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Marianne Ponsford 27 Oct 2012 - 1:07 pm

¿Quién da más?

Marianne Ponsford

Todos aquellos que consumimos información hemos visto la noticia: una chica brasileña subastó su virginidad para un programa australiano de televisión y la puja llegó a 780.000 dólares.

Por: Marianne Ponsford
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 Lo que no todo el mundo leyó es la historia secundaria que la acompañaba, porque no ocupó tantos titulares: el mismo programa, en paralelo, subastó la virginidad de un chico cualquiera y la puja llegó a… ¡3.000 miserables dolaritos!

La exorbitante diferencia en las sumas de la puja revela tanto sobre la guerra de los sexos, que su examen resulta fascinante. Pero como yo no tengo la competencia para examinar estos temas porque no soy ni socióloga ni psicóloga ni sexóloga, me atrevo entonces simplemente a sacar siete titubeantes y especulativas conclusiones. El ánimo no es otro que provocar una fugaz sonrisa dominical en uno que otro desocupado lector, que ha de saber perdonar las generalizaciones:

1. Oscar Wilde lo decía bien: “Todo hombre aspira a ser el primer amor en la vida de una mujer, y toda mujer aspira a ser el último en la vida de un hombre”. O para decirlo de otra manera, los hombres prefieren los comienzos gozosos; las mujeres en cambio adoramos los finales felices.

2. A las mujeres nos importa más saber que somos deseadas. De hecho, nuestro amor propio depende en buena parte de ello. A los hombres les importa más demostrar que desean. De hecho, su amor propio depende en buena parte de ello.

3. Los hombres, todavía, tienen más plata que las mujeres. Pero sólo porque llevan más tiempo (histórico) haciéndola. Nosotras todavía somos un poco recién llegadas al mundo del dinero propio, del dinero ganado y, por lo tanto, cuidamos más el bolsillo. Además, qué rabia, ganamos menos.

4. A las mujeres nos gusta más hacer las cosas “con” alguien. A los hombres les gusta más hacerle cosas “a” alguien. Esto, creo, es un signo de mayor civilidad por parte del sexo femenino. La prueba está en que el ejemplo por excelencia de hacer “a” en vez de hacer “con” es el asesinato, y ya sabemos que los hombres (históricamente) han matado más.

5. Arthur Schnitzler, uno de los más divertidos y crueles aforistas sobre la guerra de los sexos que yo he leído, decía: “Por cada cien mujeres que no se enamoran de un hombre sino más bien de su fama, de su riqueza o incluso de su talento para el crimen, no hay siquiera un hombre que desee a una mujer porque sea famosa, rica o criminal. Esas cualidades pueden ser acaso un aliciente más, pero nunca el verdadero motivo para amar a una mujer. Es algo muy peculiar de las mujeres: una idea basta para inflamar sus sentidos”. Genial, como siempre, mi querido Schnitzler. Nada que agregar.

6. Sigo con Schnitzler: “No debes creer que una mujer te ama hasta que estés seguro de reunir en tu sola persona todas sus ansias eróticas, y de haber redimido, haciéndolas realidad, todas las demás posibilidades de su ser, hasta las más insospechadas”. Como ven, ¡la subasta del chico estaba irremediablemente destinada al fracaso!

7. A los hombres les preocupa más el sello de garantía que a las mujeres. En eso las mujeres somos mucho más audaces y arriesgadas. Menos prudentes. Es tan cierto que sufrimos más como su absoluto y complementario contrario: me temo, señores, que gozamos mucho más.

 

*Marianne Ponsford

  • Marianne Ponsford | Elespectador.com

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