Por: Hernán Peláez Restrepo

Reingeniería.

Después de realizar toda clase de cuentas e incluyendo supuestos sobre futuros compromisos de selecciones en la eliminatoria, es hora de meter mano por parte de Pékerman en nuestra selección.

En la próxima confrontación con los chilenos en un mes y aceptando enorme mejoría en el grupo de Sampaoli, no podemos esperar tres volantes en primera línea. Los podemos llamar como queramos: de primera línea, de contención, de espera, eso es lo de menos. Lo importante es que se decidan a jugar para ayudar a los dos delanteros, pues cuando recuperan la pelota se encartan porque no visualizan salida clara y nos pasa como contra Uruguay, que nos engañamos con la famosa tenencia de pelota, sin saber cómo mortificar al rival. El balón es para conseguirlo y saber jugar con él, siempre para adelante o para los laterales, siempre y cuando éstos se arrimen como ayudantes de los goleadores, que cada vez extrañan más su papel. Primero, porque ellos mismos no saben qué hacer, pues dudan entre bajar a intentar conexión con alguno de los volantes o crear sociedades con alguien para ir ingresando a zona defensiva o de conflicto del contrario.

Esto en términos generales, porque hay valores individuales muy por debajo de sus niveles habituales de juego. Abel Aguilar, Teo, el mismo Cuadrado, están lejos de disfrutar de buen momento. En los tres, la falta de ritmo es palpable. Falcao viene siendo titular en un acto de confianza generosa de Pékerman, pero desaprovechado en su mejor argumento. Si no se juega para él, continuará en blanco con su presencia.

Sabemos que tenemos jugadores de manejo de balón, con atrevimiento, como Muriel, Aldo Leao, el mismo Quintero, que bien pueden ser tenidos en cuenta para ese choque con los chilenos. La zona defensiva debe ser mirada con lupa, así regrese Armero a su puesto como lateral. Es triste que por desconcentración en cuatro minutos se pierda un partido, dándole de paso reconocimiento al oportunismo de los uruguayos.

Por supuesto que la alineación la hace Pékerman, que como técnico no es una excepción en cuanto a terquedad y practicante de aquello de “muero con la mía”. El caso es que vamos a morir todos, viendo a jugadores que no están, por razones distintas, embutidos en el plan de ganar. En un mes la evaluación de Pékerman debe ser a fondo. Si cierto jugador no está en plenitud de condiciones, debe buscar a otro, ciento por ciento, no solamente física sino mentalmente dispuesto a salir a ganar, a utilizar la pelota para hacer daño al equipo chileno. No podemos caer en la tentación de dejar todo, muy colombiano por cierto, para la última hora. Antes de llegar al cierre en Defensores del Chaco, debemos estar disfrutando de la clasificación.

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