Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Recursos externos y bosque natural

El protocolo de kyoto, el gran acuerdo internacional para combatir el cambio climático (CC), que tiene vigencia hasta 2012, se centra en la disminución de emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y establece compromisos de reducción de emisiones para los países desarrollados.

El protocolo de kyoto, el gran acuerdo internacional para combatir el cambio climático (CC), que tiene vigencia hasta 2012, se centra en la disminución de emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y establece compromisos de reducción de emisiones para los países desarrollados. Una debilidad es que siendo Estados Unidos el mayor emisor, aún no lo ha ratificado, y una gran carencia es que no atiende el tema de la conservación de bosque natural, ni la degradación de tierras.

En Kyoto no se establecieron incentivos para que los países en desarrollo definieran una estrategia de uso eficiente y moderado de energía, ni se crearon mecanismos de compensación para que estos países no deforesten. El bosque amazónico es un gran regulador natural del clima global y la deforestación y la degradación de tierras representan entre el 18 y el 25% de los GEI en el mundo. Es absurdo que estos temas no se incluyeran en el Protocolo. Se asumió que cada país debía buscar la manera de cubrir los costos asociados a la conservación de los ecosistemas naturales. La comunidad internacional no se comprometió a transferir recursos para este propósito. Desde la perspectiva local, la deforestación tiene como argumento central transformar los bosques en tierra para producción agrícola y si no hay incentivos económicos para que esa transformación no ocurra, es económicamente razonable que se destruya el bosque natural. Brasil ha incluido varias veces en su plan de desarrollo la transformación de parte de la selva amazónica para establecer monocultivos.

Las negociaciones para un nuevo acuerdo sobre CC han comenzado y esperamos terminen antes del 2010. Son muchos los argumentos para que países como Colombia, que poseen grandes extensiones de bosque natural, sean compensados por sus acciones de conservación. Mientras avanzan las negociaciones y buscando superar algunas de las limitaciones de Kyoto, el Banco Mundial ha creado un Fondo para Bosques y Carbono (FBC) con el cual se pretende apoyar a los países para que eviten procesos de deforestación y degradación de tierras. Este FBC se espera que sea aprobado por el Directorio del Banco Mundial antes o durante el tiempo en que se adelante la próxima Conferencia de las Partes en CC a realizarse en Bali-Indonesia en diciembre próximo. Se prevé que el FBC inicie actividades con US$300 millones y se espera que, una vez consolidado, transfiera a los países en vías de desarrollo una suma entre US$2.000 y US$15.000 millones anuales.

El FBC surgió como respuesta a una iniciativa de Papua Nueva Guinea y de Costa Rica, presentada en 2005 ante Naciones Unidas. A la fecha, Bolivia, Costa Rica, Brasil, Ecuador, México y Colombia son los países de América Latina que han solicitado asistencia del Banco para prepararse y hacer uso de estos recursos.

La idea del FBC es que apoye la integración de acciones de reducción de carbono con las operaciones regulares del Banco, que se desarrollen actividades hasta hoy no cubiertas por el mercado de carbono y que apoye y aumente la escala de acciones de mitigación. Se pretende que los receptores de los recursos sean los gobiernos nacionales y locales, y entidades públicas o privadas de escala regional. Se espera que su junta directiva esté equilibrada entre representantes de países desarrollados y en vías de desarrollo, sociedad civil y empresas.

Las negociaciones que siguen no son fáciles y sin duda tienen un carácter exploratorio. Para que los países que poseen bosques naturales decidan no deforestar, las transferencias externas que deben recibir por conservar, más los beneficios para las comunidades locales por el uso sostenible del bosque y sus recursos, deben ser superiores a lo que obtendrían si deforestan y hacen agricultura o ganadería. Evitar la deforestación no significa no usar el bosque, ni puede asociarse a ceder derechos de uso de la biodiversidad. No es conveniente establecer compromisos inmodificables, ni de muy largo plazo, pues son muchas las incertidumbres y las condiciones tecnológicas y de mercado cambian todos los días.

Como parte de la estrategia para enfrentar el CC, la creación del FCB es positiva y se crea en un momento en el que es urgente que todos los países e individuos actuemos al respecto. Es necesario disminuir el uso de energía, usar tecnologías bajas en carbón y adelantar medidas de mitigación. El punto es cómo hacer todo esto al mismo tiempo y quién y cómo debe asumir los costos. Compartimos la responsabilidad pero de manera diferenciada, pues de manera también diferenciada hemos participado en la generación del problema.

* Economista especializado en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Sus puntos de vista no representan ni pueden atribuirse a esa entidad.

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