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Juan Pablo Ruiz Soto 12 Feb 2013 - 11:00 pm

Proceso de paz: aventura, no temeridad

Juan Pablo Ruiz Soto

Cuando nosotros, como ciudadanos, manifestamos nuestro apoyo al proceso de paz confiamos en la expresión de voluntad de las dos partes en el propósito de alcanzar la paz.

Por: Juan Pablo Ruiz Soto
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También teníamos claro que el resultado no estaba garantizado y que las conversaciones en La Habana eran una aventura. Es decir, una empresa de resultado incierto que presenta riesgos.

Algo similar sucede cuando nos proponemos ascender una montaña. Se identifica la montaña, se define la ruta y la altura a la que pretendemos llegar. El objetivo, la meta, se identifica con claridad. Se reconocen los riesgos y dificultades que se enfrentarán y, para superarlos, se selecciona un grupo de personas que por su historia y condición hayan demostrado tener capacidad para adelantar las actividades requeridas. Se definen claramente los roles, y se confirma la voluntad y capacidad de cada uno para cumplir con las tareas asignadas. Se define el plan y la estrategia, y se inicia su ejecución, buscando avanzar para alcanzar la meta. Aun así, el resultado no está garantizado.

En el proceso de paz, como en la montaña, antes de iniciar el camino, es conveniente definir los principios que regirán nuestras acciones. En la montaña, antes de iniciar, acordamos que ninguna cumbre vale más que la vida de un miembro del equipo. Por ello evitamos actos temerarios. El segundo principio es que el respeto entre los miembros del equipo prima para avanzar en la búsqueda del objetivo. En el proceso de paz se deben identificar, acordar y precisar cuáles son los principios que definen y regulan la posibilidad para avanzar en las conversaciones de paz. Estos son mucho más complejos y tienen muchas más aristas que aquellos necesarios para alcanzar la cima de una montaña. Por ejemplo, no pactar el cese al fuego significa que de parte y parte las hostilidades seguirán durante las conversaciones de paz; esto tiene muchas implicaciones.

Como ciudadanos tenemos arte y parte en este proceso, pues vivimos los impactos de la guerra y hemos delegado en el gobierno nacional nuestra representación. Hay preguntas y aspectos a los que la opinión pública se refiere permanentemente: ¿a qué estamos dispuestos los colombianos para mantener abiertos los diálogos de paz? ¿Cuáles son los límites aceptables de las hostilidades para que el proceso continúe? ¿Qué consideramos que genera una ruptura y es manifestación de falta de voluntad y compromiso de las partes para seguir en las conversaciones? ¿Qué costos estamos dispuestos a asumir para que el proceso de paz alcance su objetivo o, por el contrario, qué costos estamos dispuestos a asumir si optamos por apoyar la confrontación armada y seguir la guerra? Corresponde al Gobierno ejercer el principio de representación y autoridad, y tomar decisiones. Por su gestión y resultados los evaluaremos.

Estamos dispuestos a apoyar el proceso de paz y asumir los riesgos que esta aventura nos trae, pero no somos temerarios, queremos identificar los riesgos y definir los límites. Quizá es el momento de hacer un alto en el proceso y aclarar diversos aspectos antes de avanzar o detener las conversaciones. Alcanzar la paz exige concesiones y sacrificio de parte y parte, y para todos significa altos y diversos costos. Lograr la paz o hacer la guerra tiene costos, debemos ser conscientes y aceptarlos o rechazarlos.

