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Eduardo Barajas Sandoval 4 Mar 2013 - 11:00 pm

No basta con resistir

Eduardo Barajas Sandoval

Desde la cumbre de su experiencia, un anciano de noventa y tres años hizo un llamado a la inconformidad frente a la asfixia de un mundo que pretende moldear a los jóvenes como si fueran un producto industrial.

Por: Eduardo Barajas Sandoval
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Cuando terminaba el año 2010, un pequeño libro, un panfleto más bien, corto en páginas y que no costaba más de tres Euros, se convirtió en la publicación más vendida de la temporada en París. Indignez-vous, rezaba el título de la pequeña obra, firmada por Stéphane Hessel, un héroe de la resistencia, nacido alemán, naturalizado en Francia justo antes de la Segunda Guerra Mundial, sobreviviente de un campo de concentración, diplomático, y uno de los promotores de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

El texto desató pasiones en cuanto denunciaba el rumbo que el mundo va tomando hacia nuevas formas de discriminación y el cierre de las oportunidades de realización de la libertad para los jóvenes, particularmente en los países industrializados. Era un llamado a la búsqueda de razones para indignarse. Las razones existen, decía; basta con buscar un poco para encontrarlas, porque estamos llenos de cosas insoportables, frente a las que hay que reaccionar. Y frente a ellas, subrayaba Hessel, la peor actitud es la indiferencia.

El nazismo, recordaba, fue en su momento el motivo de su propia indignación. Pero ahora, por todas partes, aparecen hechos que denotan el desprecio del hombre por el hombre, frente a los cuales hay que reaccionar. Y mencionaba todas las discriminaciones de las que pueden ser víctimas grupos de personas en uno u otro lugar, se trate de inmigrantes, indocumentados, pobres, o miembros de comunidades a las que se mantiene en la marginalidad.

La parte más controversial de su discurso se refería a lo que llamó “la dictadura internacional de los mercados”, que a su entender amenaza no solo la paz sino la realización verdadera de la democracia, porque aumenta la brecha entre minorías poderosas y mayorías abandonadas a su suerte, como si no se hubiesen aprendido las lecciones del pasado y como si se hubiera olvidado la primacía del interés general, para entronizar más bien las ficciones propias de la manipulación de figuras financieras, con un desprecio intencional hacia la importancia del trabajo.

Convencido del peso y del futuro de la no-violencia como herramienta para tramitar la inconformidad, en lugar de caer en el desespero que lleva a la violencia y el terrorismo, el anciano promotor de la indignación estimaba que la primera década del Siglo XXI se caracterizó por un retroceso inquietante luego de la promisoria etapa de los últimos años del Siglo XX, que consolidaron la descolonización, el fin del apartheid y la caída del muro de Berlín.

Quienes crean que tienen la obligación de pensar en el mundo de las próximas décadas, y de ejercer en cualquier proporción acciones de liderazgo, podrían encontrar en los mensajes de Hessel elementos de utilidad, que salen del ejercicio de una juventud de más de nueve décadas. Si son capaces de identificar en su propio entorno motivos de indignación, porque ante sus ojos se ofenden los principios elementales de los derechos humanos, la democracia y la libertad, tienen la obligación de comprometerse en las acciones necesarias para que la sociedad no derive hacia el abismo que significa el abandono de esos principios.

Es preciso contribuir a que el río de la historia fluya por el mejor cauce en las circunstancias propias de cada sociedad. Pero el coraje necesario para manejar el rumbo de la corriente no se debe malgastar en esfuerzos de destrucción. La mejor contribución posible ha de ser la que se hace desde la conciencia, el conocimiento y una vocación implacable de justicia y de servicio. Como lo dejó dicho el propio Hessel, que murió la semana pasada cuando se acercaba a un siglo de experiencia: no basta con indignarse y resistir, es necesario crear.

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Oponenente

Mar, 03/05/2013 - 12:02
Me trae a la memoria, cuando el Escritor Vallejo Dijo que el problema mas grande es la ignorancia. por que no somos consientes del crecimiento desbordante de la superpoblacion por que ya no cabemos en el planeta y para atizar este problema las maquinas desplazan al trabajo humano. Habra menos alimentos y de calidad ni hablar . y otro problema mayor es que las tierras estan en manos solo de unos pocos, como el poder economico, el poder politico etc
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sincorruptos

Mar, 03/05/2013 - 08:13
Da la sensacion que la tercera guerra mundial sera en tre el 99% de pobres y el 1% de ricos. La izquierda de A.L. se esta reinventando para darle a ser humano la dosis de dignidad que debe merecer.
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chococruz

Mar, 03/05/2013 - 06:30
Una buena diserción teórica, la realidad es otra y demasiado violenta donde las industrias con los mercados se imponen sobre el hombre como humano. Como individuos somos un simple producto al que se le usa mientras tenga vigencia, despues es producto desechable.
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Alfredo O

Mar, 03/05/2013 - 00:38
En el mundo académico el plagio, esa modalidad de robo, constituye, o debería constituir, motivo de indignación, pero no es así. La Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, financió y publicó los libros "Agroecología" (Práger y otros, 2002) y "Agricultura y ambiente" (Práger y Escobar, 2003), con autoría de docentes y directivos de esa entidad. Los dos libros fueron denunciados por plagio múltiple, uno de ellos ya retirado de circulación, en silencio, por plagio. Nadie ha sido sancionado. Los docentes (Aspun), directivos y organizaciones de estudiantes de la UN guardan silencio en relación con el plagio docente, igual hacen los medios universitarios (Unimedios). Delito, impunidad y silencio son dominantes. Nadie se indigna, el delito docente paga. ¿O no?. Visite www.plagiosos.org
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