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María Elvira Samper 1 Dic 2012 - 11:00 pm

'Ora pro nobis peccatoribus'

María Elvira Samper

Vivimos en un mar de contradicciones. No queremos más guerra, pero torpedeamos los intentos de hacer la paz; el Estado acepta la competencia de la Corte de La Haya para dirimir el diferendo con Nicaragua, pero el Gobierno de turno rechaza el fallo porque no nos conviene; un día el Congreso ofrece públicas disculpas por las groseras y homofóbicas declaraciones del senador Roberto Gerlein sobre las relaciones homosexuales, al día siguiente reelige por abrumadora mayoría —80 votos— al procurador Alejandro Ordóñez, un homófobo desembozado, y horas después, ya consumada la reelección anunciada, su presidente Roy Barreras propone eliminar la figura para los órganos de control “para evitar suspicacias” (¿suspicacias?, qué cínica sutileza).

Por: María Elvira Samper
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¿Qué decir de los liberales? Que son campeones en la materia y que amparados en el voto secreto y fieles vaya uno a saber a qué componendas o tal vez amedrentados por el poder del inquisidor, ayudaron a ungirlo a pesar de que sus actuaciones no son propiamente las de un juez imparcial cuando se trata de la defensa y garantía de los derechos de los homosexuales y de las mujeres al aborto, derechos que los liberales han defendido. Un contrasentido apoyar a un fundamentalista religioso que cree que la Biblia está por encima de la Carta Política.

El procurador Ordóñez tampoco escapa a las contradicciones: juró defender la Constitución, pero oficia como outsider; se pronunció contra la reelección, pero buscó la suya sin pudor, echando mano de la nómina. Su reelección fue prepago, sin garantías para sus competidores, plagada de irregularidades que anticipan demandas. Una farsa, una pieza de mal gusto y de peor calidad, por la cual no rinden cuentas éticas y morales ni su protagonista principal, ni los actores de reparto, incluido el presidente Santos, quien arregló las cargas con Ordóñez por debajo de la mesa y dejó colgada de la brocha a su candidata María Mercedes López, abandono que la llevó a renunciar en un gesto de dignidad tardía. El otro ternado, Orlando Gallo, fue convidado de piedra y se prestó para la pantomima.

No hay razones, sin embargo, para asombrarse con tan lamentable espectáculo. Al final de cuentas, la coherencia no es virtud de la política —la ética mucho menos—, y lo que debió ser público y transparente, acabó turbiamente amañado en reuniones privadas, y mediante indulgencias burocráticas. Sin embargo, la opinión castiga estas patrañas, como lo indica la encuesta Colombia Opina, de la alianza de medios Semana-RCN Radio y TV, y la FM, hecha por la firma Ipsos-Napoleón Franco entre el 23 y el 25 de noviembre, dos días antes de la elección: el 54% no está de acuerdo con la reelección, el 57% cree que la Procuraduría no está haciendo las cosas bien y Ordóñez registra una imagen desfavorable que supera a la favorable de 43 vs. 31%. No obstante, la mayoría de los encuestados se muestran alineados con las posiciones del procurador en los temas sobre los cuales ha sido más cuestionada su gestión: el 66% desaprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, el 75% se opone al aborto, el 52% a la eutanasia y el 78% a la legalización de las drogas. En otras palabras, tienen un procurador a su medida, aunque éste no esté a la medida de la Constitución. Cuatro años más de Inquisición nos esperan.

Ora pro nobis peccatoribus.

  • María Elvira Samper | Elespectador.com

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