Por: Hernando Roa Suárez

Política, Estado, gobernabilidad y democracia*

El estudio teórico-práctico sobre la política, la reforma del Estado, la gobernabilidad y la democracia en América Latina y Colombia, seguirá siendo objeto de planeación, ejecución, evaluación y reformulaciones, en la medida que los distintos gobiernos, de nuestra heterogénea realidad, adelanten nuevas reformas en los próximos decenios.

Después de un período gubernamental en que se realizaron prácticas populistas y caudillistas, nos encontramos ahora con un esfuerzo de reinstitucionalizar al país, dentro de los presupuestos fundamentales de la democracia participativa. Notemos que estamos en pleno proceso de elección de alcaldes y de gobernadores y coetáneamente, desde el Ministerio del Interior, se impulsa el proyecto de la reforma del Estado.

Para el cubrimiento del tema enunciado, presentaré unas notas introductorias, trazaré los objetivos del artículo, presentaré unas precisiones conceptuales significativas, nos adentraremos en el núcleo del tema propuesto y culminaremos con los comentarios finales y unas lecturas iniciales.

Las mayorías conscientes de nuestra Nación están urgidas de nuevos liderazgos; de estadistas que contribuyan a reformular los paradigmas de la democracia, profundizándola y formulando, implementando y evaluando políticas públicas que permitan ver, en la práctica histórica, que la democracia participativa sí es susceptible de ser institucionalizada en pleno siglo xxi; que ella debe facilitar organizar un proceso de desarrollo sostenido, con justicia social y paz.

Son objetivos de ésta elaboración .i.- Poner a la consideración, análisis y superación histórica del lector  un punto de partida sobre aspectos teórico –prácticos, que nos permitan conocer y transformar la realidad de nuestro sistema político democrático; el papel de la política como arte y ciencia; la gobernabilidad democrática y el nuevo papel del Estado; y ii.- Invitarlo a insertarse creativamente en la transformación de la realidad, mediante el compromiso con los preceptos plasmados en la Constitución del 91.

¿Por qué es significante este tema? Porque a ningún estudioso escapa que es vital para el estadista y el hombre de acción, por cuanto según sea su percepción de la política, el Estado, la gobernabilidad y la democracia, estaremos en presencia de proyectos políticos democráticos o represivos; dinámicos o estáticos; creativos o repetitivos. Revisemos las conceptualizaciones.

Precisiones  conceptuales. Teniendo en cuenta la problemática de la gobernabilidad democrática contemporánea y la incidencia que en su tratamiento tienen el manejo interdisciplinario de la historia, la antropología, la economía, la política, el derecho, la sociología, la administración, la administración pública, la geografía, la psicología, el psicoanálisis, la lingüística y el trabajo social, nos ocuparemos de precisar las siguientes conceptualizaciones: La política como arte y ciencia; el  Estado; la gobernabilidad democrática; y la democracia. Veámoslas.

La política como arte. Si pensamos en su precisión conceptual, conocemos que ya hace 2.500 años, en Grecia, se consideraba como el arte de gobernar, como el arte de realizar el bien común. Deliberando en esta especificidad, sabemos que la labor política es fundamental para la realización de todo ser humano, en la medida en que es una de las concreciones de su ser social. Porque somos seres sociales nos realizamos con los otros; y ello es viable en la medida en que contribuyamos a nuestra realización política. Cristalizar la política como arte exige, según mi percepción: estudio, dedicación, ética, cuidado, compromiso y conciencia crítica frente a una realidad cambiante que -con frecuencia- se nos presenta ingenuamente, como acabada, definida y organizada. 

La política como ciencia. Por decenios, importantes tratadistas se  han referido a la ciencia política como la que tiene por objeto el estudio del Estado, o del poder. Pues bien, la reflexión sobre el tema me indicó, paulatinamente, que esa conceptualización era insuficiente. Por ello me permito presentar la siguiente. La ciencia política es:  una disciplina social que se ocupa del estudio sistemático del Estado; de la problemática de la legitimidad; de la estructura del poder; de la composición de las clases y los estratos sociales; de la organización de los partidos políticos y los movimientos sociales; de los procesos electorales; del funcionamiento de los grupos de presión; del proceso de la toma de las decisiones; de la gobernabilidad y de la problemática del liderazgo, en espacios y tiempos determinados.

