Por: Roberto J. Camacho

Petro y La Racionalidad Limitada

En 1978 le fue otorgado el premio Nobel de Economía al norteamericano Herbert Simon, principalmente por exponer una teoría que rompía el paradigma de que en los procesos de toma de decisiones dentro de las organizaciones, el decisor, en este caso el Alcalde de Bogotá, es un ser con capacidades ilimitadas de información y computacionales.

Luego de toda una era de clásica de racionalismo científico, había que reconocer, con humildad, valga la pena decirlo, que los seres humanos y los animales, tenemos limitaciones de conocimiento y de proceso de información, condición que al parecer no posee el burgomaestre de Bogotá, quien no la aprendió en su tierna infancia o agitada adolescencia, ni en su Pregrado y Maestría en Economía.

El caso es que el reto del Alcalde, a que me “tumben” por no construir, es desobligante con una ciudadanía que espera soluciones y obras antes que negativas y duelos, su incisiva aversión a abordar los problemas de movilidad de la ciudad, desde la perspectiva de una Avenida Longitudinal, rayan en un capricho de contradictor que se asemeja mas a sus hábitos parlamentarios y muy poco con una actitud de gobernante.

El Alcalde debería ser consciente que lo que los ciudadanos esperamos, ahora que por cuenta de un fraccionamiento electoral, consiguió ser el primer ciudadano de Bogotá con soporte en una minoría, es trabajo en el interés general, no en su interés exclusivo, por lo que la práctica de mas argumentación técnica y seducción política de su parte le vendría mejor a la ciudad que un talente fundamentalista e imperativo, como el que aprendiera en sus lecciones de formación política en época de guerrillero, enseñanzas que al parecer no ha dejado de lado.

A pesar del talante del Alcalde, lo que Bogotá necesita es resolver los problemas que la aquejan y como dijera Deng Xiaoping “Que importa que el gato sea blanco o negro con tal que cace ratones”, la continuidad de un temperamento concentrado en la “camorra” y no en las soluciones, desvían la atención de lo importante y lo deja en un escenario lleno de frases y escasas gestiones.

Quizá al Doctor Petro, sea oportunidad para reconocerle que tiene un Doctorado, le venga bien repasar las enseñanzas del profesor Simon y empezar a escuchar con mas atención al gobierno nacional, a la Cámara Colombiana de Infraestructura y a los diversos actores políticos, para bien de la ciudad y detrimento de sus demonios.
*Corporación Soluciones

Buscar columnista

Últimas Columnas de Roberto J. Camacho