Por: Iván Mejía Álvarez

Pinceladas.

Las asistencias a la fecha del fin de semana fueron muy flojas, aceptando que no había enfrentamientos taquilleros sino partidos de trámite normal.

El fútbol tuvo protagonistas al alza y otros en declive —es lo normal—, en un torneo donde Júnior y Nacional muestran poderío, Santa Fe ha vuelto a la senda de la victoria y el Medellín hace soñar a sus hinchas. Otros, como Millonarios, no encuentran todavía el camino, y algunos empiezan a dejar sensaciones peligrosas en la escabrosa ruta hacia el descenso, como Cúcuta, Quindío y Huila.

Millonarios no jugó mal ante Envigado y creó tantas situaciones de gol que parece insólito el resultado. Tiene dos explicaciones: el portero Schmidt cerró con doble candado el arco y se requirió de una obra de arte de Máyer Candelo para poderlo batir. Y la otra fueron la precipitación y la torpeza de Wason Rentería a la hora del remate final. Perdió cuatro oportunidades en solitario frente al arco. Los hinchas están hartos de verlo botar goles cantados.

Santa Fe entendió que con ese jueguito lento y trotoncito de la primera etapa no iba a ninguna parte y en el segundo tiempo apretó, subió la defensa, le puso intensidad al ritmo y el técnico hizo dos variantes interesantes que le cambiaron el frente de ataque. Con Zapata y Micolta, Ómar Pérez tiene otras alternativas de acompañamiento para salir jugando y los rojos parecen más fuertes en las zona de gestación y definición. El Pulpo González hará olvidar pronto a Wílder Medina: tiene gol y es vivo para moverse en el área.

Esperábamos mucho de Michael Ortega y su presentación en Tunja fue decepcionante; lento, paradito, sin aire y sin mostrar nada interesante. En cambio, a Edwin Cardona se le ve más desenvuelto, con mejor estado físico y metido en el rol de conductor. Júnior fue conformista y desde el planteo con tres volantes de marca apostó por el empate. El Zurdo estuvo lentísimo en la lectura del partido y Gamero lo sorprendió con las variantes tácticas. Júnior tiene material para jugar mejor aceptando que, como dice López, “este es un equipo nuevo”, estos no son refuerzos sino una plantilla diferente.

Abajo tambalea ese pálido Cúcuta que le dio el gustazo a Patriotas de ganar su primera partida en el año. Y Quindío y Huila hicieron un juego tan pobre que el resultado de empate con tan poco fútbol augura noches de insomnio a los hinchas de esos equipos. Y qué mal le ha caído a Petrolera jugar en un estadio “propio”. Dos disputados, dos perdidos, como para añorar a Yopal...

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