Salomón Kalmanovitz 26 Jun 2011 - 11:00 pm

¿Por qué perdió la Costa Caribe el siglo XX?

Salomón Kalmanovitz

ADOLFO MEISEL HA PUBLICADO una nueva colección de sus ensayos, uno de los cuales es el título de esta columna que le da nombre al libro.

Por: Salomón Kalmanovitz
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    http://www.elespectador.com/opinion/perdio-costa-caribe-el-siglo-xx-columna-280179
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En ellos se introduce la historia del auge de la provincia de Cartagena durante La Colonia, su decadencia durante el siglo XIX y su recuperación, junto con el surgimiento de Barranquilla, a principios del siglo XX. De 1940 hasta 1990, sin embargo, la región se atrasa frente al resto del país y, en especial, en relación con el Eje Cafetero y el Triángulo de Oro, conformado por Medellín, Cali y Bogotá.

La razón del atraso caribeño la encuentra Meisel en la suerte del producto estrella de exportación, el café, que obtiene durante la mayor parte del siglo precios muy buenos que conducen a episodios de enfermedad holandesa. El peso se fortalece tanto que debilita incluso las exportaciones de banano. La protección a la industria revalúa aún más la tasa de cambio, mientras que los impuestos al grano se le entregan a la Federación de Cafeteros, que se los gasta en la región privilegiada, aumentando la desigualdad frente al resto del país.

La mala costumbre de que las bonanzas se las quedan las regiones productoras viene, creo yo, de esta experiencia, en contra del principio democrático de que los beneficios de una bonanza entran al cofre común, para ser repartidos de acuerdo con la representación política y con las necesidades de cada región.

Los campesinos pequeños y medianos de la región cafetera se enriquecieron y demandaron los bienes de la industria que se localizó en Medellín, en Bogotá y en Cali, en menor medida en Barranquilla y Cartagena; éstas sufrían de costos de transporte muy elevados para llevar sus productos al triángulo dinámico del país. Para rematar, la protección industrial cobijaba menos a la industria costeña, sometida a la competencia del contrabando que llegaba menos al interior y la colocaba en desventaja.

Por contraste y algo que en mi parecer Meisel no enfatiza suficientemente, el interior de la región Caribe está dominado por grandes haciendas y los campesinos y colonos no pueden acceder a la tierra, de tal modo que el mercado interior es raquítico e impide una mayor dinámica industrial. Ello también explica una mala asignación de las tierras y la baja productividad agropecuaria.

Otro factor que revirtió la fortuna de la región Caribe fue que dejó de ser la puerta de entrada al país. Barranquilla quiso llamarse la Puerta de Oro de Colombia, pero comenzó a dejar de serlo cuando en 1914 se inaugura el Canal de Panamá y eventualmente Buenaventura se convierte en el primer puerto del país.

El Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República en Cartagena, liderado por Meisel, ha publicado 28 cuadernos de historia económica y empresarial y 145 estudios sobre desarrollo regional. Su influencia ha superado los círculos de los académicos y de los técnicos para ser fuente de inspiración de iniciativas políticas en torno a una descentralización más efectiva que la lograda en la Constitución de 1991 (compromiso Caribe), ha alimentado una discusión seria sobre el desarrollo de los municipios y departamentos que perciben regalías y un cambio legislativo que ordene su reparto más democrático.

Me parece que Adolfo Meisel da ejemplo de cómo los intelectuales pueden incidir de manera callada pero persistente y efectiva sobre la política, tan difícil de afectar por los intelectuales en este país.

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