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Darío Acevedo Carmona 2 Jun 2013 - 11:00 pm

La paz, la Constitución y la Unidad Nacional

Darío Acevedo Carmona

En los regímenes democráticos se apela a la unidad nacional y a la defensa de la constitución cuando se presentan agresiones externas, como por ejemplo cuando los gobernantes venezolanos en los últimos años amenazaron con declararnos la guerra e insultaron a nuestros presidentes, o cuando algún grupo armado ha tomado las armas con el propósito de hacer la revolución, que es lo que le ha sucedido a Colombia desde mediados de los sesenta del siglo pasado.

Por: Darío Acevedo Carmona
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El ejemplo más claro de unidad ante los ataques de grupos subversivos se produjo en febrero y meses siguientes del 2002 al fracasar los diálogos de paz del Caguán. Al presidente Pastrana, generoso hasta el escándalo con las Farc, no le tembló la mano para propiciar la condena nacional e internacional de las guerrillas colombianas en razón de su accionar sistemáticamente terrorista. Ahí se dio un fuerte sentimiento de unidad y defensa de la democracia.

La búsqueda de la paz ha figurado en la agenda nacional desde el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) y los mandatarios siguientes han intentado, unos con mayor éxito que otros, apaciguar el país por medio de negociaciones con grupos armados por fuera de la ley. La constitución de 1991 elevó al rango de principio fundamental la búsqueda de la paz. Es en ese precepto en el que se está apoyando el presidente Santos y todos los demás sectores políticos y sociales que quieren legitimar las negociaciones que se realizan en La Habana con las Farc.

Pero, resulta que un amplio sector de la opinión pública, grupos sociales y dirigentes gremiales y políticos han manifestado serias críticas a este proceso. No voy a repetir las razones ya suficientemente conocidas. Hay, además de todas las que se han esgrimido, una razón constitucional que vale la pena recordar para que se tenga en cuenta en el debate. Me refiero al deber de defensa de las instituciones democráticas cuando estas son atacadas por grupos armados ilegales. La Constitución estipula que la Fuerza Pública y de policía y los organismos judiciales, incluida la Fiscalía General, tienen la obligación con las armas y la ley de cumplir tal responsabilidad.
Parece que fueran contradictorias las dos disposiciones, buscar la paz y defender con las armas la democracia. Sin embargo, no lo es si nos detenemos a pensar con quién es que está sentado el estado colombiano, como lo estuvo durante el primer gobierno de Uribe con los paramilitares en Santafe de Ralito. El estado negocia con grupos tachados de terroristas por varios países y la propia Colombia. Dicho calificativo no inhibe ni prohíbe negociar con esos grupos, pero, le da un carácter diferente a la misma en el entendido de que no se trata de una negociación entre iguales, en razón, precisamente, del carácter terrorista de aquellos que acuden a la mesa buscando una salida. El estado, basado en mandatos legales y en aras de consolidar la paz accede a negociar sobre la base del reconocimiento de la primacía de ese estado al que esos grupos no pudieron derrotar con sus supuestos proyectos revolucionarios.
Al buscar la paz, el gobierno que tome la iniciativa tiene el deber constitucional de hacerlo en el marco del más amplio consenso político y social, además de observar todos los demás mandatos de corte humanitario que ya se han explicado. Si la paz es un principio que une, que convoca la unidad nacional, tal como ocurrió con el Mandato por la Paz y luego con la negociación del Caguán, el intento de La Habana debe, con mayor razón y en vista de las fallidas experiencias anteriores, de las burlas y engaños sufridos a manos de los grupos ilegales, procurar convencer a esa parte de la opinión nacional que mira con reserva, con espíritu crítico y hasta con pesimismo las condiciones en que se realizan las conversaciones en La Habana. Y si no puede convencerlos, por lo menos está en el deber moral de tolerar, respetar y llenar de garantías a quienes pensamos diferente situándonos en la institucionalidad.
No es, pues, acorde con el espíritu de la constitución y con el deber de buscar la paz en el marco de la unidad nacional, arrinconar a los críticos del proceso graduándolos como “guerreristas”, “enemigos de la paz” “conspiradores” y “extremo derechistas” amigos de la salida militar, ya que lo que se está defendiendo no es la opción de la guerra sino la alternativa de buscar la paz sin poner en peligro la necesaria unidad nacional y sin olvidar que de un lado estamos la inmensa mayoría de los colombianos que creemos en nuestras instituciones y en nuestra democracia a pesar de todas las fallas y carencias de ellas, y de la otra parte lo que hay es una minoría que no representa a nadie y se niega a reconocer el fracaso de sus propósitos.

