Publicidad
Nicolás Rodriguez 26 Oct 2012 - 10:39 pm

Multiculturalismo a la Disney

Nicolás Rodriguez

Desde que a Disney lo persiguen toda clase de aguafiestas, algunas cosas han cambiado en su repertorio habitual de reinas y princesitas.

Por: Nicolás Rodriguez
  • 19Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/multiculturalismo-disney-columna-383550
    http://tinyurl.com/m5e6dmm
  • 0

Aunque al final se la jugó por el europeo, Pocahontas lideró la historia con la que el imperio de Mickey Mouse pretendió saldar cuentas con tanto aborigen estereotipado en películas anteriores. Mulan, de las dinastías chinas, fue a la guerra contra los hunos vestida de hombre. Y Tania, que ya se veía venir, se convirtió en la primera afro descendiente a la que le ponen corona. Le quedaron debiendo el príncipe afro, para otro tipo de final feliz, pero no se puede decir que los de Disney no trataron.

Antes bien, lo que han hecho con tanta inclusión de minorías puede ser considerado la respuesta a un pasado turbio. Un pasado no tan lejano en el que un Tarzan bien colonial se pavoneaba como rey y señor de un África en la que no había afro descendientes, mientras estos reaparecían, entre rey y reinado, convertidos en micos con ritmo, cuervos bacaneados que imitan el acento sureño de los tiempos de la esclavitud y hienas, por supuesto malévolas, oscuras, desleales, que hablan en el idioma hip hopero de las ciudades y sus esquinas.

La lista de estereotipos hacia los afro descendientes, se entiende, es larguísima. Y lo mismo se puede decir de los asiáticos, de los indígenas, de los latinos. Pero eran otros tiempos, también se entiende, en los que la corrección política no era motivo alguno de discusión. De manera que ahora, por el contrario, todo es diferente. O eso dicen los altos ejecutivos de Disney. Estos son momentos de respeto y diversidad. La alegría del multiculturalismo, la diversión que suponen tantas culturas reunidas, tantos colores y variedades, tantos olores y texturas, ha penetrado, para siempre, sus historias y dibujos.

Y no solo las historias y sus dibujos, habría que agregar, sino que también sus hojas de cálculo y billeteras. Las estrategias de mercadeo. Pues no de otra manera se explica que Sofía, la nueva princesa de enormes ojos claros, pelo rojizo y piel lechosa sea la cuota que proponen para zanjar años de sacarle punta al personaje del latino chabacano, ruidoso, emocional y belicoso, que siempre la embarra, con trampa o con robo. Sofía, entonces, la latina que además de princesa no parece latina.

Pero eso sí, al ver que el público hispano reaccionó con preguntas y malos gestos ante la caucásica y aguada latina que le estaban vendiendo, los genios del multiculturalismo a la Disney informaron que entonces ya no, que en realidad Sofía no era latina. Lo que es importante, explicó un inspirador ejecutivo, “es que Sofía es una niña en un cuento de hadas que vive en un mundo de cuento de hadas".

Y pues sí, tal vez eso último sea completamente cierto. Luego se pasan de amargados los que siempre encuentran algo racista o sexista en las películas de Disney. Es más, es posible pronosticar que siempre habrá un debate en torno a lo no tan afro que es el supuesto afro que cautivará la imaginación de los niños, o a lo poco indígena que resulta el indígena ecológico y espiritual con el que el vienen las instrucciones de tal o cual muñeco. Pues al margen de su preocupante fijación con las coronas, al final lo que hay en Disney es simplemente eso: un cuento de hadas, solo que de un tiempo para acá inspirado en la versión más oficial y masticable del multiculturalismo. Esto es: un cuento de hadas en el que esas otras (y otros) que nunca clasificaban para realeza tienen su espacio en el mundo Disney siempre y cuando se vean como Sofía, la princesa que alguna vez fue latina antes de ser princesa.

nicolasidarraga@gmail.com 

  • 0
  • 10
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Opinión Ago 30 - 10:58 pm

    Barguil, jefe

    Barguil, jefe
  • La OTAN batalla contra su presupuesto

Lo más compartido

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio