Por: Cartas de los lectores

Múltiples voces de paz

Múltiples voces de paz

Era inevitable aludir al ambiente papal en el que quedamos inmersos la gran mayoría de los colombianos. Realmente fueron días de intensa alegría, parecidos a los que se respiran cuando la selección Colombia tiene esos momentos que nos hacen vibrar a todos, de lejos o de cerca, y cuando la bandera tricolor es lo único que nos une. Muchos, creyentes y no creyentes, nos sentamos horas y horas frente a las trasmisiones con el propósito de escuchar su palabra. Cada homilía, cada declaración, cada gesto, se caracterizaron por su sencillez cargada de verdad, por ser tan directo sin ofender, por el tono apacible y vehemente.

Fue un gran alivio percibir el enorme y profundo respaldo del papa Francisco a todo el proceso de paz, a todos los esfuerzos pequeños, medianos y grandes por contribuir a convertirlo en una vivencia y convivencia cotidiana entre todos los colombianos de las más diversas corrientes de opinión y creencias religiosas. No imagino intervenciones del santo padre sin aludir al momento histórico del país, no habría tenido sentido que nos lea el Evangelio sin ninguna connotación a la realidad nacional, para qué sus bendiciones si no iba a referirse a temas sensibles que nos lleven a la reflexión. Por fortuna, ese inmenso apoyo político por parte del papa Francisco al proceso de paz con las Farc y el Eln nos dejó el corazón lleno de esperanza. Con seguridad que logró sensibilizar a sus dirigentes y todo eso es compromiso.

Muchos expertos ya han analizado las intervenciones papales y cada quien ha hecho saber cuál fue la frase que más le impactó. Pues bien, la que a mí me conmocionó por su pertinencia a las circunstancias colombianas fue: “…el diablo entra por el bolsillo…”, en clara alusión a los corruptos de todas las pelambres. En estos justos momentos, se tiene conocimiento de las triquiñuelas de las mafias de frutas y verduras que deben llegar a los menús de colegios y escuelas. Ni hablar pues de la corrupción en las grandes cortes, en el alto gobierno, en el seno de la Iglesia….

¿Cómo se sienten esos magistrados, exministros, gerentes, directores, gobernadores, alcaldes, secretarios, auxiliares que junto con mafiosos de todo tipo forman un solo conglomerado para atacar, como los nazis en las cámaras de gas, a la población más vulnerable? Esos serán los primeros en comulgar y santiguarse. Dios nos libre, nos guarde y nos favorezca de esa gente. La mejor oración por ellos es actuar con rectitud donde la vida nos ha puesto.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

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