Arlene B. Tickner 28 Nov 2013 - 5:02 pm

Poco para celebrar

Arlene B. Tickner

Las elecciones en Honduras, que según el Tribunal Supremo Electoral dieron como ganador a Juan Orlando Hernández con 34% del voto, son en muchos sentidos notables para la historia política de ese país.

Por: Arlene B. Tickner

Simbolizan un “después” del golpe de Estado de junio de 2009, del derrocamiento de Manuel Zelaya y de las cuestionables elecciones que permitieron a Porfirio Lobo reemplazarlo en el poder. Según el dictamen de observadores internacionales, como la OEA y la Unión Europea, así como del Departamento de Estado, los comicios fueron “en general transparentes” y el triunfo “limpio” de Hernández ha sido reconocido por varios jefes de Estado, entre los más dicientes, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, uno de los defensores más enérgicos de Zelaya en el pasado.

Por otra parte, las elecciones marcan el fin del bipartidismo y la ampliación del espectro político hondureño. Luego de un siglo de dominio exclusivo de los partidos Nacional y Liberal, participaron ocho candidatos de distintas agrupaciones en estas presidenciales. Si bien el oficialismo ganó, la candidata del partido Libertad y Refundación (Libre) y esposa de Zelaya, Xiomara Castro, quedó de segunda con 29% del voto. Mientras tanto, las elecciones legislativas han confirmado a Libre y al Partido Anti-Corrupción (PAC) como dos fuerzas importantes de oposición. La obtención de un escaso tercio del voto popular y la falta de una mayoría absoluta en el Congreso obligarán al presidente electo Hernández a hacer coaliciones y plantearán la necesidad de hacer concesiones ante las terceras fuerzas del país.

No obstante, hay poco para celebrar. Más allá de los posibles vientos de cambio en el sistema político, Honduras vive una crítica situación socioeconómica y de seguridad. Según un estudio reciente del Center for Economic Policy Research, desde el golpe de 2009 el crecimiento económico se ha estancado —en parte por la crisis mundial, pero también por los malos manejos del gobierno actual—, la deuda ha crecido, el gasto social ha disminuido, el desempleo ha aumentado y los logros en la reducción de la pobreza y la desigualdad han sufrido un revés considerable. En 2012, por ejemplo, 66,5% de la población de Honduras era pobre y 46% vivía en extrema pobreza.Además de figurar entre los países más desiguales de América Latina y el mundo, otro de los legados que deja la administración Lobo es una epidemia de violencia e inseguridad ciudadana. El Observatorio de la Violencia de la Universidad Autónoma de Honduras estima que el año pasado los homicidios ascendieron a 85,5 por cada 100.000 habitantes (equivalentes a 7.172 muertes violentas), lo cual contrasta con un promedio regional de 23 y mundial de 8. En ocho departamentos del país, alcanzaron tasas escandalosas de entre 90 y 129.

La crisis de legitimidad de las instituciones del Estado, incluyendo la justicia, también se ha agravado. Pese a un proceso de depuración en 2011 y la creación de una Comisión de Reforma a la Seguridad en 2012, la Policía está penetrada por el crimen organizado y ha sido acusada reiteradamente de cometer ejecuciones extrajudiciales. La propuesta del presidente electo de militarizar la seguridad pública, aunque popular entre algunos hondureños asediados por la inseguridad, apunta —junto con los factores señalados— a una situación explosiva que tristemente seguirá poniendo a prueba la democracia en Honduras.

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polista

Jue, 11/28/2013 - 20:23
Definitivamente Honduras sigue en honduras , los índices y gran parecido con la política colombiana que hace ver que los males que padecemos los que tenemos gobiernos que nos abandonan y permiten que la delincuencia sea un macro negocio que deriva altos ingresos a la policía corrupta y los politiqueros que son los dueños de esos delitos. Causa curiosidad como el petardo de Ortega , el hombre fuerte de Nicaragua solo tiene un pensamiento: jodernos y por eso se alía con el que sea , mientras los ineptos colombianos no cogen una. El caso de Nicaragua demuestra como actuan de mal nuestros gobernantes y como los caros abogados y los gringos nos tienen quebrados.
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