Desde la democracia podemos brindar una salida digna a esos grupos siempre y cuando desistan del uso de las armas, las entreguen, paguen penas transicionales y reconozcan a sus víctimas. Pero lo que no tendría presentación ni legitimidad es que se hagan las paces con esos grupos a contrapelo y disgusto de amplios sectores de la población colombiana y declarando “enemigos” a quienes han defendido el país. Esa sería una paz falsa, que puede desatar nuevas violencias porque en materia tan delicada y tan sensible para todos no se puede repetir errores del pasado ni dejar espíritus penantes ni heridas abiertas.
 

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paperez50

Lun, 06/03/2013 - 12:20
Totalmente de acuerdo...!!! A pesar de la mermelada y la compra con publicidad paga de los medios de comunicación, ya se logran filtrar algunas voces, incluso del régimen, que ponen los puntos sobre las ies en este tema... Verdaderamente valioso, además del suyo, fue, en mi opinión, el reciente artículo de Guillermo Perry, un burócrata de oficio, adscrito a los gobiernos de turno, que escribió un extraordinario y lúcido artículo donde deja en claro que los agredidos somos los colombianos y los enemigos son las FARC-hp
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Gerardo Diego

Lun, 06/03/2013 - 10:43
Leyendo este esperpento, experto en deformar la verdad solamente tomandole un punto el de" declarar enemigo a quienes han defendido el pais" segun e'l, le recordamos que con todo y los grandes errores que ha cometido la guerrilla, los que llama defensores del pais y e'l lo sabe, son defensores de los intereses de los gremios economicos y las multinacionales; este es otro de los acomodados que se metio' en el campo de la historia como los abogados que aprenden la ley no para cumplirla sino como se la brincan, seria largo enumerarle sus desatinos a proposito; como ex-dirigente sindical segun me cuentan, conoce la situacion de miseria y represion que son sometidos los trabajadores aun asi se acomodo' en el otro bando al fin y al cabo le es mas rentable. Bien vale Paris una misa, verdad ?
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virruaco

Lun, 06/03/2013 - 08:54
Al otro lado, la columna - torcida - de Lorenzo y Pepita... las que cada día ingiere este cavernícola... no deja que le coloquen una "libre opinión" sobre ella misma, su pensar. Pero como aulico de siempre cree que esa es la única forma de apoyar a nuestros narcodirigentes y no al pueblo que es quien verdaderamente está como la carne entre el pan y las verduras. Pero solo se deja guiar por sus "amañes" burgueses mientras liba un buen licor. Nuestros países necesitan salir al aire, necesitan respirar otro ambiente. Los jóvenes que están ad portas de la universidad o de cualquier centro educativo saben más hoy que quienes dicen ser sus profesores. La información libre cunde por todo el espectro y solo hay que guiarlos para que reconozcan el bien del mal. Por eso a Lorenzo le afecta la R.B.
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pelanga

Lun, 06/03/2013 - 07:42
de qué huevo salió este engendro de la academia narco paramilitar, que como historiador desconoce lo que hasta my bro JMS ha entendido en su cabecita: la guerrilla es la susodicha "institucionalidad" en la mayoría del territorio, por donde deambulan ocasionaes paisas y urabeños, pero donde solo permanecen las organizaciones politicas armadas por su origen campesino y tradicion de lucha, desde los dias de la V que a este remedo de intelectual se le olvida mencionar. Además, los estados amenazan guerra pero solo si esta republiqueta intenta pasarselas de puta otra vez con ataques militares a otros países
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Boyancio

Lun, 06/03/2013 - 06:33
Ñerda, viejo man, ya es hora que cambie de discurso, debe ponerse a tono con el presente esperanza, y dejar a un lado la sed de venganza. Bueno, tan pronto se levante mi nieta le digo que me lea el final de tu nota, pues me dio..¡.una pingarria! que lo dejé, por la mitarria.
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Roudier

Lun, 06/03/2013 - 15:25
¿Sabes qué Boyancio? yo hice los mismo, ni a la mitad llegué. Este señor Darío A.C. es como un árbol torcido, mal podado de niño, que cuando ya viejos, no hay reparo.
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chococruz

Lun, 06/03/2013 - 06:28
Lo increíble es que quienes han estado violando la Constitución desde siempre al ser laxos o indolentes con los ladrones de cuello blanco y con los paramilitares, apenas se esboce o se determine , en este estado de incompetencias e incompetentes, como es darle solución a alguno de nuestros eternos problemas(la guerrilla), aparecen todo tipo de reclamos y de argumentos en contra de lo que es vital hacer, acabar con la violencia, la impunidad, la corrupción y un largo etcetera que el establecimiento no quiere que se modifiquen en bien de la generalidad. Este opinador es otro de los "alter-egos" del que sabemos.
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dalilo

Lun, 06/03/2013 - 05:57
Dario es un guevito de paloma!!
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Roudier

Lun, 06/03/2013 - 15:18
O del mismo modo en el sentido contrario.
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