Por: Juan David Correa Ulloa

Este regalo no necesita batería

Hay una campaña de publicidad en México que ha demostrado que los libros son mucho más que el lugar común de la imaginación y los mundos distintos. La ha realizado, durante casi diez años, la librería Gandhi, una de las más emblemáticas de ese país. Los publicistas se han atrevido a confrontar a la gente con mensajes directos que bien nos harían falta esta Navidad: leer no lo hará mejor, señor lector, pero un libro siempre es un buen compañero de viaje. Aquí algunas de las formulas de Gandhi para que se convenza de llenar el árbol de libros.

1. Un libro es un libro aquí y en la China, pero allá sí lo leen. ¿Será verdad? Pero si no lo es, no importa, compre alguno de los libros del premio Nobel Mo Yan que se consiguen en varias editoriales y que seguro satisfarán a su padre o abuelo.

2. Lea hasta quedarse despierto. Deles libros a sus hijos, duérmalos todas las noches leyendo, haga de la crianza una experiencia distinta a la televisión. Editoriales como Babel, FCE, Océano y Zorro Rojo son garantía de calidad.

3. Aceptar que no lee es el primer paso. Como con cualquier experiencia, la ignorancia es la peor enemiga, así que entre a una librería, pídale al librero que lo ayude, cuéntele para quién es el libro; lea, que no le dé pena ajena.

4. Cuatro horas diarias de televisión y medio libro al año, ¡Adelante, Colombia! Aunque parezca una veleidad, los habitantes que leen en un país son ciudadanos más conscientes de su presente y están dispuestos a construir un futuro más lúcido. Como les convendría a los señores del proceso de paz darle una mirada a Historia de un entusiasmo  —o traición—, el libro de Laura Restrepo sobre el proceso de paz que terminó mal en 1985.

5. Un libro saca otro libro. Aunque en el amor la frase no sirve para nada, cuando uno empieza a leer no puede detenerse. Es un placer que va de libro en libro y nunca para. Por eso, regale un autor, o cómprese uno para usted: Capote, Nothomb, Oé, o James Ellroy pueden leerse de principio a fin.

6. ¡Feliz temporada creada por los anunciantes para fomentar el consumismo! Sí, ya lo sabemos todos, por eso es mejor invertir el aguinaldo en libros, pues en una librería hay opciones para todos.

7. Y si sus hijos no le piden libros, regale a sus hijos. Feliz Navidad.

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