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Julián López de Mesa Samudio 19 Dic 2012 - 8:46 pm

La Navidad colombiana: patrimonio cultural inmaterial de la Nación

Julián López de Mesa Samudio

Independientemente de la cada vez más abrumadora y agresiva comercialización de la Navidad, existe un aspecto relacionado con la contemporánea vulgarización de la festividad que, si no es preocupante, es realmente triste. Es la pérdida de las tradiciones alrededor de la Navidad colombiana.

Por: Julián López de Mesa Samudio
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En 1985, la Navidad se celebraba de otra manera. En cada ventana de cada casa había un árbol kitsch de Navidad con adornos y colores alusivos a una navidad sin nieve, a una navidad del trópico, a una Navidad colombiana. Era, sin embargo, con los pesebres y los pequeños festines de la novena de aguinaldos como las casas y las familias de la cuadra, del barrio, de la unidad, ofrecían lo mejor de sí. En el 85, los pesebres eran barrocos, recargados de ornatos, animales de granja, lagos hechos con espejos y ríos de papel de estaño donde flotaban cisnes de plástico. Las figuras eran de distintos tamaños, pero a todos, desde el más pobre y humilde hasta el más rico y elaborado, se le había imprimido dedicación y paciencia. El pesebre era el orgullo de la familia que normalmente se reunía a armarlo junto con el árbol. El pesebre donde nació el niño, en Palestina, se convirtió en una escena del campo andino colombiano, lleno de montañas y verdor, porque en nuestra imaginación Jesús sólo pudo nacer en un lugar familiar y cálido, próximo a nosotros; por aquel entonces, nuestros campos estaban todavía cercanos a nuestros corazones y a nuestras imaginaciones y no se había cercenado la conexión con la tierra. Año tras año se le añadía algo más al pesebre: alguna casita, más animales, más luces y brillos para la bella escena de la natividad… al final, cada pesebre relataba la historia de la familia, de los años juntos, de los años que pasaron armando y desarmando la pasajera obra.

Si la Navidad colombiana no era bonita, nadie puede disputar que era auténtica. Algunos vestigios de estas Navidades, de estas verdaderas tradiciones culturales inmateriales perduran aún en ciertos barrios infortunadamente cada vez más periféricos, más influenciados por modas que hoy suturan las consciencias con motivos barrocos, pero de naturaleza imitativa, de un sincretismo forzado colindante con el mal gusto exacerbado que encuentra su mayor apoteosis en los motivos navideños de los centros comerciales (mariposas en medio de la nieve, renos aterciopelados, etc.). La simbología navideña de hoy es tan postiza que ha cambiado incluso el significado y la importancia de una fecha que si no era de recogimiento, por lo menos era de reunión, de optimismo y de cohesión social, pues buena parte de la Navidad se celebraba en comunidad. La novena la rezaba el barrio entero en los atardeceres. Usualmente, los adultos departían algunos minutos más y los niños tenían permiso de jugar más tarde que de costumbre; así comenzaron muchas amistades que perduran hasta nuestros días. La novena de aguinaldos complementaba el pesebre, y alrededor de ambos se generó una gastronomía propia, cara a las infancias de por lo menos tres o cuatro generaciones que aún subsisten.

En estos tiempos en que tanto se habla del patrimonio inmaterial de la Nación, de aquéllo que nos identifica como colombianos, vemos estas tradiciones desaparecer ante nosotros sin que hagamos nada. Hago un llamado desde la Atalaya al Ministerio de Cultura y a todos nuestros lectores para rescatar nuestra dulce Navidad colombiana.

 

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ferchogomez7

Jue, 12/20/2012 - 11:10
A cuales colombianos, pregunto YO,a los q' PENSAMOS q' hubiece sido de este territorio si hubiecemos sido conquistados por los vikingos,los africanos,los asiaticos? Q' Cultura estariamos practicando Si NO hubiecemos sido conquistados? Asi de q' cual patrimonio de cuales los colombianos/?
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Cronopio snm

Jue, 12/20/2012 - 11:10
Simplemente excelente la columna! es triste, lo peor es que no es solo la navidad, es también la semana santa, las vacaciones en general, el concepto de amistad y hasta el mismo concepto de familia... nos "agringamos" cada vez más.
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Sarcher

Jue, 12/20/2012 - 10:24
Las navidades de hoy día en Colombia no tienen nada qué ver con las que menciona. Y ahora son ABURRIDAS. Creo que también ha influido la inseguridad. Se supone que antes con la guerrilla el país estaba vuelto mierda, pero recuerdo que la casa de mi nona vivía con la puerta abierta TODO el día, y yo salía y entraba cuando me daba la gana. Podía irme irme toda la tarde para donde un vecino sin decir ni MU que a mi nona ni se le ocurría pensar que me había pasado algo malo. Los 24 y 31 -que los pasábamos en la casa de mi nona (primero íbamos a donde la familia de mi papá (extranjeros): ABURRIDÍSIMOS)- la mitad del tiempo andábamos por la calle con los otros niños mamando gallo. Y nos mandaban a dar la vuelta a la manzana para ponernos los regalos en el árbol. Hoy con la inseguridad, imposible
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highlander

Jue, 12/20/2012 - 09:42
Y si al embate de la modernidad le agrega el de los hermanos "separados de la Iglesia", toda esa pleyade de iglesias bautistas, pentecostales, metodistas, que manipulan las creencias católicas hablando de idolatria y de culto a las imagenes y no se que mas sandeces, y el católico, generalmente con muy mala formación acerca de su fe, se echa para atraz, abandonando sus celebraciones con tal de no enfrentar la perorata protestante generalmente acompañada de ilustradas y eruditas citas biblicas.
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Dolores Edelmyra

Jue, 12/20/2012 - 06:04
En Cocombia todo se pierde.
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Cecilia Zarate

Jue, 12/20/2012 - 04:47
Una idea preciosa ! Y mas aún ahora que hablamos de paz.
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