Por: Iván Mejía Álvarez

Paridad total

Clasificaron el Medellín y el Pasto y todos tan contentos. Con el ingreso del poderoso se garantizó una millonaria venta de boletería y, por ende, un porcentaje para los eliminados un poco más grande.

Como dicen las señoras bogotanas, los grupos quedaron chirriadísimos y muy parejos. A diferencia del semestre pasado, cuando había pocas expectativas y tan sólo dos representantes de los llamados grandes, por caudal de hinchas y facturación mas no por fútbol, esta vez la invitación incluye a Millos, Nacional, Júnior y Medellín, cuatro equipos que mueven el torniquete y concitan pasión.

Curioso y muy interesante resultó el sorteo para los equipos paisas, que no tendrán que moverse sino una vez fuera del Valle del Aburrá. Si Nacional quería evitar a algún rival era a sus compañeros de plaza, pues tanto Medellín como Itagüí se sentirían felices de arruinarle el sueño ganador a los verdes que cada día juegan mejor y muestran más aspiraciones campeoniles. El triangular paisa moverá mucho sentimiento y pasión y lo único que se pide es que la lucha entre ellos no derive en una terrible ola de violencia que le haga daño a Medellín y sus alrededores. Y no olviden a Equidad, equipo incómodo, ladino y traicionero, táctico para defender y atacar. Alexis tiene en la frente la idea de amargar a sus coterráneos.

Millos hizo tremenda campaña, sólida y muy bien manejada, pero sus jugadores y técnico saben que hasta ahora no han ganado nada y que deben corroborar en un mes todo el trabajo previo. El arranque contra Júnior, unido al juego de mitad de semana contra Gremio, marcará el destino de los azules que por ahora piensan si la catorce o la Copa son objetivos viables.

Este cuadrangular obligará a un gran desgaste físico por los traslados. Júnior tiene el equipo más potente de tres cuartos de cancha hacia adelante, tiene gol y ataque, pero un desequilibrio defensivo demasiado evidente, mientras que Pasto, en el otro extremo, confía en recuperar a Edward Jiménez para poder volver a pensar en el ataque, algo que hoy le cuesta demasiado.

Y Tolima ahí, siempre ahí, metido en la pelea y confiando en que esta vez no se desvanezca tan rápido como en el semestre pasado, cuando en casa echó todo el trabajo del semestre por la borda.

Es la mejor versión de las finales en los últimos años. Los grupos quedaron muy parejos y tanto en lo deportivo como en lo económico la lucha será de altísimo voltaje. Desde el domingo, a lo que vinimos...

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