Por: Felipe Zuleta Lleras

O firman o los matan

Llevamos meses desde que el gobierno del presidente Santos emprendió el tortuoso proceso de paz con las Farc.

Tortuoso porque me imagino las interminables conversaciones con unos tipos que manejan un lenguaje ladino, pasado de moda, confuso y, por supuesto, lleno de mentiras, características de quienes se han dedicado a asesinar en los últimos 50 años.

Así como en Colombia hay gente maravillosa y la gran mayoría, por fortuna, son estupendas personas, los miembros de las Farc reflejan en su esplendor la mala condición de los colombianos malos; la misma que mostraba Pablo Escobar o los paramilitares o el violador de menores o el asesino que por robarse un celular mata a sangre fría degollando a su víctima.

Estos delincuentes pretenden ganarse todo sin conceder nada. Y se equivocan de cabo a rabo, pues ni el gobierno de Santos les va a entregar lo que piden, es decir, salirse con sus crímenes amparados por una absoluta impunidad, ni la sociedad colombiana se los va a tolerar tampoco. Y eso lo sabe el Gobierno. Y mean fuera del tiesto si creen que Santos, siendo de la aristocracia, les va a entregar el Estado y sus instituciones como ellos pretenden.

Quiero ser optimista sobre el proceso, porque al igual que mis compatriotas estoy mamado con la guerrilla y sus crímenes, su actuar, su maldito narcotráfico y sus disfraces. Pero entiendo que hay que hacer un esfuerzo que nos costará comernos algunos sapos que no propiamente son los que los dementes estos de las Farc tienen en sus torcidas y enfermas mentes. En lo que no se pueden equivocar es en creer que van a llegar al poder, sea en concejos, asambleas o en el Congreso, sin pagar sus crímenes. Entre otras cosas porque no creo que haya un solo colombiano decente que deposite su voto por unos asesinos cuyas actuaciones han tocado directa o indirectamente a todas las familias colombianas. Y que no se equivoquen: o firman la paz o deben volver a sus ratoneras a esconderse y a vivir como animales que tarde o temprano van a ser cazados por las fuerzas militares y de policía. No veo a estos 36 comandantes —que viven como reyes en La Habana— volviendo a la selva para acabar como Jojoy, Cano y los demás criminales que en buena hora fueron dados de baja.

Que no subestimen a Santos y a los ciudadanos, porque históricamente en Colombia ningún grupo al margen de la ley ha ganado la guerra. Ni los narcos, ni los paras ni los grupos guerrilleros. Mejor sería que firmaran la paz, agarraran sus millones de dólares untados de sangre y se fueran a vivir asilados en donde se les venga en gana. O es eso o es morir inexorablemente en sus cloacas. Y que los ricos estrato 90 de este país no se equivoquen: Santos no va a entregar nada que al país no le convenga. Que no crean que echando cuentos no creíbles de que las cosas están peores contribuyen. Y si lo están pues que vendan sus fincas de recreo de dos y tres millones de dólares y se larguen (a ver si son capaces estos comodones).

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