Así concebida, es  útil herramienta para realizar estudios comprensivos de nuestra compleja realidad y evitar el craso error de reducir los análisis políticos al sólo estudio particular de los fenómenos electorales. Estos,  han sido y son importantes, pero no son lo más significante de la ciencia política. La reflexión sistemática sobre este conjunto de componentes nos indica su conveniencia, precisión y utilidad.

El Estado. Como bien sabemos, es la más importante institución política de la vida contemporánea. Según mi percepción, es la institución jurídico-política, que, integrada por los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, ejerce legítimimamente la autoridad en un territorio,  y es racionalizadora de los intereses generales. Es la Institución de las instituciones; la Organización de las organizaciones.

La gobernabilidad democrática. Es la capacidad del sistema político para ejecutar políticas públicas, dirigidas a la realización de un proyecto, que permita: i. la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población; ii. asegure la estabilidad de un orden político democrático; iii. facilite una comunicación ética del gobernante con la comunidad; y iv. asegure una acción eficiente y eficaz.

La democracia. Para trabajar este concepto, retomo el aporte del gran estadista que fue Abraham Lincoln: “la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

Estadista. Es un líder político que tiene la capacidad comprensiva de los aspectos más significativos de las variables política, económica, social, cultural y ambiental,   y de la manera como deben dirigirse las relaciones internacionales, en el mundo contemporáneo; no olvidemos que la globalización desempeña un papel decisivo al respecto.

Política, Estado, Gobernabilidad y Democracia. Precisados los conceptos, el tema de la reconceptualización de la política, de la reforma del Estado, de la gobernabilidad y de la construcción de la democracia, es amplio; de alcance mundial,  hay que saberlo correlacionar por supuesto, con modernización. Entre más profundo sea el proceso de la modernización (descentralización, regionalización, planificación indicativa participativa y democratización), más allá van a ser las probabilidades de gobernabilidad democrática. Anotemos que Estado, modernización, democratización y las nuevas relaciones entre los sectores público y privado, implican saber hacia dónde se va, cuál es el proyecto que tenemos, qué es el tipo de sociedad que estamos construyendo. Esbocemos entonces, algunas alternativas frente al problema central que nos ocupa.

Alternativas viables. i.- Uno de los temas que, en los próximos decenios, va a continuar siendo objeto de análisis y construcción, es el vinculado a las múltiples relaciones existentes entre los distintos tipos de reformas del Estado y las gobernabilidades. Por supuesto, unas serán las propuestas y los proyectos que se presentarán y adelantarán en los países de altos niveles de desarrollo y cristalización de la democracia y otros, los alcanzados en los países en vía de desarrollo con problemas de gobernabilidad. Notemos que debemos estar vigilantes para evitar aplicar mecánicamente procesos de reforma y de consolidación de la gobernabilidad, que son viables en el primer grupo de países, a los segundos. La experiencia nos indica que incurrir en ese error metodológico ha sido negativo y ha traído, como consecuencia, la profundización de los atrasos. Anotemos que la modernidad alcanzada por los países llamados del primer mundo, ha sido en gran medida gestada a partir de los procesos de descentralización e industrialización y protagonizada por los capitalistas, al interior de estos países.

ii.-Para desarrollar la modernidad en nuestras naciones, parecería no encontrarse con un mundo capitalista significativo que lidere el proceso de desarrollo y por eso, se ha convertido en una misión fundamental comprender cómo consolidar el desarrollo del Estado latinoamericano dentro de las múltiples relaciones y características al interior de cada uno de los estados. Porque en América Latina la realidad es la heterogeneidad del Estado y a él le ha correspondido el esfuerzo de reducir el retraso de la inserción al mercado internacional y a la vez, regular las relaciones de poder en su interior.

