Publicidad
Fernando Araújo Vélez 28 Nov 2012 - 9:29 pm

Palabras armadas

Fernando Araújo Vélez

Aparecieron de la nada, vestidos de negro, el pelo engominado, los zapatos brillantes, la mirada esquiva, nerviosa, las manos húmedas.

Por: Fernando Araújo Vélez

 Uno de ellos se le presentó a la encargada de la puerta de acceso al salón Arreola y le mostró un carnet. “Seguridad”, dijo luego. Ella respondió “sí”, sólo porque no entendía de qué se trataba el asunto. Le habían informado que a las siete en punto de la noche habría una conferencia sobre literatura con unos escritores colombianos, de nombres Tomás González, Evelio Rosero y Sergio Álvarez. Nada más. Los hombres de seguridad, seis, ingresaron al salón mientras el público hacía fila, y se regaron por el espacio de manera estratégica, las manos siempre húmedas, y siempre rozando la cacha de sus revólveres. Las conversaciones cesaron.

La gente ingresó al aula en silencio. Los colombianos, como si de repente hubieran vuelto a otros tiempos. Los mexicanos, sorprendidos. Luego preguntarían por qué, de dónde, cómo, pero nadie les supo dar respuesta. González, Rosero y Álvarez hablaron de la diversidad de las literaturas en un país con infinidad de regiones, de miradas, de costumbres. Como para tocar el tema Colombia, violencia, miedo, Evelio Rosero contó que quienes habían leído Los ejércitos en el exterior le preguntaban si lo que decía allí era ficción o realidad. “Desde afuera, la gente cree que es ficción, no puede creer que haya una realidad así de cruel”. Álvarez y González asintieron, aunque después dijeran que en el exterior habían extrañado el país. Sus olores, las costumbres de la gente, la manera de hablar, la exuberancia del trópico.

Los hombres de negro vigilaban cada palabra, cada gesto, los movimientos, los posibles indicios de. Los expositores hablaron de la influencia eterna de Gabriel García Márquez en la literatura colombiana. “Nos quitó el complejo de inferioridad”, dijo González. “Cien años de soledad me motivó a ser escritor”, dijo Álvarez. “Para mí fue un aliciente que no encontré jamás en ningún otro escritor”, dijo Rosero. Después ingresaron en los territorios del narcotráfico y la violencia para desembocar en México. Rosero admitió que trabajaba la violencia en sus libros, pero no por conciencia, sino más bien por dolor. “Nuestra realidad permea incluso los sueños”, sentenció, y vaticinó que en México tendrán que pasar muchos años de escribir sobre el narco y el terror para poder comprender un poco el fenómeno, para superarlo en algo. El jefe de los hombres de seguridad carraspeó.

El moderador, Jorge F. Hernández, pasó a otro tema. Entonces la mesa habló de poesía, de viejos poetas y de nuevas palabras.

  • Fernando Araújo Vélez** Enviado especial Guadalajara, México. | Elespectador.com

  • 1
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Este jueves habrá jornada de reclutamiento en todo el país
  • Viaje por  el río Amazonas en la frontera colombo- peruana
  • Miembro de la comunidad LGBTI murió tras realizarse procedimiento estético

Lo más compartido

  • Entre lágrimas se despidió David Ospina del Niza francés
  • "En mi nombre no, por favor"
  • El día que Jean-Claude Van Damme decidió bailar el 'Ras tas tas'
1
Opinión

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

Alfredo O

Mie, 11/28/2012 - 23:29
Tan grave como la palabra armada, desprovista de poder autónomo pero impuesta por la fuerza, lo es la palabra falseada, que estafa al lector. Es el caso del plagio de autor, manifiesto en publicaciones diversas, incluidas las publicaciones de docentes universitarios. Propósitos personales e innobles se anteponen al altruismo trascendete de las letras, la literatura y las ciencias. Los autores son suplantados por estafadores, y las ciencias por una farsa mediocre. Los logros de la inteligencia humana, que tardó millones de años en evolucionar, quedan reducidos a la estafa de las publicaciones fraudulentas. Es el caso de los libros "Agroecología" (2002) y "Agricultura y ambiente" (2003), editados por la UN, Sede Palmira. En www.plagiosos.org encuentre denuncias de plagios en Hispanoamérica.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio