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Francisco Gutiérrez Sanín 21 Feb 2013 - 10:27 pm

Preguntas, preguntas

Francisco Gutiérrez Sanín

Nos encontramos en una coyuntura en la que hay cien cosas sobre la mesa, pero nada se resuelve con claridad (¿aún?).

Por: Francisco Gutiérrez Sanín
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Una breve lista de interrogantes, pequeños y grandes, que no tienen respuesta aparente:

- ¿Por qué siguen contratando a Rafael Nieto Loaiza para “defender a la Nación” en casos de violaciones de derechos humanos? Primero, no defiende en realidad a la Nación; segundo, no gana un solo caso de estos. Y como plantea las cosas, es imposible que lo haga. ¿Cuál es entonces la idea? ¿Notificarle a la comunidad internacional que en Colombia en realidad el aparato de justicia, al menos cuando se trata de derechos humanos, no es tomado en serio? Pero eso también es botar la plata a la basura. Esa es una impresión que ya tiene mucha gente. No tenemos por qué pagar para crearla.

- ¿Para qué tratar a las Farc con la lógica de “palo porque bogas y palo porque no bogas”? Si estamos en un proceso de paz, cuando la guerrilla lleva a cabo un acto positivo —por ejemplo, la devolución de los dos policías— eso debería servir para mejorar el clima. Si comete uno negativo, entonces hay que denunciarlo. Sin esa lógica simple, el sistema de incentivos a partir del cual actúan los interlocutores en el proceso de paz se vuelve confuso y difícil de leer. Este no es un simple caso particular. Sorprendentemente, a la gente se le traba la lengua cuando se trata de decir que uno de los dos miembros de la mesa acertó en algún momento. Con esa lógica de evaluación, no hay proceso que resista. Creo que Humberto de la Calle y Luis Carlos Villegas lo hicieron muy bien en la reunión con los gremios. Creo que las Farc acertaron al devolver a los policías a sus hogares. ¿No toca decir esto explícitamente? Si el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones, la vía al limbo —que es probablemente lo mejor a lo que podamos aspirar— está marcada por mejoras incrementales.

- Informa la revista Dinero que en el 2012 el sistema financiero ganó 39,7 billones de pesos. Para cualquier país es bueno que haya un sistema financiero sano y dinámico. Pero bien regulado, y construido sobre criterios mínimos de equidad. ¿Cuántos de esos 39,7 billones corresponden a los intereses sobre los ahorros de los pobres que los bancos simplemente decidieron no pagar? ¿Por qué permite nuestro Estado que se produzca este escandaloso cosquilleo estrato 6? ¿Lo necesita el sector financiero para sobrevivir? ¿Por qué el superintendente financiero no responde a las denuncias del representante Barguil, cuya veracidad ha corroborado la presidenta de Asobancaria? ¿Por qué los bancos se pueden dar el lujo de no decir esta boca es mía? ¿Por qué no intervienen los organismos de control?

- Hablando de éstos, ¿por qué decidió resucitar el procurador general de la Nación un extraño episodio en el que el carro blindado de su esposa fue atacado con arma automática, hace más de tres meses? ¿Será que en la resaca de su macrorrumba empezó a sentirse víctima (entendible: los guayabos producen ese efecto)? ¿Pero por qué le hicieron tanto eco? En Colombia, en términos de atentados, tres meses son una eternidad. Como han denunciado muchos periodistas y columnistas —entre ellos Gustavo Gallón y Ramiro Bejarano en este diario—, en estos días ha tenido lugar toda una serie de ataques contra personas protegidas, sin que se hable de ellos —mucho menos los medios electrónicos—. ¿Qué van a sacar ahora? ¿No será que algún expresidente era víctima del matoneo escolar?

- ¿Qué actitud tuvo la gente que busca crear una situación de pánico moral con respecto del actual proceso de paz frente a la turbulenta y opaca reinserción de los paramilitares? Ah, pero sobre eso sí que hay respuestas. Me detendré en algunas de ellas en columnas futuras.

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