iii.-El problema del desarrollo y la inserción, nos lleva a otro problema. Los desarrollos del capitalismo van sometiendo a los estados a reformas sucesivas, que, la mayoría de las veces, concluyen en mayores crisis o en la demora de su funcionamiento por falta de un modelo acorde con sus especificidades. Frente a tales exigencias, se han formulado estrategias que van desde las ideas neoliberales hasta las neoestructurales y postkeynesianas, tendientes a lograr el desarrollo sostenible e insertar a los estados latinoamericanos en la modernidad.

iv.- En América Latina, se han determinado como estrategias comunes la democratización o apertura política y la internacionalización de la economía o apertura económica, como caminos para salir de la crisis. Sin embargo, esas estrategias se diferencian en el modo y la lógica de implantarse con respecto a las características de los sistemas políticos latinoamericanos y allí surge un gran debate contemporáneo: ¿la apertura económica debe ser conducida por el Estado o por el mercado? Ahí está una pregunta crucial que tenemos que saber resolver y frente a sus proposiciones, saber optar.

Frente a esa pregunta se ha propuesto la estrategia de la democratización o apertura política, pero ella se ha frenado por problemas de inequidad social que cuántica y cuálicamente las podemos medir bien en la América Latina y en Colombia. También, se ha visto frenada por los problemas de la ineficaz distribución del ingreso, la marcada diferenciación de los sectores sociales, el volumen de desempleo, la problemática ambiental y las dimensiones de la corrupción. En Colombia, debemos agregar a estos problemas el narcotráfico, el paramilitarismo, la pseudo-guerrilla, las bandas criminales y sus diversas combinaciones.

v.-Observemos complementariamente que el proceso de reforma, modernización y democratización del Estado, puede articular los diferentes intereses internos. La comprensión de esta temática, no será posible hoy y hacia el futuro, si no entendemos el papel de la internacionalización dentro de la cual ella tiene un lugar. Seguir actuando con una óptica negativamente provinciana, no tendrá futuro, y quien siga actuando en función del imput affect, esto es, lo que llamamos en ciencia política el efecto del afecto o del me gusta o no me gusta, sin conocer realmente las implicaciones muy complejas de la situación internacional, no va a acertar.

La reforma de los estados, su modernización y su democratización, es un problema que está implicado en el sistema político internacional. Cualquier decisión significante que se tome, por ejemplo, en Francia, por el señor Presidente, va a tener que ver con mucho cuidado cuál es la opinión de la Unión Europea y de los polos fundamentales de decisión, para implementar adecuadamente su política. Si el señor Canciller alemán buscó tener nuevas políticas de apertura y consolidación de su gran Nación, en pos de la unificación alemana, tuvo que medir muy bien el entorno de la Unión Europea y la descomposición de la Unión Soviética, para acertar. Si el señor presidente Bush, hubiera deseado recuperar su prestigio frente a los colombianos, tendría que haberse asesorado mucho mejor en el Departamento de Estado; y así sucesivamente.

Si queremos acertar en la formulación adecuada de la reforma del Estado y de nuestra gobernabilidad, tenemos que mirar muy bien el contexto de la América Latina, el contexto de la Unión Europea y de las nuevas relaciones con ellos. También,  por supuesto, el contexto de la situación norteamericana y el papel que juega China en la estructura del poder mundial. Los sistemas políticos internacional y nacional, están íntimamente ligados y esto es fundamental si queremos atinar en la formulación de planteamientos creativos frente a las problemáticas planteadas.

Comentarios finales. Hace 20 años, mediante un esfuerzo significante, plasmamos un proyecto político que es la Constitución de 1991. Debemos, por tanto, avanzar desarrollando reformas del Estado para fortalecer la gobernabilidad del régimen e impulsar la democracia participativa. Séame permitido afirmar: estamos convocados a estudiar con dedicación; a pensar y dialogar con conciencia crítica; a investigar cuidadosamente y a comprometernos con nuestra democracia, según los preceptos constitucionales.

Referencia

* Extracto de la Lección Inaugural de la maestría en Gobernabilidad y Democracia presentada en la Universidad Santo Tomás. Bogotá.

Lecturas iniciales

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