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Marcos Peckel 11 Dic 2012 - 11:00 pm

Órbita global

Primavera en pañales

Marcos Peckel

Dos años cumple la primavera árabe que comenzó en un olvidado pueblo tunecino y que se expandió como fuego en la pradera a todos los países árabes generando una ola de optimismo frente al cambio que anunciaba.

Por: Marcos Peckel
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Veinticuatro meses después, la realidad muestra que la construcción de estado y sociedad es un largo y complejo proceso, atestado de obstáculos e incertidumbre, en el cual confluyen identidades culturales, intereses antagónicos y fuerzas centrífugas que intentan imponer su agenda en la génesis del nuevo orden social.

La creación de los estados en el Medio Oriente, en fronteras artificiales establecidas por las potencias coloniales europeas, imponiendo un modelo de organización social, el estado, ajeno a las culturas de la región y mantenido con dictaduras que crearon amplias limitaciones a las libertades individuales, es el que la primavera pretende transformar.

Sobre las cenizas del anterior sistema, se ha desatado una épica batalla entre islamistas y liberales en el mundo árabe; una guerra en Siria que ya trascendió a Irak y Líbano, temores entre minorías y un retorno del islam al centro de la nueva estructura política.

Egipto y Túnez están sumidos en un proceso de redacción de constitución con participación de diversas fuerzas sociales; liberales, islamistas moderados, salafistas, mujeres y minorías, enfrascados en un fascinante debate sobre la naturaleza de la sociedad, donde pareciera persistir la intolerancia antes que la necesidad de compromisos. ¿Cómo lograr un producto constitucional que refleje las diversas corrientes de la sociedad sin alienar a otras, sin vencedores y vencidos, que alcance la legitimidad suficiente para ser el fundamento del nuevo estado?

Lo que sucedió en Egipto en los últimos días con el enfrentamiento entre la hermandad musulmana y fuerzas liberales demuestra las dificultades y los riesgos de este proceso. Cuando triunfó la revolución en Irán, los islamistas con Khomeini a la cabeza lograron aniquilar a las otras fuerzas sociales y construyeron la excluyente y teocrática República islámica. ¿Seguirá Egipto ese camino?

¿Los más de 40 mil muertos en Siria serán mártires de una nueva sociedad cuando caiga Al Assad o son la semilla de un orden anárquico donde el modelo sirio de estado nación ya no tiene arreglo? La intervención de países extranjeros apoyando a uno y otro bando y la división de las potencias han convertido a Siria en un infierno, con el cáncer de la guerra sectaria haciendo metástasis.

En Libia y Yemen cayeron, los dictadores y los países se fragmentaron en feudos independientes cuya convivencia pacífica es altamente cuestionable. Por ahora, las autocráticas monarquías del Golfo, gracias a una mezcla de represión y petrodólares mantienen a raya las protestas sociales.

Pasarán años antes de que la primavera madure y veamos el producto final.

 

  • Marcos Peckel | Elespectador.com

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rumbelio

Mie, 12/12/2012 - 11:35
eso es obra de los asesinos mas crueles en la historia mundial: los estados unidos para a propiarse de sus recursos. como no gastan esos millones de dolares en calmar el hambre y la sed a los africanos.
Opinión por:

Eduardo Saenz Rovner.

Mie, 12/12/2012 - 11:01
La tal primavera terminó en musulmanía.
Opinión por:

carlos V

Mie, 12/12/2012 - 07:52
Me acuerdo hace dos años todos hablaban de que había llegado la democracia y el bienestar. Hoy lo que se ve no augura sino un desastre y primavera no va a haber.
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