Por: Antonio Casale

Pobre deporte nacional

Colombia es un país en el que se pierden anualmente $50 billones en corrupción, según cifras entregadas por la Contraloría. Con un pequeño porcentaje de esa cifra, el deporte nacional estaría asegurando su futuro a nivel competitivo, recreativo y formativo.

Colombia no puede soñar con la paz estable y duradera de la que se ufana su presidente si no se invierte en deporte. El posconflicto se queda sin una gran posibilidad de reinserción a la sociedad si el deporte no puede ser una opción. No podemos exigirles a nuestros deportistas medallas de oro si la inversión en deporte ocupa uno de los últimos renglones del presupuesto nacional y se ve sometido a dramáticas rebajas.

En las páginas de este periódico, mientras se daba un parte de tranquilidad para los deportistas de alto rendimiento porque el dinero para quienes hacen parte del ciclo olímpico está asegurado (pan de hoy, hambre de mañana), el presidente del Comité Olímpico Colombiano, Baltazar Medina, dijo que “Colombia tiene el más bajo presupuesto de inversión en el área de deporte de nuestro continente”.

La directora de Coldeportes, Clara Luz Roldán, dijo en RCN Radio que los deportistas de alto rendimiento no van a sufrir con el recorte, pero que plata para infraestructura no hay. Es decir, que Colombia se olvide de inversión en instalaciones, entrenadores, descubridores de talentos y cubrimiento en las regiones. No hay manera de gastar dinero en el deporte recreativo como formador de valores en la infancia y la juventud para que se formen bajo parámetros distintos a la violencia. Ni hablar de soñar con un recambio generacional para Mariana Pajón, Caterine Ibargüen y compañía. Si no se invierte en infraestructura será imposible.

Así las cosas, el deporte nacional quedará en manos de los esfuerzos aislados de la empresa privada cada vez más agobiada por las imposiciones tributarias. Pensar que los esfuerzos de Colsánitas en el tenis, Postobón con su programa de talentos deportivos en formación y las marcas que invierten en el fútbol se puedan multiplicar en otras empresas, hoy es una utopía.

En estas condiciones no queda más que recordarles al periodismo y a la afición que sólo aceptan la medalla de oro, tildando todo lo demás como fracaso, que en países como Alemania se ha invertido en los últimos 12 años un billón de euros solamente en el desarrollo del fútbol. Los nuestros tienen la valentía de pararse al frente de los representantes de las grandes potencias sin miedo, sin sentirse inferiores a pesar de que desde la manera como fueron alimentados cuando niños se edificaron las diferencias.

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