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Daniel Pacheco 24 Jun 2013 - 10:02 pm

La puerta giratoria de la extradición

Daniel Pacheco

Nos habían dicho que el caso de Phanor Arizabaleta era una “excepción”.

Por: Daniel Pacheco
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 Las palabras fueron del entonces ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, y a través de él el Departamento De Justicia de EE.UU. El histórico capo del cartel del Cali fue extraditado de Colombia en el 2011, y volvió al país sólo 8 meses después, tras recibir una reducción a su tiempo en la cárcel delatando a su propio hijo ante los federales.

En ese entonces la vergonzosa “condena” de Arizabaleta fue mitigada por su inmediata captura una vez volvió deportado a Colombia. En El Dorado lo esperaba la Dijín para hacer efectiva la orden de captura que tenía en Colombia por secuestro.

La semana pasada, en una serie de investigación de Noticias Caracol, volvimos sobre este tema porque, a su regreso a Colombia, a Carlos José Robayo, el jefe de sicarios de Don Mario, nadie lo estaba esperando en el aeropuerto.

Robayo, o alias Guacamayo, también tenía un proceso abierto en Colombia cuando fue extraditado en el 2006. En Estados Unidos se declaró culpable de un cargo de narcotráfico, y recibió una condena de 11 años y 6 meses. En la audiencia de sentencia el fiscal del Distrito Sur de la Florida, Michael S. Davis, se regó en elogios sobre el valor del testimonio de Guacamayo (que en Estados Unidos le hizo honor a su chapa) en el juicio contra Joaquín Mario Valencia, el conocido Caballista. Según Davis “… el candor de Robayo como testigo hizo que sobresaliera” y “el jurado lo encontró muy creíble, se apoyó mucho en su testimonio”.

La semana pasada Carlos José Robayo fue de nuevo capturado en Jamundí. En menos de un año que estuvo libre en Colombia, luego de bajarse tranquilo y campante del avión que lo devolvió deportado de la Florida, Guacamayo se convirtió en pieza clave del grupo de viejos narcos que empezaron a retomar las rutas del Valle del Cauca para los Urabeños, bajo el liderazgo de Martín Bala. Además de narcotráfico, el nuevo prontuario de Robayo incluye tortura y homicidio agravado. Noticias Caracol le preguntó al general León Riaño cuál sería la respuesta de las autoridades a esta ya recurrente “excepción”, de narcos que vuelven de su extradición en un puñado de años. Su respuesta fue que si era necesario los volverían a extraditar.

Más de 1.300 presuntos criminales colombianos han sido enviados a Estados Unidos en los últimos 14 años a responder por delitos de narcotráfico. La inmensa mayoría de ellos también mataron o extorsionaron o sobornaron. El ciclo de condenas, de entre 15 y 5 años, está generando un fenómeno de retorno masivo y sin control.

Antes que proponer profundos cambios a la política criminal, habría que empezar por lo más básico. La extradición no puede ser un bastón sin el que la justicia de Colombia no camina. ¿Es mucho pedir que alguna autoridad esté al tanto de quién llega deportado de Estados Unidos con un prontuario pendiente? ¿Sería inverosímil que a un narco lo procesaran por un homicidio en Colombia antes que extraditarlo de nuevo? Guacamayo lo dirá.

  • Daniel Pacheco | Elespectador.com

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