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hace 31 mins
Por: Iván Mejía Álvarez

Pantalones largos

Fiesta de grandes. Los equipos con más títulos del país lograron clasificar a unas apasionantes y dramáticas semifinales en las que puede pasar de todo.

Un equipo del Valle del Cauca estará en la final y el otro honor se dirimirá entre Nacional y Millonarios, actores de una de las rivalidades modernas más enconadas.

A Nacional le sobró juego en el primer partido como visitante, el mismo que le faltó en el Atanasio, cuando lució enredado y sin claridad, a tal punto que Jaguares lo complicó y llegó a ponerse cerca de voltearle la serie.

No anda fino el equipo de Reinaldo y su radiografía exacta la marca el rendimiento de Franco Armani. Hace unos meses era un reto de marca mayor anotarle. Hoy es más humano y recibe goles en los que queda la sensación de que hubiera podido hacer más.

No es el mismo Nacional, las piezas no encajan tan bien, el juego es intermitente y si hay un momento en que el equipo verde es derrotable es el actual. Aun así, por su nómina y la categoría de su técnico, sigue siendo el gran favorito.

Miguel Russo ha convertido El Campín en un fortín. Los azules han conseguido 27 de los 33 puntos disputados en casa, perdiendo sólo dos partidos, contra el DIM y contra su próximo rival de semifinales. Russo ha cernido permanentemente el equipo en la búsqueda de la combinación adecuada y en su idea de abrir bien la cancha, hacer mucho fútbol por las bandas, sacar los laterales, Palacios y Machado, y ha terminado por aceptar que no le gusta el juego con un 10, más por incapacidad de encontrar el protagonista que por convicción. Su rotación y búsqueda de los titulares lo ha llevado a probar combinaciones en ataque y mediocampo. Su gran déficit es la filtración de juego en la mitad. Prefiere volantes mixtos que especialistas en destruir.

Cali es irregular. Llegó a las semifinales tras un partidazo ante Medellín en Palmaseca. De visita no lo pudo refrendar y terminó agobiado y volvió a mostrar que en la parte defensiva es vulnerable. Cuado se encienden los tres volantes creativos, Roa-Benedetti-Sambueza, son capaces de pintarle la cara a cualquiera. El nivel del chico Benedetti es brillante, lo mismo que la capacidad atacante de Orejuela, su marcapunta derecho.

América sólo requirió de un gol para llegar a semifinales. Opaco y sin luces, en el Pascual sintió la ausencia de su público. Fue táctico y audaz para aprovechar el momento clave en Pasto. Los rojos voltearon una situación muy dura para conseguir su tiquete, mostrando que en el plano anímico no se arrugan.

Ha bajado de nivel Martínez Borja y se siente la persecución arbitral contra los rojos.

Fiesta de grandes. Qué bueno una final sin equipos de garaje.

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