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Oscar Guardiola-Rivera 8 Ago 2013 - 11:00 pm

¿Qué es la pobreza?

Oscar Guardiola-Rivera

La pobreza no tiene que ver tanto con el nivel de ingreso, las propiedades o la capacidad de consumo. Ante todo, la pobreza es cuestión de capacidades y habilidades, dignidad, igualdad y libertad reales.

Por: Oscar Guardiola-Rivera

Cabe considerar en este sentido las cifras publicadas de manera reciente acerca de la pobreza en India, uno de los llamados Brics.

De acuerdo con la Comisión de Planeación, la tasa nacional de pobreza en ese país se ha reducido del 37% en 2004 al 22% en 2012. En América Latina, las cifras siguen un patrón similar.

Quienes defienden la escuela de pensamiento económico ,según la cual los negocios y la libertad empresarial tienen prioridad, ven en estos números la ansiada prueba de la idea que un enfoque exclusivo en reformas económicas, desregulación y libertad emprendedora es la única manera de acabar con la pobreza.

Sus contendores en la escuela que promueve el crecimiento como un medio para el desarrollo se muestran escépticos ante dicha afirmación. Estos últimos aseveran que en las mediciones de pobreza no se consideran otros indicadores claves, como la malnutrición, el empleo y el ingreso real.

La izquierda laborista en Inglaterra, por ejemplo, ha reaccionado de esta manera ante las cifras divulgadas esta semana, de acuerdo con las cuales algún mínimo crecimiento estaría evidenciando el camino de la recuperación económica en ese país europeo.

Aunque este partido de fútbol entre las dos escuelas pueda entretenernos, lo cierto es que dicho debate oscurece el hecho de que la pobreza no es un complejo problema económico para el cual existiría una solución en términos de políticas cuya aplicación acabaría con ella.

Ello puede ser cierto en el mundo ficticio de la economía académica y la industria del desarrollo, pero aquí, en el mundo real, sabemos bien que sólo cuando las gentes se organizan políticamente y actúan en consecuencia consiguen mejorar su situación.

Es lo que ha pasado en Chile y en Brasil, y por ello constituye un error calificar tales protestas como provenientes de una clase media que tiene más y mejor capacidad de consumo y por ello quiere más. Quienes allí protestan, sin que importe su nivel de ingreso, lo hacen porque perciben que la política ha sido colonizada por la visión según la cual la libertad económica es la prioridad y ven que su voz importa cada vez menos.

Dicha visión despolitiza a los pobres. Sí hay espacio para los datos del economista y su crítica contra la retórica vacía, pero sólo si éste considera las percepciones de los pobres acerca de la pobreza y la pobreza mayor de una sociedad que lo sacrifica todo al mercado.

La pobreza sólo acaba cuando los pobres y otros actúan políticamente en contra de las causas estructurales de la pobreza y las instituciones que la reproducen.

 

 

*Óscar Guardiola Rivera

  • Opinión | Elespectador.com

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