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Ana Milena Muñoz de Gaviria 3 Jul 2013 - 11:00 pm

Las protestas del mundo

Ana Milena Muñoz de Gaviria

La insatisfacción de los ciudadanos es mayor. Han aparecido nuevos medios para su expresión, entre ellos, la tecnología, a través de sus redes sociales que han llevado a la movilización masiva, tal como se ha visto en las protestas pasadas en el mundo árabe y recientes en Brasil, Turquía y Egipto.

Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
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La pregunta entonces es: ¿cuál es el sistema, qué está pasando? Si en teoría la democracia es una forma de gobierno ideal, como lo define el concepto griego, gobierno del pueblo, mediante reglas para una convivencia ordenada y el respeto de las libertades y los derechos de los miembros, este concepto y su interpretación en muchos países está lejos de ser el ideal.

La protesta se ha convertido en la voz del pueblo, en la voz de la insatisfacción. Pero la pregunta se mantiene: ¿cuál entonces es el sistema ideal? Es claro que el sistema de elección popular a través del sufragio universal no garantiza la democracia, pues ésta ha sido manipulada y quienes llegan al poder acaparan más y más poder del sistema ejecutivo , legislativo y judicial como sucedió en Venezuela, Ecuador, Argentina o Egipto con cambios constitucionales.

 Y la insatisfacción no es por la participación, es por la forma en que se gobierna. No se respetan los derechos ni las libertades, la corrupción crece, la distribución de la riqueza es cada vez más desigual y los programas sociales de compensación no son suficientes.

Vuelve la discusión: no se ha encontrado un sistema ni una forma ideal para gobernar que dé bienestar a las mayorías. Sistemas capitalistas o socialistas o comunistas o teocráticos, pareciera que no existiese un sistema a seguir.

Se busca un sistema de bienestar para todos, pero aparecen las prebendas para unos pocos como en China y Rusia, que hicieron la revolución y como dice Lampedusa en el Gatopardo “todo cambia para que nada cambie”.

Pues las costumbres vuelven a aparecer, así cambien los rostros.

Entonces, es esencial que el ciudadano retome sus valores, reflexione sobre la importancia de que primen los intereses colectivos, de tal manera que se tomen en cuenta por parte de los gobiernos y de los ciudadanos las causas de la insatisfacción y se trabaje en cómo resolverlas para prevenir problemas futuros.

  • Ana Milena Muñoz | Elespectador.com

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