Por: Cartas de los lectores

No creo en las Farc

 Creo en la paz, como un bien superior, derecho que he anhelado alcanzar todos los días de mi vida, pero hasta el momento todo se ha derrumbado como los castillos de arena, por ahora me atrevo pensar que mis descendientes lo abrazarán como un derecho recuperado gracias a la valentía de muchos actores: una constitución garantista en derechos, libertades y con una amplia arquitectura social; una democracia participativa políticamente; a un Gobierno, que buscó la paz; a unas Fuerzas Armadas, que siempre estuvieron trabajando incansablemente por defender los más caros principios de la institucionalidad, la seguridad y la soberanía; a una sociedad que a pesar de sufrir los más desgarradores dramas de la violencia demencial está dispuesta a perdonar y a un momento irrepetible, al desmantelamiento de las Farc, de tener 32. 000 bandidos paso a 7.999, hoy (ayer) los héroes de la patria dieron de baja a alias Caliche, peligroso delincuente, jefe de la columna Jacobo Arenas.

Lo que no creo es en las Farc, su comportamiento siempre ha sido de criminales, no de revolucionarios de causas sociales, siempre han antepuesto su propio bienestar, como agrupación narcoterrorista, por sobre el bienestar general. O que demuestren lo contrario. ¿Qué zona o sector del país se ha mejorado con su presencia? ninguna, donde llegan lo único que siembran es el terror y la miseria.

Edgar Bejarano. Bogotá.

 

Monseñor Héctor Gutiérrez

Hay que oír a monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, obispo de Engativá, en declaración radial, asegurando: “los indios creían que no tenían alma como si fueran animalitos...” Miente cura, éso lo inventaron durante la sangrienta conquista española en América, conquistadores que vinieron por el oro tras el sueño de El Dorado, y, quienes por decreto español y bajo la amenaza de la espada, impusieron el catolicismo cristiano, con biblia en mano. Llegaron a exterminar nuestros indios, inculcándoles que no tenían alma por creer en deidades como: Chía (luna), Sue (sol). Según Gutiérrez, la primera santa colombiana, Laura Montoya Upegui, quien evangelizó indios con alma, ayudará en Cuba, para el proceso de entrega de armas de la guerrilla de las Farc, ¡Ojo!, -que es muy diferente a un proceso de paz-, como nos lo han querido vender. Mentira, éso solo lo decide la guerrilla, más nadie porque ellos son ateos.
Helena Manrique. Bogotá.

Buscar columnista