. Inclusive, se ufanan tanto de su presunto exceso de moral, que pasan a tener doble moral.

Un claro ejemplo de ese género es el nuevo presidente del Congreso de la República, el senador Juan Fernando Cristo, quien suele salir con mucha frecuencia en los Medios acusando y señalando a sus malquerientes políticos y, posando de excelso catedrático de la moral, sin embargo, aún le debe al país muchas explicaciones sobre su conducta y comportamiento en la política colombiana.

Para citar un ejemplo, hace muy poco salió el senador Cristo a vociferar sobre el caso Santoyo, y a pedir explicaciones de quienes él considera corresponsables de las faltas del oficial. Pues Cristo, moralista de la mata de mora, participó en la repartija millonaria de dineros oscuros en la campaña de su jefe Ernesto Samper, de quien era hombre de confianza. Cristo, fue señalado de repartir dineros en esa campaña, los cuales tenían comprobada procedencia del “cartel de Cali”. Además, en ese gobierno perteneció al sanedrín de Samper junto al coronel Germán Osorio, jefe de seguridad, sentenciado a prisión por recibir dinero de la “ Monita retrechera”, esposa de Jesús Amado Sarria, condenado por narcotráfico por le época del proceso ocho mil.

El “moralista” senador Cristo en la campaña de 2010 acusó al entonces candidato Juan Manuel Santos de ser inspirador de “falsos positivos” y, tal vez, por el efecto adictivo de la “mermelada de mora”, se convirtió en defensor del presidente Santos hasta proponer su reelección. Ciertamente está pagando su elección en la presidencia del Senado.

Cristo, que pregona el perdón y dice defender a las víctimas, tiene hoy una inmejorable oportunidad de pedirle perdón al país como víctima de todo aquello
que hicieron en la campaña de su jefe Samper, y en ese gobierno para defenderse en el “proceso ocho mil”. Así podría salir del grupo de los moralistas de la mata de mora.

ADENDA. Andrés Pastrana se levantó del Caguán a raíz del secuestro de un senador; ¿será que el asesinato de 19 militares, entre muchos más que han causado las Farc, no es motivo suficiente para que el presidente Santos acabe con la farsa de La Habana?

@emaciastovar

 

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