Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

Reforma política: todo un adefesio

Parece que la comisión que redactó el proyecto de reforma política no se tomó la molestia de leer el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las Farc, donde se señalan parámetros claros sobre la incursión del grupo subversivo a la vida democrática.

Considero, por el bien del Gobierno y del país, que estamos a tiempo de corregir todos esos desfases, pero siempre y cuando se busquen personas experimentadas en los intríngulis políticos, en lo que sea posible que hayan trasegado por las corporaciones legislativas.

Creo no estar equivocado, pero la reforma política que el país necesita no puede ser de aguas tibias, finalmente tendremos que adoptarla mediante el sistema de Asamblea Nacional Constituyente, en síntesis: sería la única manera de debatirla en forma abierta de cara a opinión pública y finalmente votarla por el constituyente primario.

Seguiremos esperando que sea una verdadera reforma para hacer frente al posconflicto, puesto que con el nuevo acuerdo de paz aparecen nuevos escenarios políticos, en la forma en que está redactada va a generar una serie de problemas que muy fácilmente pueden terminar en actos violentos, puesto que los señores de las Farc, cuando vean que las cosas no están nada claras, empezarán con las amenazas de regresar al monte.

Han sido varias las columnas que hemos estructurado abogando por una reforma política seria y eficiente, lamentablemente parece que esta vez también quedaremos en ascuas, seguiremos trasegando por los despeñaderos del clientelismo, la compra y trasteo de votos, puesto que el proyecto recientemente presentado no es ni siquiera la semblanza de lo que el común de los electores exigimos.

De acuerdo con la reforma política tan pobre y mediocre presentada por el comité, designado por el señor presidente de la República, seguiremos trasegando por los caminos de la corrupción política, con las consecuencias innegables de seguir navegando por los laberintos de la corrupción administrativa: pública y privada.

El ejercicio de la actividad política debe ser eficiente y responsable, con la constitución de unos partidos políticos serios y bien estructurados, que en la práctica sean respetables, y que los ciudadanos que se afilien, se sientan seguros de estar bien representados, concurran a las urnas con la seguridad de que su voto va a ser respetado y cumpla sus fines democráticos.

No hemos querido entender que para combatir la corrupción en todas sus manifestaciones y aspectos de la administración pública y privada se requiere de una reforma política seria y coherente, que acabe de una vez por todas con los principales vicios políticos y electorales, que empiezan a incubarse en forma de actos administrativos, dando paso a todas las manifestaciones de corrupción en gobernaciones, alcaldías y corporaciones legislativas.

No hemos querido entender tampoco que un funcionario designado por elección popular en forma irregular, con la práctica de delitos electorales, no tiene por qué producir actos administrativos de calidad y de servicio para las comunidades, puesto que por lo regular nacen de una mente enferma y lasa que lo único que busca es el favorecimiento de quienes fueron los aportantes de su campaña.   

En síntesis, continuamos abogando por una reforma política seria y eficiente, que sea debatida de cara a la opinión pública y finalmente votada por el constituyente primario; en la forma en que pretende aprobarse ya tiene las alarmas prendidas para que los ciudadanos no concurran a las urnas, puesto que seguiremos eligiendo a los mismos con las mismas.

Aún estamos a tiempo de corregir todos estos errores, para que sea una verdadera reforma de cara al posconflicto, que le dé cabida en forma equitativa y democrática a los señores de las Farc.

[email protected]

Buscar columnista