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Columnista invitado 16 Jul 2013 - 2:04 pm

No más subsidios

Columnista invitado

Las señales que emite el aparato productivo colombiano, es que no produce, importa para comercializar; compra “productos” en el exterior para vender en Colombia y “exportar” a terceros países y, si es del caso y como en los nunca superados tiempos del mas cerrero proteccionismo, cobrar incentivos por unas “exportaciones” intangibles.

Por: Columnista invitado
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 El que ahora propugna por instaurarse, no es el modelo soportado en las dinámicas de la eficiencia, la competitividad, la innovación continua, la ciencia y tecnología y la productividad, entre otras variables que se creía serían la fuerza que llevaría a consolidarlo conforme las leyes propias de la economía, el capital y los mercados y que, teóricamente, devendría en su afianzamiento y desarrollo ascendente.

A cambio de aquel, nuestro aparato productivo optó por el modelo cortoplacista, de menor riesgo, efectos inmediatos y pago al contado: el de los subsidios estatales.

Desde luego, pasando por alto y con egoísmo estúpido el costo social y fiscal incuantificable que para todos los colombianos representa y conlleva un modelo impuesto a la fuerza por quienes, desde sus gremios y organizaciones productivas, desafían la institucionalidad recurriendo a los paros y otras formas de intimidación para hacer valer sus intereses particulares.

Y es que a punta de paros pretenden ahora los ganaderos, los cafeteros, los arroceros, solo por decir del sector agrícola, reparar la merma de sus hatos, la renovación de sus fincas cafeteras y la falta de ciencia y tecnología en sus arrozales, aplicando a la billonaria cuenta oficial de los subsidios.

Sin parar mientes en los mecanismos de los cuales se valen para lograr unas ventajas, en los últimos tiempos los paros, que lucen ilegitimas y atentatorias de la seguridad fiscal de la nación y del orden público en las zonas en las cuales se promueven y adelantan aquellos desafíos gremiales.

Ya basta de que el Gobierno salga a buscar recursos de donde no hay, o se los reste a la salud, el agua potable y la educación básica de los pobres, para endosárselos, sin garantía ni fiadores, a los cafeteros, solo porque estos amenazan con promover paros en sus zonas agrícolas y los arroceros, ganaderos, cultivadores de caña y palma, en las suyas.

En un sistema de libre empresa, de propiedad privada, de relaciones de producción capitalista, eso no es legitimo, ni legal, ni es deber del Estado financiar con subsidios con cargo al erario actividades con objetivos y fines de lucro.

Y un hato ganadero, los cultivos de palma, caña de azúcar, café, arroz, cacao, banano, son de particulares, al igual que las ganancias y dividendos que puedan provenir de su explotación, comercio y propiedad.

Que el Estado apoye, procure mercados y créditos, haga aportes científicos y tecnológicos para una mejor productividad de esos emprendimientos agrícolas y pecuarios, es válido y legitimo y debe hacerse.

Pero no más subsidios.

*Poeta
@CristoGarciaTap
elversionista@yahoo.es

  • Cristo García Tapia* | Elespectador.com

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japermon

Mar, 07/16/2013 - 17:05
Me queda una duda: he leído las quejas de columnistas de opinión que recriminan los tratados de libre comercio con USA y algunos países europeos, dicen que esos países subsidian la producción primaria, y esos productos subsidiados llegan al país para ruina de la incipiente agroindustria y de las economías de pequeños productores y campesinos en general.
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26 Jul - 11:15 pm f

Rostros

Delante de mí, la persiana; después de la persiana, fantasmas: Robert Graves, Baudelaire, Sartre, Camus, Piaf, Storni, Woolf, Cortázar, Borges, Quiroga, y más y más fantasmas que no quieren traspasar la persiana que me obstino en dejar entreabierta. Cierro la ventana y se cierra el mundo, deseo hacer memoria de los rostros de los maestros del pensamiento occidental para reconocer en ellos la alegría de las que tanto nos ufanamos. Paso la página para buscar mejores rostros, más humanos y más sosegados pero, por el contrario, me encuentro con los rostros de Beckett, Artaud, Van Gogh, García Márquez, Castaneda, Carpentier, Rulfo: fantasmas que se evaden por regiones de ilusión, protagonistas de una obra que ha escrito alguien en medio de una vasta soledad. Tal vez si buscamos rostros en el fútbol: Pelé, Maradona, Batistuta, Higuita, Mondragón, Raffo, Goycochea. Más rostros pletóricos de tristezas por sus derrotas. Rostros que aluden al fútbol siempre en falta, con ganas de reír pero con la tristeza profunda de quien nace derrotado: el fútbol es el espacio de la celebración de la desesperanza porque la derrota le gana. Un instante de felicidad mientras se hace el gol, pero un eterno nubarrón porque se acabó el partido y hay derrota. Abro la persiana y el mundo permanece cerrado, una Copa América es un evento americano, pero a Lio Messi le obligan a ser algo más que un futbolista mundial; le exigen ganar siempre porque está en deuda pero, paradójicamente, lo ha ganado todo. ¿Todo? Wilde, Unamuno, Poe, Dostoievski, Maupassant, Balzac, Calderón de la Barca, Vargas Vila, Quevedo, Dante, Moliere, Sófocles, Van Gogh, Cioran y Heidegger. El rostro de Messi, después de la derrota ante Chile, representa el gran triunfo de la caída, el triunfo de quienes caen y ya no quieren renacer. Este rostro me recordó que somos frágiles y que la cacareada felicidad depende de detalles simples (un abrazo, una conquista con los afectos). El rostro de Messi, que se ha hecho viral, es el virus de la dignidad hecha trizas por el fútbol, es deporte en el que todo está en juego: el amor, la locura y la muerte. Messi está lejos de ser un dios y, por ello, no puede ser más: un ser humano con sus debilidades, amores e, incluso, con sus mudeces y rayones “No le pidamos peras al olmo”, las peras no meten goles y los olmos son olmos. El colmo. Es falible, como todos. Lo tiene todo y hoy está vacío. Me duele el rostro de Messi.

25 Jul - 9:00 pm

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