Por: Mauricio Albarracín

Un referendo "cristianamente correcto"

La semana pasada, la plenaria del Senado aprobó en segundo debate la propuesta de referendo de la senadora Viviane Morales, que pretende limitar la adopción solamente a las parejas heterosexuales, excluyendo las personas solteras (tanto heterosexuales como homosexuales) y las parejas del mismo sexo. Durante un triste debate, se hizo visible el ánimo discriminatorio de esta iniciativa.

El referendo de Viviane Morales es una iniciativa política que hace en compañía de su esposo, el señor Carlos Alonso Lucio. La pareja de políticos evangélicos junto con sus socios en el Senado, en particular el Centro Democrático, el partido Conservador y los senadores cristianos de otros partidos como Jimmy Chamorro, expusieron en detalles las motivaciones que los llevaron a votar este referendo. El conjunto de senadores que aprobaron la iniciativa están movidos por dos tipos de intereses concurrentes que se pueden sintetizar en dos: una revancha contra la Corte Constitucional y la agitación de la homofobia en tiempos electorales de cara al 2018.

El señor Lucio, vocero del comité del referendo, expresó con toda claridad el odio y la animadversión contra gays y lesbianas. Dijo frases sorprendentes, como que las personas LGBTI nos habíamos movilizado por nuestros derechos a través de “cabildeos clandestinos en las Cortes”, con el propósito de “contrabandear con los valores por medio de abogados pagados”. Posteriormente, cuando hizo la réplica durante el debate, dijo que el reconocimiento de la igualdad y de la diversidad por parte del Estado tienen el propósito de “homosexualizar a nuestros niños”. De hecho, conectó claramente esta propuesta de referendo con las marchas contra la exministra de Educación, con lo cual queda muy clara la estrategia de desestabilizar la política nacional movilizando la homofobia, como lo hicieron durante el plebiscito por la paz. En un tono grandilocuente y grosero, dijo además que promovían este referendo porque era “lo cristianamente correcto”. Fue muy triste ver a un político condenado e inhabilitado manchar el capitolio nacional con la peor homofobia vista en el recinto.

Por su parte, la senadora Morales presenta argumentos constitucionales para sustentar el referendo que son igualmente falaces a los de su socio político. Es muy claro que la senadora quiere una revancha contra la Corte Constitucional porque no está de acuerdo con las decisiones sobre la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Sostiene que la Corte mintió en su argumentación, que “despojó al Congreso de su competencia” y remató diciendo  que “la Corte no puede hacer lo que quiera”. Así allanó el camino contra lo que ella llama el “elitismo constitucional” e insistió en que el pueblo debe decidir los desacuerdos sobre los derechos fundamentales a través del referendo.

Este argumento es abiertamente contradictorio con el concepto que la fiscal Viviane Morales envió al Congreso de la República contra el referendo de la cadena perpetua para violadores de niños en el año 2011 (ver concepto completo). En aquella oportunidad, la exfiscal Morales dijo que ese referendo “supone una sustitución de la Constitución” porque en su concepto la introducción de la cadena perpetua para los violadores afectaría la dignidad humana como “pilar fundamental” de nuestra Constitución. Concluyó su concepto diciendo: “se trata de una modificación de tan hondo calado que no puede ser aprobada por vía referendo”. Viviane Morales presenta teorías constitucionales contradictorias con lo cual se evidencia su falta de  integridad ni coherencia en la argumentación, tal y como manipuló los estudios científicos en el pasado, ahora quiere manipular el argumento de la participación, el cual es muy valorado por amplios sectores liberales y progresistas.

Pero no nos llamemos a engaños. Este referendo es contra los niños, las familias colombianas y contra gays y lesbianas. Ni un solo niño más será adoptado si este referendo se aprueba porque se reducirán el número de familias posibles para la adopción, es decir, se violan los derechos de los niños. Por otra parte, las personas solteras, viudas y divorciadas, así como las parejas del mismo sexo,  no podrán conformar una familia por vía de la adopción violando sus derechos constitucionales a la dignidad, la protección familiar, la igualdad  y a la autonomía personal. Pero además los promotores de este referendo no han presentado ninguna prueba fehaciente que demuestre que las familias conformadas por una madre o un padre o las parejas del mismo sexo no sean óptimas para criar hijos o adoptar.

Esta propuesta de referendo solo tiene utilidad para la pareja Morales-Lucio quienes seguirán usando la homofobia para fortalecer su opciones políticas en el 2018. Lamentablemente, el Senado abrió camino a una propuesta muy peligrosa para la democracia: poner a votación la dignidad de un grupo minoritario e imponer un modelo de familia en una sociedad pluralista.

*Investigador del Centro de Estudios Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) @malbarracin

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