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Piedad Bonnett 14 Sep 2013 - 11:00 pm

Para nunca más vivirlo

Piedad Bonnett

TODAVÍA SE ME HUMEDECEN LOS ojos cuando veo la imagen de Salvador Allende, ese pacifista, con la cabeza protegida por un casco y una ametralladora en la mano, mirando el cielo desde donde se desprendían las bombas sobre La Moneda.

Por: Piedad Bonnett
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Los estudiantes veinteañeros que éramos entonces, todavía ilusionados con los cambios sociales que prometía la Revolución cubana, vimos cómo un militar siniestro asesinaba ese otro sueño, el de una revolución adelantada por un demócrata ajeno a la violencia. Es verdad que múltiples errores de la Unidad Popular creaban ya dudas sobre la viabilidad de un gobierno que tal vez no estaba preparado para hacer el cambio social, pero la desfachatez del golpe y las atrocidades que desató la dictadura relativizaron y siguen relativizando dichos errores, producto del carácter audaz y apasionado del proyecto liderado por Allende.

Apoyado por los Estados Unidos, Pinochet se dedicó a perseguir, torturar y asesinar a los detractores de su régimen, a robar, como se ha venido a saber ahora, y a aplicar un modelo neoliberal que creó la ficción de un resurgimiento económico y tranquilizó a los grandes empresarios y a las clases altas, ese uno por ciento que posee hoy el treinta por ciento del ingreso y que hace de Chile uno de los países con más desigualdades sociales del continente.

Que cuarenta años no hayan servido para desterrar totalmente algunos de los arbitrarios cambios políticos que impuso Pinochet, ni para lograr una verdadera reparación de las víctimas, es prueba de qué tan lento y problemático puede ser el proceso de sanación y reconstitución democrática de un pueblo después de un régimen de terror. La sociedad está polarizada, muchos chilenos valiosos no regresaron del exilio, y sigue sin saberse toda la verdad sobre los culpables de los 3.200 muertos, los 1.200 desaparecidos, y las casi 38.000 víctimas de tortura. Aún hoy, el presidente Piñera, para dar contentillo a la derecha, tiene el mal tino de sugerir este 11 de septiembre que las políticas de Allende atrajeron los excesos de la dictadura. Sin embargo, que Michelle Bachelet, una víctima directa de ésta, haya logrado llegar a la Presidencia haciendo un gobierno progresista y hoy sea otra vez opción, muestra que todo puede cambiar. “La prensa, las víctimas y los investigadores sacan a diario verdades ocultas. Lo que ocurre hoy es un destapar de la historia”, afirmó Ricardo Lagos en reciente entrevista a este diario. “Para nunca más vivirlo, nunca más negarlo”.

El horror de nuestros últimos cincuenta años de violencia es distinto, pero es también horror. Más lento y arduo resulta aquí el desentrañamiento de la verdad, es cierto, porque viene de muy distintos frentes: guerrilla, paramilitares, narcotráfico, agentes del Estado. Pero de un tiempo para acá empiezan ya a confesar sus siniestras alianzas capos, parapolíticos, paramilitares, militares, guerrilleros. La cárcel se los va tragando y sus verdades permitirán, lentamente, indemnizar a las víctimas. Hasta un expresidente comienza ya a temblar y a tener que justificarse, gracias a las valientes denuncias de un magistrado. Ojalá que para que caiga el velo y se haga justicia no necesitemos, como Chile, más de cuarenta años.

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Eduardo Saenz Rovner.

Dom, 09/15/2013 - 22:00
La peor herencia que nos dejó Pinochet fue haberle dado carta blanca a los "Chicago Boys". En cuanto a Colombia, el Estado y las fuerzas paraestatales han asesinado varias veces más personas que todas las dictaduras del Cono Sur juntas. Y no se sabe que le ha hecho más daño a los colombianos: si los paracos o los economistas neoliberales (pero se sospecha que trabajan para intereses similares).
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suesse

Dom, 09/15/2013 - 19:27
Ojalá pase algo que te borre de pronto...una luz cegadora....un disparo de nieve....no dice asi una canción? Atengámonos a la Virgen y no corramos!!
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Zegalia Faruco Bellaco

Dom, 09/15/2013 - 22:55
ATT: suesse mamertus primitivus, desde la Distrital, sede Macarena
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Marmota Perezosa

Dom, 09/15/2013 - 13:20
No fueron tantos los errores del gobierno , sino que fueron magnificados por los medios dominados por los gringos..............Tampoco era fácil gobernar con una alianza de pequeños partidos , una colcha de retazos.............Está bien contado en el libro de García Márquez : Chile , el golpe y los gringos
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alex always

Dom, 09/15/2013 - 10:52
Creer que los militares cambian o administran un Estado con igualdad o justicia, es considerar que un león hambriento es capaz de perdonar la vida de un cordero. Sur América en la década de los 70 y 80, no visualizaba un progreso democrático en sus estructuras gubernamentales, y puede ser esta la causa o temor a que el Socialismo impregnara las sociedades de maleantes y guerrilleros. La doctrina manejada desde la antigua Unión Soviética, parecía ser lo más peligroso para el capitalismo y para la seguridad. A ojo de buen conocedor, era previsible que los más acomodados, tenían que hacer algo, y la fuerza era el mecanismo más objetivo para salvaguardar los intereses, no sea que ellos terminen en manos de fuerzas insurgentes. Y con esta justificación se inicia la privatización del Estado.
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capitanpurpura

Dom, 09/15/2013 - 10:26
El horror de los ultimos 50 anos de violencia en Colombia no es distinto, la unica diferencia es que aqui no fue necesario un golpe de estado para silenciar a los defensores de la nacion. Pero los resultados son los mismos: Privatizacion del seguro social y de casi todas las empresas publicas, desarticulacion de los sindicatos, desproteccion de la industria,el agro, los trabajadores, el medio ambiente, la educacion y la salud publica, etc. Tenemos que admitir que el verdadero dictador es el dinero de las grandes empresas trasnacionales, con ese dinero se han comprado los golpes, las campanas politicas, los editoriales de prensa y por supuesto las leyes que regulan la inversion extranjera y los TLCs. En EEUU se usa mucho la expresion "follow the money" para encontrar al culpable del crimen
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preocupadoporcolombia

Dom, 09/15/2013 - 09:24
Glorioso capitalismo que en nombre del lucro la ganancia asesinas pueblos enteros y entierras las esperanzas de paises y razas
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jaramo

Dom, 09/15/2013 - 09:03
Da la imppresión de que,cuando habla de cuarenta años en lo de Chjile, se tratara de la corrección del legdo de Pinochet. No, hace cuarenta años en Chile se empezó a implantar el neoliberalismo de la dictadura, que tiene ahora a Piñera propiciándola.
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Joselau

Dom, 09/15/2013 - 07:30
Por Chile fueron como veinte mil las victimas, en Colombia, cinco millones de desplazados, el robo de sus pequeñas fincas, mas de medio millón de muertos y para completar todas las ramas del poder y las de control en manos de corruptos, mafiosos, paracos y nazistas, sotanicos y por otro lado el negocio de la guerra fomentada por la guerrilla y el estado, una democracia idealmente siniestra, la más antigua del continente, que orgullo, por allá cuarenta años en Colombia algo más de dos siglos de barbarie.
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