Por: José Roberto Acosta

¿Quién manosea al Banco Agrario?

Una regla de oro para seguir las complicadas maniobras financieras es “seguir el dinero”, y en el caso del crédito del Banco Agrario a Navelena, el dinero llegó a la corrupta Odebrecht, a Julio Gerlein y a Luis Carlos Sarmiento.

Los rumores resultaron ciertos. La auditoría interna del Banco Agrario confirmó que los dineros prestados “tenían como destino el mejoramiento del perfil de una deuda previamente adquirida por Navelena S.A.S. con el Banco de Occidente” y “fueron trasladados a una cuenta de esa empresa en el Banco de Occidente”, propiedad de Luis Carlos Sarmiento. Todo estructurado por la Banca de Inversión de Corficolombiana, también de Luis Carlos Sarmiento. Entonces, el dinero salió de un banco público a los bolsillos de uno privado.

Crédito que, además de beneficiar a Odebrecht, benefició a su socio Valorcon S.A., propiedad de Julio Gerlein Echeverría, hermano del senador Roberto Gerlein, de gran influencia en el Banco Agrario, como lo ha descrito el portal La Silla Vacía. La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ya citó al senador con respecto a este caso.

A este respecto, aunque el actual presidente del Banco Agrario no fue quien aprobó el crédito, no ha cumplido con su obligación de pedir levantar el velo corporativo del Consorcio Navelena S.A.S., para perseguir a Valorcon S.A., de la familia Gerlein, y así recuperar el dinero de los colombianos. Contablemente, este banco público ya provisionó $62.194 millones de lo prestado, es decir, ya castigó su patrimonio en detrimento de los colombianos. Por lo anterior, se hace necesario que renuncie y se nombre a alguien experto en banca y que no obedezca a los intereses de ningún senador, con el fin de enderezar esta entidad financiera pública de tanto valor estratégico, pero tan manoseada por la politiquería.

Difícil creer que Julio Gerlein no influyó mediante su hermano senador para que, mediante el control que éste tiene en el Banco Agrario, ejerciera presiones indebidas para otorgar este irregular crédito, ignorando el riesgo reputacional de Odebrecht y que ya estaba en causal de liquidación.

Aunque el senador Gerlein es famoso por sus siestas en pleno recinto del Congreso, lo cierto es que el que está bien dormido, ante tanta corrupción, es el ciudadano de a pie que, en últimas, saldrá tumbado en esta llamativa maniobra financiera.

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