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Elisabeth Ungar Bleier 6 Mar 2013 - 11:00 pm

La política, los políticos y lo público

Elisabeth Ungar Bleier

En Colombia la mejor manera de desacreditar las actuaciones o las opiniones de una persona que expresa una posición sobre un asunto público es diciendo que tiene intereses políticos.

Por: Elisabeth Ungar Bleier
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Para ilustrar lo anterior, sólo es necesario repasar algunos de los hechos más importantes que han ocurrido en los últimos días en el país y observar cómo este argumento es utilizado por todas las partes involucradas y por personas de todas las vertientes políticas, posiciones sociales y campos de acción. Por ejemplo, en el marco de las conversaciones de paz que se están adelantando en La Habana, muchos de los que las critican afirman que los negociadores de las Farc tienen intereses políticos, que sólo aspiran a llegar a cargos de elección popular y de esta manera buscan descalificarlas. Por otro lado, ante la pregunta de un periodista a un miembro de la guerrilla si le gustaría ser elegido, respondió que ellos no son, ni aspiran a ser “como los politiqueros de turno” y que le daría vergüenza ocupar una curul.

De otra parte, en el marco de las gestiones para enfrentar el paro cafetero, el Gobierno ha denunciado reiteradamente que detrás de quienes lo han apoyado se mueven intereses políticos, haciendo referencia a algunos congresistas de diversas vertientes partidistas que se han solidarizado con los caficultores y han expresado su acuerdo con sus demandas.

Si bien posiciones como las descritas reflejan el creciente desprestigio de la política y de los políticos, no deja de ser un síntoma muy preocupante y paradójico que estas provengan precisamente de los que hacen y viven de la política. ¿O acaso gobernar o hacer parte de un proceso de negociación de paz no son actos en esencia políticos?

Una cosa es criticar y rechazar a quienes se han aprovechado indebidamente de su poder político para beneficiarse o para beneficiar a terceros, o a quienes han violado los derechos humanos o cometido delitos de lesa humanidad supuestamente en nombre de un “ideal político”, y otra pretender invalidar las legítimas aspiraciones y actuaciones de quienes han sido electos o aspiran a serlo en representación de determinados intereses o sectores sociales. Como dijo el senador Jorge Enrique Robledo en una entrevista con la periodista Cecilia Orozco: “Es infantil la teoría según la cual si el político opina a favor del Gobierno es un estadista, pero si opina en contra es un indeseable” (http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/entrevista-de-cecilia-o...).

El discurso de la antipolítica es muy popular. Da votos y se nutre precisamente de la debilidad de los partidos políticos, de la pobreza de sus propuestas programáticas, del abuso de muchos políticos de su posición y de la personalización y mediatización de la política. Pero no puede convertirse en el camino fácil para ejercer el poder.

Asumir una actitud vergonzante y descalificar a los políticos porque piensan de una manera diferente en nada contribuye a solucionar los problemas y empobrece el debate sobre lo que es realmente importante. La razón de ser de la política es en esencia lo público y es precisamente en torno a esto que debe girar el debate.

  • Elisabeth Ungar Bleier | Elespectador.com

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hhpresidente

Jue, 03/07/2013 - 19:00
a propósito de esta interesante columna hace varias semanas el expresidente Uribe, descalificó al sacerdote Jesús Alberto Franco, cuando esté denunció que personas del entorno de Alvaro Uribe estabán detrás de la resistencia al proceso de restitución de tierras. El expresidente sentenció: "el sacerdote Franco debería aclararle a la comunidad si está siendo objetivo o si está haciendo política". ¿Será que en este país la única manera de hacer política es perdiendo la objetividad?. Bueno, esa sería una muy buena razón para entender por que Alvaro Uribe lleva tantos años "haciendo política".
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Ar mareo

Jue, 03/07/2013 - 13:15
Quizas el decir q tiene intereses "politicos" es un eufemismo donde lo q se quiere decir es q tiene intereses "personales". En cualquier caso, q ya haya "intereses" me parece ganancia, pues si algo es sintomatico en este pais es la indolencia de todos hacia todos. 550mil familias viven y viviran en la pobreza independiente del tamanho del subsidio, no cree ud q debiera ser motivo suficiente para un cambio de presidente y de congreso!! Por q no estamos todos marchando?
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rumbelio

Jue, 03/07/2013 - 13:11
el aparo cafetero y demas que se avecinan tiene tinte uribista este caballero es de lo mas cinico que haya existido este mundo.
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Boyancio

Jue, 03/07/2013 - 05:48
Todo depende de la voluntad de servir sin aspirar recibir ningún beneficio personal. Badulaques han sido todos nuestros presidentes, empesando desde Santander, que no quiso responder a los pedidos de Juan José Nieto cuando éste le pedía que liberara a la Franja Caribe del centralismo chupa sangre. ¡Ay!.. abuelita Raquelita, ha pasado tanto tiempo, que ya nadie sabe na ni ná.
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Alfredo O

Jue, 03/07/2013 - 01:20
¿Lo público es de todos, o es de nadie? ¿Los políticos tienen intereses públicos, particulares o personales? ¿La política o propósito es acabar con lo público, con lo superior, con lo poco que queda? La teneza del poder incluye el ejercicio del delito, la impunidad y el silencio institucional. ¿También en la educación? Un ejemplo. La Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, publicó el libro "Agricultura y ambiente" (2003), con autoría de un docente y directivo de esa entidad. El libro fue denunciado por plagio o violación al derecho de autor. El rector Moisés Wasserman lo retiró de circulación; nadie fue sancionado. ¿Se protegió el interés general, o el particular? ¿La política es el delito e impunidad del político-directivo? ¿Y el silencio de Unimedios? Visite www.plagiosos.org
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