Por: Carolina Botero Cabrera

Niño Dios, intercede por nosotros con Colciencias

Aprovecho el ánimo decembrino para elevar mi deseo de navidad concentrado en deseos para mejorar los mecanismos de participación ciudadana del sector público. En esta oportunidad hablemos de Colciencias.

Querido Niño Dios, las entidades del Estado someten con mayor frecuencia a consideración ciudadana las regulaciones que van desarrollando. Sin embargo, ¿cómo hacemos para hacerles entender que no basta con publicar en Internet y dar dos días para que eso suceda?

Eso hizo Colciencias esta semana. Ante la premura por regular la cesión de los derechos de propiedad intelectual de los proyectos de investigación y desarrollo de ciencia, tecnología e innovación y de las TIC que provengan de recursos públicos (artículo 10 del actual Plan Nacional de Desarrollo), en pleno preludio de navidad dio dos días para revisar y comentar su proyecto de decreto. Solo es posible calificar esto como cumplimiento formal del compromiso de consultarnos (valdría la pena averiguar si esto es un comportamiento reiterado).

Querido niño Dios, en lo sustancial el borrador de decreto mata la ilusión de que en Colombia aprovechemos esta oportunidad para impulsar el Acceso Abierto como política de gobierno para los resultados de investigación producidos con recursos públicos, como sucede en EEUU, Unión Europea, Australia o Argentina.

Junto con otros 8 países de América Latina, Colombia forma parte de LA Referencia desde 2012, un proyecto de Acceso Abierto en el que las autoridades de ciencia y tecnología de cada país se comprometieron a desarrollar políticas para incentivarlo –por ejemplo, exigiendo Acceso Abierto cuando hay financiación con recursos públicos–. Argentina, México y Perú ya lo han hecho. A juzgar por el conversatorio promovido por Colciencias hace poco (transmitido vía streaming), Colombia avanza en temas de Acceso Abierto y reconoce como reto la gestión de la propiedad intelectual, pero ¡no las conecta!

Querido niño Dios, te pido que dado el interés del gobierno en adherirse a la OCDE, rescate las buenas prácticas de participación ciudadana que ésta propone para que la ciudadanía pueda incidir efectivamente. Así, podremos ayudar a que los procesos de construcción de regulaciones consideren otras ópticas y a que los funcionarios vean relaciones y conexiones que a veces se pierden en la cotidianidad de su especialidad o afán.

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