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antoniodavidnar

Mie, 02/13/2013 - 11:16
POBRES ILUSOS// POR ESTAR CON ESTAN PENDEJADAS ES QUE NO SE HA PODIDO DOBLEGAR A UN PUÑADO DE CRIMINALES ASESINOS DE LA PEOR CALAÑA... SABEMOS DE SOBRA QUE LOS CRIMINALES APROVECHAN LA INGENUIDAD DEL GOBIERNO DE TURNO PARA TOMARLE EL PELO Y CONSEGUIR SUS NEFASTOS PROPÓSITOS QUE SON UNICAMENTE FORTALECERSE Y CONTINUAR SUS ACTIVIDADES CRIMINALES Y CLARO LOS QUE PAGAMOS LOS PLATOS ROTOS SOMOS LOS POBRES CIUDADANOS DE A PIE LOS CAMPESINOS QUE SON ASESINADOS POR ESTOS ENGENDROS DEL DEMONIO. LOS COLOMBIANOS ESTAMOS ARRODILLADOS ANTE UNA TRACALADA DE BANDIDOS QUE HAN SABIDO MANEJAR LAS DEBILIDADES DE LOS GOBIERNOS ESTÚPIDOS QUE CREEN EN CUENTOS CHINOS. POR DIOS NO MAS PENDEJADAS //// LA PAZ SE CONSIGUE APLICANDO LA LEY Y PONIENDO A LOS MILITARES A CUMPLIR SUS TAREAS PARA GARANTIZAR LA PAZ.
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El patas

Mie, 02/13/2013 - 15:45
"Aplicando la ley" ¿me explica por favor? ¿Cuál ley? ¿Quien la aplica? ¿Cómo vigila que se aplique? La guerra es un negocio, para muchos. Y esos ya ganaron, hace rato: hacerle creer a la gente que el estado normal de las cosas es la confrontación armada y no la paz es el mayor triunfo que esas personas han tenido. Su comentario es un ejemplo. Para mi, muchos colombianos caben en la descripción que usted hace. Algunos de ellos son los que dictan las leyes. Por eso pregunto ¿cuáles leyes?
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rabil

Mie, 02/13/2013 - 10:52
Si no estuvieran dialogando, gobierno y guerrilla, ¿Estarían en paz los policías, soldados y comunidades de las zonas afectadas? Si se llega a acuerdos en La Habana y se firma un documento para que cesen las hostilidades e incluso para la entrega de las armas y el sometimiento de los guerrileros ¿Podríamos hablar de paz, es decir de un cambio tan drástico en la soceidad que todos tuvieran las mismas oportunidades de trabajo, salud, educación y participación? Alcanzar la paz es ascender una montaña infinita y aprender de cada sinuosidad, de cada roca suelta, de cada viento cruzado, de cada ventisca helada y de cada retroceso. Y saber replantear el ascenso para buscarle la comba a la peña. Construir la paz es muy duro y sacrificado pero es peor contar muertos,desplazados y desaparecidos.
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omkfhytrhxz

Mie, 02/13/2013 - 08:38
Fernando Vallejo: “Sigo esa farsa despreciable, los dos interlocutores me producen asco: el Gobierno y los de las Farc. ¿A Iván Márquez lo van a meter preso?, ¿lo van a fusilar o qué van a hacer con él? Que se postule para la Alcaldía de Bogotá como este Petro, un delincuente claro porque hay los otros delincuentes tapados de la política, porque el que toma un arma para atacar a la sociedad es un delincuente. ¿Y entonces los de las Farc están pensando volver a lo mismo y van a quedar impunes y lo que han conseguido, como los paramilitares, se lo van a guardar? No, con la delincuencia no se dialoga, la delincuencia se extermina."
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elespectado

Mie, 02/13/2013 - 07:16
Lo menos que se puede esperar es que en la mesa de diálogos se logren acuerdos para que las farc dejen de cometer atrocidades como las que viene haciendo, porque tan solo sirven para alebrestrar a los enemigos de esos diálogos esperanzadores.
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chococruz

Mie, 02/13/2013 - 07:14
El problema señor columnista radica que no somos como sociedad fuertes ni estamos cohesionados alrededor de principios generales que beneficien a la mayoria, nuestros representantes de este Estado social de derechos en estos dialogos por un lado son los representantes de las elites o las minorias sin saber si estan pensando realmente en las mayorias y por el otro lado una cofradia de violentos que han usado el terror como herramienta . Muchos creemos que las conversaciones por la paz con las farc son necesarias pero en el fondo estamos incredulos de que sean suficientes para la paz cuando hay tantos actores en el conflicto, o acaso la corrupción de nuestra clase politica se acaba tambien, o la influencia de otros antisociales como la delincuencia comun, el narcotrafico, los paras, en fin..
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Boyancio

Mie, 02/13/2013 - 05:11
Pégame una llamada, Juan Pablo, y me dices el final...es que se me hizo muy de tarde, ya se me están mamando los terneros...tú sabes.
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