Por: Iván Mejía Álvarez

Noemí, por fin presidenta

El gran ganador de la asamblea general de accionistas de Millonarios se llama Juan Carlos Ortiz. Y el único perdedor es Gustavo Serpa.

La gran beneficiada fue Noemí Sanín, a quien le llegó un inmerecido título honorífico.

Pero lo que realmente quedó claro es que la asamblea respalda y aplaude el trabajo que ha hecho Felipe Gaitán al frente de Millonarios, una gestión seria, profesional, dedicada a poner la casa en orden y a marcarle unos parámetros modernos al club en materia de mercadeo, manejo con los jugadores y el cuerpo técnico. Un título deportivo tras tantos años de frustraciones, insatisfacciones y humillaciones y un superávit en la temporada anterior en la parte deportiva dejan claro que a los accionistas de Azul y Blanco les gusta lo que ha hecho Gaitán, un yuppie estrato 40 que ha sintonizado bien con la hinchada y muestra resultados. Por supuesto, Gaitán se ha equivocado muchas veces por creer que ya se lo sabe todo, cuando este mundo del fútbol es absolutamente sui géneris y muchas veces dos más dos no son cuatro en el balompié. Pero admite y corrige, esa es una virtud.

Juan Carlos Ortiz, sí ,el mismo de Interbolsa y Proyectar Valores, mostró en la asamblea que tiene el poder de los votos y logró gestionar una junta directiva afín a sus ideas. Por ahora, seguramente, estará mucho más ocupado resolviendo sus gravísimos “chicharrones” personales con la Fiscalía, pero mientras esto sucede, mantiene el control de Millos.

En cambio, Gustavo Serpa, sobrino del excandidato Horacio Serpa a quien la hinchada no quiere porque recuerda que fue suya la idea de restarle dos estrellas al club, a quien los jugadores y cuerpo técnico tampoco admiten por sus simulacros “negreros”, es el gran perdedor. Pretendió dos escaños en la directiva, le ofrecieron uno solo y cuando decidió medir fuerzas quedó claro que su fondo Blas de Lezo —un fondo con parche en el ojo— no tiene la fuerza todavía. Serpa quería apoderarse de Millos con la cédula, reemplazar a Gaitán por uno de su resorte, manipular de otra forma el club y por ahora tendrá que esperar, porque la asamblea no le caminó a sus ideas.

No se entiende de dónde Noemí resultó presidenta honoraria vitalicia. Qué ha hecho, cuál es su gracia aparte de sonreír en el palco de Millos, cuál es el motivo para compararla con Alfonso Sénior o con El Mago Arango, salvador de Millos tras el nefasto mandato de López y García. Hay gente con suerte, doña Noemí. ¡Finalmente logró ser presidenta!

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